Algunas joyitas
Adriana Peña, en una de sus intervenciones, aludió a las dudas que tenía sobre el proyecto (¿constitucionales?, ¿humanitarias?, ¿morales?). Preguntó qué elección había por delante, quién se iba a morir de hambre si se aprobaba una postergación. Y ante el silencio ajeno (¿admirativo?) concluyó: «No nos rasguemos las vestiduras por doce días» (¡no, Adriana!, ni por doce ni por veinte; no hagamos locuras).
Jorge Gandini (Alianza Nacional), en su primera exposición, confesó que se había sentido representado por sus compañeros de bancada. Y repitió todo lo que éstos habían dicho. Y se calentó tanto, gritó tan fuerte, que de blanco pasó a colorado (claro que por un rato, nomás, tampoco la pavada).
Carlos Gamou (Espacio 609), empleó, para desestimar tanto pedido de postergar el tratamiento del proyecto, un tono muy de Raúl Taibo en los mejores teleteatros (aunque con su invariable perfil de Kojak sin chupetín). Y descubrió digo, por la forma en que lo declaró- que tenemos un sistema bicameral y el proyecto, de un modo u otro, se seguirá discutiendo.
Y como postre, cuando se votaba la moción de los blancos de postergar el tratamiento del proyecto, Eduardo Brenta (Vertiente Artiguista), distraído, levantó la mano y Edgardo Ortuño coordinador de la bancada, siempre atento, con buena visión periferal, se la bajó con escasa elegancia aunque suficiente energía. *
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