DESDE DIPUTADOS: Sin sanciones si no votan en las elecciones

Los mayores de setenta y cinco años generaron, sin saberlo, gran lío en la Cámara de Diputados

Aterrizó con dos informes, uno en mayoría, impulsado por el oficialismo, y otro en minoría, en el que la oposición pedía  lisa y llanamente- la eliminación del proyecto. Al cierre de esta edición, extendido el plazo del plenario a tal fin, se estaba votando favorablemente gracias a la mayoría absoluta de que dispone la bancada oficialista.

 

La media hora previa

Nelson Rodríguez Servetto (Correntada Wilsonista) planteó la problemática de la zona de Ocean Park, a la altura del kilómetro 109 de la Interbalnearia, por los accidentes de tránsito. Como tantos vecinos, de quejó de la falta de respuestas.

Miguel Asqueta (Alianza Nacional), recordó la realización de la 45ª Reunión de la Organización Mundial del Turismo, exaltó a Colonia y reclamó verdaderas políticas de Estado en la materia.

Daniela Payssé (Asamblea Uruguay), se quejó, con voz y gestos adecuados, de la discriminación que aún padecen las mujeres y exigió esfuerzos para incorporar a representantes del sector femenino en todas las organizaciones.

Ruben Martínez Huelmo (Espacio 609), y en ejercicio de la presidencia de la Mesa por ausencia de Julio Cardozo, anunció que China Zorrilla será homenajeada en el Festival de Cine Latino de Chicago y se explayó en elogios, con algo de cholulismo, sobre la veterana y verborrágica diva compatriota.

Washington Abdala (Foro Batllista), homenajeó a Jean Francois Revel, recientemente fallecido, mencionando sus aportes a la expansión de las ideas y recordando (¡qué bien le vino!) su pasaje de la izquierda al liberalismo.

Finalmente, Jorge Menéndez (Partido Socialista) se apenó por el crecimiento caótico de la ciudad de Durazno y pidió soluciones habitacionales.

 

Mayores de 75 años

Jorge Orrico (Asamblea Uruguay), a nombre de la mayoría, presentó el proyecto de ley por el cual se exceptúa de sanciones y multas a los ciudadanos mayores de setenta y cinco años que no voten en actos eleccionarios. Aludió, con la serena elegancia que lo caracteriza, al sentido humanitario de una norma que busca no penalizar a ciudadanos que por razones vinculadas a su avanzada edad (aunque hay setentones pícaros, pícaros y muy activos) no pueden ir a votar a elecciones nacionales o departamentales. Al finalizar, sostuvo que podía aprobarse el proyecto por mayoría absoluta.

Lo entendí perfectamente, pese a cierta confusión que viví debido a que hallé sentado en mi sitio habitual de la bancada de prensa al diputado Víctor Semproni (Claveles Rojos), sin flores y con una actitud de «esta silla es mía» (en realidad, se fue enseguida).

La oposición comenzó hablando por boca de Gustavo Borsari (Herrerismo), quien lanzó una retahíla de argumentos negativos: ya están previstas suficientes excepciones, no es conveniente modificar estas normas, es una mala señal a la ciudadanía, comenzamos pensando en setenta y cinco años y podemos terminar en 60 o cualquier otra edad. Luego expuso los dos argumentos centrales que encenderían una de las polémicas más extensas y caóticas de que se tenga memoria: uno, el Partido Nacional quiso discutir más a fondo este proyecto y no le dieron tiempo y dos, querer aprobarlo por mayoría absoluta es inconstitucional ya que, en su enérgica opinión, se requiere mayoría especial. Enseguida  los blancos estaban a esa altura muy excitados y hombro con hombro- se sumaron Jorge Trobo y José Pedro Cardozo (ambos también diputados del Herrerismo), pidiendo un aplazamiento de la votación por doce días, hasta el miércoles 16 (nadie explicó por qué esa fecha específica; quizás se trataba de alguna promesa a la virgen de Lourdes) y exigiendo una mayoría especial de 66 votos para la aprobación. Cardozo, incluso, aludió a la cortesía parlamentaria como argumento para que se les concediera la prórroga.

En este instante, advertí varias cosas: una, la Mesa estaba presidida por Martínez Huelmo y por eso los periodistas nos quedamos sin café (ayer, Cardozo nos había obsequiado uno sin pedir nada a cambio); dos, asuntos femeninos: Ivonne Passada (Espacio 609) estaba con un peinado impresionante que yo llamaría «alboroto» (con todo respeto), Adriana Peña y Sandra Etcheverry (Alianza Nacional) ingresaron juntas y tembló la sala y Beatriz Costa (Espacio 609) demostró que, con su sola presencia, podía suplir con enormes ventajas comparativas al diputado Rosadilla.

A partir de ahí, habló todo el mundo. Empleando un lenguaje deportivo, la pelota iba y venía, golpeaba una pared, picaba, retornaba y alguien la pateaba de nuevo hacia adelante, sabiendo que regresaría. El asunto se convirtió en cocina política, con acusaciones mutuas  los blancos calificaron a los oficialistas de totalitarios y estos contestaron recordando algunas cosas de la historia todavía reciente- y con una sorprendente declaración de Tabaré Hackenbruch (Foro Batllista), tan breve, clara y concisa que pensé provenía de otra persona: el Partido Colorado no acompañará el proyecto, pero tampoco acompaña la moción del Partido Nacional de prorrogar el tratamiento del mismo.

Con la prolongación del horario pendiente de mí como una espada de Damócles (o más bien como aquel de Cubilla que le estalló en la cabeza de Espárrago, que estaba distraído, y así matamos a Rusia), supe que debía irme y que el proyecto, tarde o temprano, sería aprobado.

La extensión horaria se aprobó y, a la hora que usted, lector, lee esto, supongo que el proyecto también. *

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