Hace 16 años, el padre del actual presidente norteamericano llegó a Uruguay, en medio de protestas del FA

El día que Bush pidió a Vázquez mandar "al diablo las diferencias"

Bush y su comitiva arribaron puntualmente a las 12.30 horas al Aeropuerto Internacional de Carrasco, a bordo de dos aviones de la línea aérea Pan American, hoy desaparecida. La terminal aérea lucía desolada. Por razones de seguridad, había sido cerrada al público y rodeada por un fuerte dispositivo de seguridad. Allí, fue recibido por el presidente Luis Alberto Lacalle quien se adelantó a respaldar la propuesta del mandatario norteamericano para la formación de una Zona de Libre Comercio a nivel hemisférico, denominada «Iniciativa para las Américas», que coincidía en el tiempo con el esbozo de un Mercado Común subregional entre los países de la Cuenca del Plata. «Apenas formulada  señaló entonces Lacalle con bastantes menos canas en el pelo  entendimos que significa un cambio cualitativo» en las relaciones hemisféricas y «por eso nos apresuramos a apoyarla y a aceptarla», dijo.

La iniciativa norteamericana proponía además la reducción de la deuda externa de América Latina con Estados Unidos y el incremento de la inversión estadounidense en la región.

En el contexto de una candente situación en el Golfo Pérsico ante una inminente intervención armada de Estados Unidos, Lacalle subrayó el apego de la política exterior uruguaya a los principios de no intervención, de solución pacífica de las controversias y de respeto y apoyo a los organismos internacionales.

Bush, en tanto, se refirió en términos elogiosos al presidente uruguayo a quien calificó de «hombre de gran visión y valentía»- y manifestó que «estos son momentos de gran emoción, porque estamos ingresando en una nueva era en las relaciones entre Estados Unidos y América Latina». El titular de LA REPUBLICA de aquel día fue: «Bush votó por Lacalle». Sobre la crisis en el Golfo Pérsico, dijo que «eso no va a eternizarse, no perdurará».

Por la tarde, el presidente norteamericano y su comitiva fueron recibidos por el intendente Tabaré Vázquez, quien le entregó las llaves de la ciudad. El acto  que los cronistas de la época no dudaron en calificar como histórico  no se realizó en la Intendencia de Montevideo sino en el Palacio Legislativo.

Vázquez, en la oportunidad, se dirigió a Bush en nombre de «la autodeterminación y contra el imperialismo». En el transcurso de la breve ceremonia, el intendente dijo que «las llaves también abren puertas» y «así como América toda, desde Alaska a Tierra del Fuego, es una tradición y al mismo tiempo un proyecto, estas llaves simbolizan la necesidad de abrir nuevas perspectivas a nuestras naciones». Agregó que «sigue siendo válido el principio de no hipotecar la dignidad de la gente empobrecida por deudas nacionales que no han contraído o que se han contraído muy a su pesar» y «siguen siendo válidos los principios de convivencia pacífica entre las naciones y de autodeterminación y de no intervención en los asuntos internos de los pueblos y países». «Lo contrario constituye una agresión ante la cual se levantaron los colonos norteamericanos en el siglo XVIII y se pronunció nuestra patria al nacer a la vida independiente declarando írritos, nulos y sin ningún valor los vínculos de dependencia con cualquier potencia extranjera», afirmó Vázquez.

Bush, por su parte, dirigiéndose al intendente, dijo que las diferencias entre ambos no eran tan grandes. Además expresó: «Ustedes no están solos. Estoy consciente de las diferencias históricas que nos dividieron, pero ahora estamos juntos en nuestra búsqueda de la igualdad, la democracia y la conciencia plena de los derechos humanos». «Y quien sabe, aquí en este mismo salón habrá diferencias de partido, de filosofía, de política. Tal vez sí. Pero estoy aquí para decirles que el camino que hemos emprendido en el que Estados Unidos se quedará, tiene por objeto ayudar exactamente a los que ustedes quieren ayudar».

«Me imagino que el intendente me está mirando de reojo como un republicano del ala derecha de Estados Unidos, pero después de esta cálida acogida, no creo que nuestras diferencias sean tan grandes pues tenemos en común nuestro deseo de ayudar a los necesitados. Entonces, al diablo con las diferencias», afirmó. «Porque tenemos que ver solamente las cosas que tenemos en común. Me enorgullezco de estar aquí, de ser recibido por ustedes y por ello estoy sumamente agradecido», dijo Bush.

La visita de Bush al Uruguay fue repudiada por el Frente Amplio que lo señaló como responsable por los crímenes cometidos en Panamá, por el apoyo a la contra nicaragüense, y por su hostigamiento hacia Cuba. Más de dos mil personas, convocadas por esa fuerza política, se congregaron ese día en la Plaza Libertad, bajo la consigna «llega el mensajero del hambre, la explotación y la miseria». En las inmediaciones del Palacio Legislativo hubo refriegas con algunos detenidos. Al otro día, por la mañana, tras una cena en Punta del Este con el presidente Lacalle, Bush emprendió viaje a Buenos Aires. *

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