Ponerse el sayo
«A quien le quepa el sayo, que se lo ponga», dice un viejo proverbio surgido de lo popular. La expresión refiere a que, si alguien se siente aludido en algo, no debe tratar de culpar a nadie sino que, antes debe ubicar en su propia persona esas culpas.
Esto viene a cuento porque ayer, tras la ponencia que hizo el presidente Tabaré Vázquez ante decenas de empresarios en el Consejo de las Américas durante su vista a los EEUU, la interpretación que se le dio en los portales de noticias argentinos fue más o menos la siguiente: «Tabaré cargó contra Argentina ante empresarios de EEUU». Otra interpretación, realizada en el mismo tono fue que el Presidente uruguayo hizo un duro discurso con el que profundizó el enfrentamiento con Argentina.
En toda la exposición de Vázquez, que duró 25 minutos, no hubo una sola referencia a Argentina. Algunos de los conceptos que manejó se refirieron a las ventajas que tiene Uruguay para los inversores.
Así, por ejemplo, sostuvo que Uruguay es «confiable» y que es un país en el que no hay que «corromper a funcionarios» para impulsar proyectos. También destacó la seguridad pública, al sostener que «no hay que andar con autos blindados».
Recordó, además, que en el comercio internacional Uruguay «no reclama privilegios ni caridad», sino que exige «oportunidades, porque tenemos derecho a ellas». El sayo o saya es una prenda clásica de la Edad Media, una especie de túnica sencilla de hacer, económica y versátil. Los expertos en moda aventuran que todo indica que será la prenda que se usará en el otoño e invierno argentinos. *
(*) Secretario de Redacción
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