Llamadas al Director
¿Qué pasa en la escuela Nº 336 del barrio Municipal, donde un niño de 8 años aterroriza de sus compañeritos de 6 años?
Señor Director:
Estamos asombrados con las últimas noticias sobre la violencia protagonizada por menores, niños y adolescentes. Esa violencia si no se detiene en el hogar o en la escuela cuando los niños violentos son detectados, irá creciendo en la juventud y después será muy difícil de erradicar.
Aquí en la escuela Nº 336 ubicada en Parahiba 5302, entre Chicago y Los Angeles, en el barrio Municipal, tenemos un caso de violencia creciente en un niño de sólo 8 años que cursa primer año junto a todos sus compañeros de 6 años, que sufren todos los días su violencia, amparado en que es dos años mayor que sus compañeros y en la impunidad que le suministra tanto la maestra del curso como la directora de la escuela, la señora Alicia Vairo.
Lo cierto es que el niño les quita la merienda a golpes a sus compañeros y los amenaza, al punto de que, una madre tuvo que cambiar de escuela a su hijo golpeado por el infante agresivo, porque tanto la maestra como la directora le dijeron que no podían hacer nada al respecto y le sugirieron un cambio de escuela.
Muchas madres ante esta situación han decidido ir a cuidar a sus hijos en el recreo para que el violento no golpee a los menores y para evitar que él les quite la merienda. Pero esto no es solución ya que la mayoría de las madres trabajan y pierden su salario si van al recreo a cuidar a sus hijos. No es posible que las autoridades no encuentren solución a este problema. Gracias por su tiempo.
Teléfono: 3570…
El Director: Es muy triste la situación que usted plantea estimada lectora. Es un caso de difícil solución ya que nos enfrentamos a un niño enfermo de violencia que también debemos protegerlo de sí mismo y tratar de curar su enfermedad sin condenarlo a la exclusión del sistema escolar. Y por otro lado el sistema estatal debe proteger al conjunto de ese curso que se ve amenazado por el violento. Es obvio que en el caso prima el derecho de la mayoría agredida, pero antes de condenar a ese niño a la exclusión y lanzarlo a una vida delictiva, creo que todos los padres de los agredidos, los padres del agresor, su maestra y la dirección de la escuela tendrían que reunirse y encontrar una solución que compatibilice los derechos y obligaciones de los lesionados. De todos modos traslado su queja a las autoridades de la escuela y del Codicen para que encuentren una solución que evite males mayores. No publico el nombre del menor por razones éticas y legales. Gracias por llamar.
Eustaquio Sosa, acomodado en la dictadura, sigue cantando
Señor Director:
Después de tantos días de haber pasado la Semana de Turismo, en uno de sus últimos días, me encontraba con mis compañeros, recorriendo la Rural del Prado, y en uno de los dos escenarios, uno denominado Alfredo Zitarrosa, y el otro Carlos Molina, para mi sorpresa, y mi repugnancia, estaba cantando un individuo, como le podría llamar, un individuo que en fin, Eustaquio Sosa, hijastro de la dictadura, protegido de los dictadores, puesto en la empresa Codet, para abrir bien la orejita, para ver qué habla la gente y qué no hablaba. Posteriormente fue juez de Paz, puesto por los dictadores en Santa Clara de Olimar, departamento de Treinta y Tres. Y como si esto fuera poco, en la zona de Colón, en un club llamado Ferrocarril, una tarde lo fue a buscar una camioneta del Ejército para que fuera a cantar esa noche que había una comida, con su guitarra en la Unidad, como dijo el oficial que estaba al mando. Quedé sorprendido que este individuo siga cantándole al pueblo, y todavía en escenario con ese nombre. Muchísimas gracias, Fasano, y disculpe la molestia.
Teléfono: 3213…
El Director: No tenemos informaciones sobre esta denuncia. Tal vez el lector se confundió con otra persona.
Seregni pactó con Sanguinetti y Medina
Señor Director:
Mi opinión es la siguiente: el dirigente sindical Bermúdez, en toda la cantidad de nombres que dio, de personas vinculadas a la dictadura, olvidó, curiosamente, el nombre del general Seregni, que junto a Sanguinetti y Medina, en el pacto del Club Naval, transaron en la salida democrática, metiendo preso a Wilson Ferreira Aldunate, que en ese momento representaba a 500.000 personas. Fasano, le agradezco que me lo publique.
Teléfono: 099153…
El Director: Nada tiene que agradecerme, estimado lector, pues la consigna de LA REPUBLICA es no censurar opinión alguna, incluso esta afirmación suya que rechazo terminantemente y que debo rectificar. Es un atropello a la memoria y a la verdad histórica sostener que el general Líber Seregni pactó la prisión de Wilson Ferreira con Medina y Sanguinetti. Y es un disparate ofensivo al general del pueblo y a todos los uruguayos dignos sugerir siquiera que el fundador del Frente Amplio puede considerarse como alguien vinculado a la dictadura; el único vínculo que tuvo Seregni con los motineros fueron los diez años de prisión en las mazmorras sufriendo torturas y vejámenes. Incomparable con los pocos meses de cárcel de Ferreira Aldunate y con las condiciones de la reclusión sufrida dignamente por el líder blanco.
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