Confesión de Patiño Mayer

El embajador argentino Herman Patiño Mayer admitió ayer en la Junta Departamental de Montevideo, que debe vivir con dos situaciones encontradas: por un lado defender los intereses de su país, y al mismo tiempo, sentir dolor por lo que ocurre con Uruguay, una patria a la que considera propia. Advirtió que ambos países deben «inevitablemente» construir juntos un futuro de paz, pero aclaró: «no hay pleito más difícil que aquel que se plantea entre jugadores de buena fe.»

La Junta Departamental de Montevideo rindió homenaje ayer al escritor argentino Esteban Echeverría, quien se refugió en nuestro país escapando al gobierno de Juan Ortiz de Rosas, y falleció en Montevideo en febrero de 1851. A este recordatorio fue invitado el embajador argentino Herman Patiño Mayer, que no evitó hacer comentarios al conflicto por las plantas de celulosa entre los gobiernos de Uruguay y Argentina.

Previo a su alocución, algunos ediles hicieron referencia a la dificultad que atraviesan ambos gobiernos. El que fue más directo en sus expresiones fue el edil colorado Aníbal Glodofsky.

Reseñó el sometimiento hecho por el «dictador» argentino Juan Rosas con las provincias de la Banda Oriental, y especialmente a la República Oriental del Uruguay. «Â¡Qué actitud bárbara para con un país vecino!» Una cosa no pudo conseguir este miope príncipe de las pampas: doblegar el espíritu de Montevideo.»

Patiño Mayer, al finalizar el homenaje, dijo que Esteban Echeverría fue un gran pensador, y un hombre de compromiso con las causas.

Manifestó su intención de rendir homenaje a la utopía de Echeverría. No obstante aclaró que al día de hoy, también existen utopías que no se deben olvidar. «En momentos en que todo parece oscuro, gloria a los que mantienen la esperanza en medio del conflicto», afirmó el embajador, citando una frase del propio Echeverría.

Indicó que ambos Estados están en una situación, «que como argentino y embajador, nunca me hubiera imaginado vivir, en la que se combina, por un lado, mi obligación de defender lo que considero son los intereses de mi país, pero al mismo tiempo, el dolor que eso me produce. No se imagina el dolor que uno puede llegar a sentir, cuando uno está en una patria que considera propia, y surgen circunstancias como esta.»

No obstante advirtió, que en estos momentos, quienes tienen responsabilidad en los respectivos gobiernos deben saber mirar hacia adelante y «saber que hay una utopía que no podemos abandonar y es la de seguir construyendo juntos un futuro de paz, respeto y dignidad para nuestros pueblos. Esto, inevitablemente lo vamos a tener que seguir haciendo juntos», enfatizó el embajador. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje