El magistrado ratificó su versión y lamentó la posición del letrado

Versiones encontradas tras careo entre el juez Mirabal y el abogado

Ayer trascendió que si se comprueba que en la advertencia que el abogado Gervasio Guillot Eula le hizo al juez Gustavo Mirabal se incluyó una figura como la de violencia privada o amenazas con propósitos delictivos, el abogado podría ser procesado por la Justicia. El abogado declaró durante varias horas el pasado lunes. El juez hizo lo propio el viernes de la pasada semana.

Mirabal, a quien una bala le pasara a 50 centímetros el pasado domingo 16 por la tarde, en la rambla del Buceo, ratificó todo lo antes dicho, «reafirmo todo lo que dije con vehemencia», declaró.

Además encuentra en las declaraciones de Guillot, contradicciones con respecto a la instancia anterior.

Guillot, el último en llegar, ingresó al juzgado de calle Misiones, pasadas las 15:15 horas y se retiró luego de poco más de una hora sin dar declaraciones a la prensa. Escuetamente confesó: «Estoy indignado, estoy muy desilusionado».

El abogado Guillot fue quien presentó el recurso de hábeas corpus, en representación de más de 80 personas, entre civiles y ex militares, que se oponían al fallo dictado por el juez Mirabal.

El recurso fue rechazado y dejado sin efecto por el mismo juez de esta nueva causa, el Dr. Vomero. Gustavo Mirabal fue quien actuó, y finalmente resolvió la extradición de los militares uruguayos Tomás Casella, Eduardo Radaelli y Wellington Sarli, para ser juzgados por la Justicia chilena, acusados de participar en la desaparición y posterior asesinato del químico chileno, y ex agente de Inteligencia, Eugenio Berríos.

Gervasio Guillot confesó a LA REPUBLICA, en referencia a la instancia de careo del día de ayer, que salió indignado.

Asegura que hizo lo posible para que se esclareciera todo este asunto.

Relató que «lo miraba a la cara (a Mirabal) como pidiéndole: aclará las cosas, por favor». Luego continuó: «Estaba muy nervioso porque sabe que miente».

Sostiene que no le trasmitió ningún mensaje, ni le dijo que era un objetivo militar inminente, sino que llamó para solidarizarse.

Definió todo este malentendido como una «pequeñez».

La impresión que tiene sobre su involucramiento en este caso deja traslucir cierto sentimiento de desconfianza. Al respecto agregó: «Me huele que tras todo esto hay algo personal; estos son asuntos de mezquindad política».

Mirabal, por su parte, continúa sosteniendo que el abogado Guillot le advirtió que su vida corría peligro una semana antes del atentado de la rambla. A la salida del Juzgado, el magistrado se remitió a señalar: «Me da lástima por el padre a quien le tengo mucho aprecio».

Según publicó Brecha en su última edición, versión que Gustavo Mirabal aprueba, el jurista, en el marco de una reunión donde había militares, le relató que en determinado momento la charla se centró sobre él. «El abogado comentó entonces que lo conocía y que lo consideraba un buen tipo, tras lo cual un militar dijo: ¿Mirabal?, Mirabal es un objetivo militar inminente; si es su amigo avísele que se cuide».

Entrevistado telefónicamente por LA REPUBLICA, el juez Mirabal sostiene que Guillot no niega que él es el abogado que le advirtió que su vida corría peligro, sino que «trata de relativizar la cosa».

Mirabal declara que efectivamente fue Guillot ese abogado.

Luego aclaró que hay contradicciones en el Juzgado porque «lo que dice a la prensa no es lo que dice en el Juzgado».

En tanto las investigaciones continúan. El juez Vomero se presentó en el lugar del atentado para hacer una inspección judicial.

El pasado miércoles 19, la policía hizo un detallado estudio del lugar. Al momento, lo que se ha podido concluir es que el disparo no fue efectuado por un revólver calibre 38 o 22. La corta distancia que requeriría un disparo de cualquiera de esas armas conlleva a que si se escucha el zumbido de la bala, como afirman Mirabal y su cuñado, debería ser disparada desde un lugar no disponible en el lugar del acontecimiento. Se presume entonces, que pudo haberse utilizado un silenciador. Aunque las investigaciones de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII) no arrojaron mayores resultados, ya que no se pudo recuperar ningún fragmento del proyectil, ni, en primera instancia, detectar desde dónde provino, se constató sin embargo, que sin lugar a dudas consistió en un disparo proveniente de un arma de fuego.

El cuñado de Mirabal, que lo acompañaba al momento de ser testigo «del zumbido de una bala» a menos de 50 centímetros, declarará la próxima semana, sin que la fecha exacta se haga pública con anterioridad. El expediente, tras la diligencia probatoria de ayer, pasará a vista fiscal, de modo que la Dra. Olga Carballo será quien evaluará las declaraciones expuestas por el juez Mirabal y el abogado Guillot Eula. *

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