El presidente argentino Kirchner insiste en taponar oficios de terceros países para destrabar el conflicto

Unión Europea defiende tecnología de Botnia

Ayer el comisario de Comercio de la Unión Europea (UE), el británico Peter Mandelson, respaldó a la empresa finlandesa, al calificarla de «víctima inocente» del conflicto que mantienen Argentina y Uruguay.

Casi al mismo tiempo, el presidente Néstor Kirchner volvía a la carga contra la idea de multilateralizar la búsqueda de una salida al diferendo, pese a que hace dos días reclamó que el gobierno de Helsinki hiciera valer su peso sobre Botnia para que suspenda, junto a la española Ence, por 90 días sus tareas para que se pueda hacer el estudio del impacto ambiental que podrían producir las empresas. Botnia, por medio de sus directivos, ha dicho que ese estudio puede hacerse una vez más sin interrumpir el trabajo de los operarios.

Volvamos a Mandelson. Dijo lo que dijo ayer al diario finlandés Helsingen Sanomat, en el que defendió la tecnología que utilizará la pastera que se construye a orillas del río Uruguay, cerca de Gualeguaychú. «Expliqué en Buenos Aires que la compañía tiene la mejor reputación posible, y que no utiliza dobles estándares para sus inversiones, según se realicen en Europa o fuera de Europa», aseguró el funcionario.

Es que Kirchner hace pocos días utilizando una cita del ex secretario del Tesoro norteamericano Summers, quien aseguró en los 90 que había peligro de que los países pobres recibieran mala tecnología contaminante, argumentó por la paralización de las obras aunque también para reclamar que termine el corte de ruta al Uruguay en Gualeguaychú.

Mandelson está en Finlandia, desde donde advirtió que si la Argentina y Uruguay no solucionan pronto la controversia podrían peligrar futuras inversiones europeas en ambos países. El comisario europeo visitó Argentina a fines del mes pasado y se entrevistó con varios funcionarios, entre ellos el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, los ministros de Planificación Federal, Julio De Vido y de Economía, Felisa Miceli, y el presidente del Banco Central, Martín Redrado.

Otro impacto del diferendo por las pasteras con Finlandia, que en julio próximo asumirá la presidencia de la Unión Euopea, fue la decisión de suspender la estancia en Argentina de su ministra de Comercio Exterior, Paula Lehtomäki, prevista para la semana próxima, por creer que «no sería bienvenida». Fue por el discurso de Kirchner quejándose en público por la falta de colaboración del gobierno de ese país para interceder ante Botnia para que suspenda por 90 días sus tareas.

Ayer Kirchner aprovechó un acto en la Casa Rosada de firma de un convenio con la provincia de Santa Cruz para desligarse de la conversación que Lula Da Silva mantuvo a comienzos de este mes con la presidenta finlandesa Tarja Halonen, acerca del conflicto por las papeleras en Fray Bentos. «Bajo ningún aspecto hubo una mediación ni un pedido de mediación», sostuvo Kirchner.

 

Un reto a Lula

Pero admitió que «el presidente de Brasil lógicamente charla con todos los presidentes los temas que quiera charlar», pero buscó dejar en claro que detrás de la charla no existió una solicitud de la Argentina. Y a modo de «reto»: «Yo lo quiero decir con todo respeto que evidentemente el presidente Lula no hizo ninguna mediación ni intento secreto. Bajo ningún aspecto hubo una mediación ni un pedido de mediación. Si hubiera habido una gestión secreta habría dicho sí, hubo una gestión secreta y nos descubrieron. Se han equivocado. O se han confundido o tuvieron una mala información», explicó.

Ya lo había expresado el jueves el canciller Jorge Taiana a la agencia oficial Télam, todos dichos para enfatizar en la naturaleza bilateral de la controversia por las pasteras, una manera adicional de fundamentar por qué Argentina, como presidente pro témpore del Mercosur no abre el juego para que Montevideo haga conocer oficialmente sus quejas al

Tribunal de Resolución de Controversias del bloque por los dañinos cortes de los puentes que unen a los dos países.

Desde el gobierno brasileño reconocieron que hubo «contacto con varios interlocutores» por el conflicto entre la Argentina y Uruguay, aunque rechazaron que se tratase de una «gestión secreta» o de una «mediación». De hecho, Lula habló con su par finesa sobre la controversia, una situación que Itamaraty teme que incida negativamente sobre el futuro de la integración.

Aunque el tema no estará en la agenda, aquí los analistas diplomáticos entienden que, de lo que pasa en el Río de la Plata y uno de sus afluentes, hablarán Hugo Chávez y los mandatarios de Brasil y Argentina cuando se encuentren el martes en Brasil, una cumbre muy importante.

Lula estuvo con la presidenta finlandesa el 6 de abril en un vuelo en el avión presidencial brasileño que los depositó en la capital paulista de Campinas. Halonen venía de participar en un seminario de la Unctad (Organización de las Naciones Unidas para la Cooperación y el Desarrollo) en Rio de Janeiro y tenía interés especial en el encuentro. Allí, el brasileño le planteó a la europea la necesidad de explorar una vía negociadora, como reveló el jueves Clarín y produjo un nuevo enojo presidencial.

En general en los análisis oficiales la importancia de Finlandia es minimizada como si se desconociera su historia de independencia firme frente al Pacto de Varsovia y la OTAN durante la guerra fría o como ganó su derecho a la autodeterminación, que el propio Vladimir Lenin defendió, cuando en 1917, estalló la Revolución Rusa. *

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