Ancel ya tiene comprador
La posibilidad de que Ancel se pueda asociar con capitales privados para realizar una explotación del servicio, puso a Uruguay «en la mira» de Brasil Telecom, admitió en Porto Alegre, su presidente Henrique Neves.
El jerarca de la empresa norteña explicó al diario brasileño «Valor» que el interés por la empresa uruguaya se debe a que a partir del 2002, la Compañía Riograndense de Telecomunicaciones (CRT), adquirida por la Brasil Telecom, servirá de base para la expansión de las actividades de la empresa hacia Argentina y Uruguay.
Neves sostuvo que la telefonía celular móvil de Uruguay es una oferta «atractiva», «sobre todo después de la introducción del sistema PCS», pero consideró fundamental para su instalación la «privatización» de Antel. Agregó que los planes de Brasil Telecom para el Mercosur dependen de que la agencia brasileña de contralor de las telecomunicaciones anticipe para fines de este año las metas de universalización de los servicios, que estaban previstas para el 2003 y que permitiría la libre actuación de las empresas en esa área.
Neves indicó que las inversiones previstas para la expansión de la CRT serán equivalentes a unos 370 millones de dólares por año. La principal dificultad es la insuficiencia de la producción nacional de equipos telefónicos y cables. Recientemente la empresa importó 1,8 millones de kilómetros de cables de España, Turquía y Corea.
«No podemos quedar aislados»
Por su parte, el presidente Jorge Batlle dijo ayer que en el presupuesto no se plantea privatizar a Ancel. Indicó que el proyecto de ley «habilita a formar sociedades y a la colocación, en Bolsa, de acciones de las sociedades que Antel o Ancel pueden hacer.
Habilita a realizar un conjunto de activades en el área de la comunicación que no estaban previstas. Establece en forma muy precisa que la telefonía básica, o sea la telefonía física y fija es una obligación dejarla a Antel. Por tanto, hace una distinción muy clara entre la telefonía fija, que tiene, como es sabido, un monopolio en beneficio de Antel y el resto de las comunicaciones, en donde habilita a Antel a hacer todo tipo de sociedades, tanto locales como en el exterior, tanto con organizaciones locales como con organizaciones extranjeras».
Indicó que la idea planteada por el Partido Nacional a través del ex presidente Luis Alberto Lacalle, «es una idea que va a ser analizada en el debate sobre el presupuesto. Ella merecerá, de los distintos sectores, opiniones diversas. Lo que estamos haciendo es una habilitación a que Antel pueda tener todo tipo de sociedad».
Batlle explicó que el país no puede quedar aislado en esta materia, cuando el sector de las comunicaciones «es el que más se expande y más competencia está mostrando en el mundo, y en donde todas las empresas, tanto privadas como estatales, se organizan en alianzas y en actividades en común».
«Si nosotros permanecíamos aislados corríamos el grave riesgo de sufrir muchísimo desde el punto de vista económico y del desarrollo de las organizaciones que el Estado maneja cuando hay una profunda competencia».
Repercusiones
El vicepresidente de Antel, el forista Simón Erlichman, rechazó en su momento de plano la posibilidad de venta de dicha área dado su próspera gestión y los resultados económicos crecientes que arroja ejercicio tras ejercicio.
Entretanto el quincista César Ausqui consideró que no es viable la liberalización de las telecomunicaciones y los cambios en la estructura de la empresa hasta tanto no se formalice y se ponga en funcionamiento un órgano regulador que marque las reglas de juego del mercado.
También el sindicato de Antel (Sutel) se pronunció absolutamente en contra, mediante una declaración pública en la que la iniciativa blanca, y ahora también colorada, es violatoria de la Constitución porque no es materia presupuestal la disolución de ciertas áreas que tiene que ser incluidas en un proyecto de ley.
El gremio señaló esta semana a LA REPUBLICA que no descarta impulsar un juicio político al Poder Ejecutivo y al directorio del ente por declarar el planteo inconstitucional.
Que sí, que no
Mientras el senador Pablo Millor continuó ayer en diversos medios de prensa defendiendo su posición contraria a cualquier tipo de venta de Ancel catalogándolo como «un pésimo negocio», su compañero de sector Ruben Correa Freitas, ratificó la línea política del Foro Batllista de 1992: no privatizar Antel y mantener en su órbita la telefonía básica. Sin embargo, en diálogo con El Espectador planteó «la expectativa ante una nueva propuesta.
Es un tema que tendremos que estudiar. Vamos a escuchar la opinión del Directorio de Antel. Habrá que analizar el tema en profundidad en las comisiones de Presupuesto y Hacienda de ambas cámaras. Luego, el Foro Batllista adoptará la postura definitiva en este tema», dijo el senador.
Las ganancias
Según el balance del ejercicio 99 de la empresa, Antel tuvo un total de 742 millones de dólares de ingresos operativos el año pasado, de lo cual surge una ganancia, de 240 millones de dólares. La memoria y balance anual muestra que la empresa pública casi cuatruplicó su contribución a Rentas Generales en los últimos cuatro años pasando de 40 millones de dólares en 1996 a 145 millones el año pasado siendo su patrimonio actual, lo que puede ser representado como el valor de la empresa, de 1.003.600.000 dólares. La telefonía móvil, dejó durante 1999 ingresos por 1.167.947 la banda A y 989.206 la banda B. En lo que respecta al servicio celular, Ancel, facturó 67 millones de dólares en sólo seis meses de este año y arrojó 40 millones de dólares de ganancia en el pasado ejercicio. Ancel cuenta con 240 mil clientes, 65.800 de la red fija y 161.226 del servicio de prepago, lo que representa más del 60% del servicio total de celulares. La proyección de la empresa es que para el 2003 el servicio celular de Antel tendrá alrededor de 400 mil usuarios.
La capitalización
El presidente de Antel, Fernando Bracco, defendió ayer la propuesta recalcando que el proyecto no supone privatización. Hace menos de un mes el jerarca había rechazado enfáticamente la iniciativa. «Este proyecto de reforma de la carta orgánica habilita a la empresa a crear sociedades anónimas para explotar actividades de telecomunicaciones como el servicio de acceso a Internet, la telefonía básica de larga distancia y la celular y no tiene nada que ver con un modelo privatizador», comentó Bracco.
Sostuvo que «lo que hace este proyecto es que lo que hoy puede hacer Antel en Buenos Aires o Nueva York, lo pueda hacer en Uruguay con una excepción fundamental: la telefonía básica. Ella se mantiene en la órbita exclusiva de Antel. Además hay una definición de la telefonía básica». Añadió que «no hace bien, con respecto a lo empresarial, mirar estos temas desde un punto ideológico». Según el titular de Antel, «lo esencial es que uno no lo vende. Si uno capitaliza, agranda. En este proyecto no hay una utilización de esos fondos en una tercera cosa. Es Antel el que se está capitalizando».
La ofensiva
El senador encuentrista Reinaldo Gargano denunció que «hay una ofensiva destinada a desmantelar el Estado». «Voy a utilizar el lenguaje del presidente de la República, una de las voces más autorizadas en esta materia. Ha dicho que no vamos a vender la telefonía básica porque no vale nada. Lo que vamos a vender es lo que vale efectivamente: la telefonía celular. Lo que ha propuesto el presidente del Directorio del Partido Nacional, el señor Lacalle, es vender Ancel mediante el mecanismo de una sociedad m
ixta y de colocación de valores en la Bolsa, como el de la Playa de Contenedores. Digo que eso es llevar el negocio a manos de los privados».
«Gracias a la voluntad política de la mayoría del pueblo, el 72%, continuó Gargano, Antel quedó en manos de la empresa pública en todos los rubros. No sólo la básica sino la celular. En estos cinco años, según datos que aparecen en la prensa y divulgaron nuestros técnicos, Antel le transfirió al Estado 1.400 millones le dólares. 405 de ellos como transferencia a Rentas Generales que no incluye impuestos, son ganancias netas».
El negocio
El ex presidente de Antel y actual intendente de Rivera, Tabaré Viera, sostuvo que vender Ancel sería un «pésimo negocio», como lo hubiera sido en el ’92 cuando se pretendía obtener por la empresa 400 millones de dólares. Antel le ha dado mucho más que eso al Estado en estos años». Viera dijo que el Foro Batllista está de acuerdo en reformar la carta orgánica del ente pero no en vender Ancel. El intendente forista de Rivera propuso como alternativa venderle a Movicom el espacio en la banda B que hoy arrienda, ya que actualmente sólo explota la zona sur del país quedando sin cobertura el resto del país. Si bien no quiso arriesgar un posible valor de dicha venta, consignó que hoy una empresa celular vale entre 6 y 7 dólares por cliente. Movicom tiene hoy cerca de 200 mil clientes. Viera enfatizó que «Ancel da una proyección creciente y está en competencia» y manifestó que aún suponiendo que existan dos competidores más, refiriéndose a la intención del gobierno de rematar dos licencias más para celulares, «Ancel tiene condiciones de competir con éxito como lo ha hecho hasta ahora».
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