Quiénes son Casella, Radaelli y Sarli

Un caso que sacudió las instituciones democráticas en la década de los 90

Berríos, de profesión químico, trabajó para la DINA en la fabricación de gas sarín, y se presume que intervino en la muerte del ex presidente Eduardo Frei Montalva, en 1982.

Su nombre ha sido vinculado al secuestro y asesinato del diplomático español de Naciones Unidas Carmelo Soria, en 1976.

En 1991, cuando debía declarar en el proceso por el crimen del ex canciller Orlando Letelier, Berríos fue sacado subrepticiamente de Chile y llevado a Uruguay, donde fue visto por última vez en noviembre de 1992, cuando se presentó en una comisaría para denunciar que estaba secuestrado.

El agente fue entregado a los militares Tomás Casella y Eduardo Radaelli que llegaron tras él y nada más se supo hasta abril de 1995, cuando su cadáver, atado y con disparos en el cráneo, fue encontrado en la playa de El Pinar.

En el juicio en Chile están procesados como autores los ex mayores Arturo Silva y Jaime Torres, y por obstrucción de la Justicia varios otros oficiales, entre ellos los generales retirados Hernán Ramírez Rurange y Eugenio Covarrubvias, ambos ex jefes de la Dirección de Inteligencia (DINE) del Ejército chileno. En Uruguay, la investigación judicial por el homicidio del ex agente se extendió varios años, fue archivada y reabierta varias veces, hasta su archivo definitivo sin perjuicio. Los uruguayos que aparecen reiteradamente mencionados en la causa fueron los militares Eduardo Radaelli y Tomás Casella.

Hacia fines del mes de mayo de 1993, un policía de la comisaría de Parque del Plata envió cartas a varios parlamentarios relatando lo sucedido allí con Berríos. Juan Andrés Ramírez, el ministro del Interior del presidente Luis Alberto Lacalle (Partido Nacional) se manifestó sorprendido por los acontecimientos, y el 6 de junio destituyó al jefe de Policía de Canelones, coronel Ramón Rivas, por no haberle comunicado lo sucedido. Al día siguiente fue baleada la casa del capitán de fragata Hugo Cabrera, el vecino del coronel Radaelli que ayudó a Berríos a escapar de sus captores y lo llevó hasta la comisaría. Un día más tarde, se iniciaron las acciones judiciales.

El nueve de junio, 14 generales del ejército se reunieron con el ministro de Defensa Nacional, Mariano Brito. Dos días después, fue destituido el comandante en jefe del Ejército. El tema comenzó a ser tratado en el Parlamento, y varios legisladores fueron amenazados de muerte. Curiosamente, el día 18, el canciller de la República Sergio Abreu dio a conocer el facsímil de una foto en la que se veía a Berríos sonriente, con la edición del 10 de junio de Il Messagero de Milán en la mano; y una carta autógrafa suya anunciando que se encontraba sano y salvo en Italia. Dos peritos grafólogos policiales autenticaron la carta y todo volvió a la calma.

Sin embargo, el 21 de junio de ese 1993, el entonces diputado Yamandú Fau recibió una llamada telefónica comunicándole que Berríos estaba muerto y enterrado desde febrero de ese año. El día 29 fue baleada la casa del juez a cargo de la investigación, Rolando Vomero. Dos años más tarde, el 14 de abril de 1995, finalmente se descubrió un cadaver semienterrado en las dunas del balneario El Pinar, a pocos quilómetros de Parque del Plata. Seis días después, un estudio antropométrico estableció que el cuerpo encontrado con dos balazos en la nuca pertenecía a Eugenio Berríos. Ese dictamen fue luego confirmado por el Instituto Técnico Forense, y varios años después un análisis comparativo de ADN lo ratificaría definitivamente. Mientras todo esto sucedía en Uruguay, en Chile la Justicia avanzó rápidamente.

Mientras durante más de diez años de actuaciones, la Justicia uruguaya sólo pudo determinar la identidad del asesinado, al otro lado de la cordillera se esclareció todo y los responsables del asesinato ya están presos. Los militares uruguayos que serán extraditados pertenecen a la Legión Tenientes de Artigas.

 

Tomás Casella

Tomás Casella, es un oficial de elite del arma de Infantería que culminó su carrera ascendido a coronel, tras un polémico y acalorado debate parlamentario, poco después que tomara estado público el «caso Berríos». Su historial militar arranca en 1967 como egresado de la Escuela Militar de la tanda «José Enrique Rodó», conocida como la «Rodosca». Esa promoción de oficiales constituyó, años después, uno de los núcleos más influyentes dentro del Ejército uruguayo y afín al hoy ex presidente Julio María Sanguinetti, al que, sin embargo, Casella no adhirió. En febrero de 1967, asistió a la Escuela de las Américas al curso de «Cadet Orientation». En enero de 1974, recién ascendido a teniente, se graduó en «Operaciones de Combate y Contrainsurección» en la misma institución. Está considerado como uno de los precursores del paracaidismo en Uruguay. En 1975 asistió a un curso básico de esta disciplina en Chile. Años después, ofició como edecán de Pinochet, cuando el veterano dictador realizó su segundo y último viaje al Uruguay, en febrero de 1993. También prestó servicios en la Compañía de Contrainformación.

En noviembre de 1992, Casella llegó hasta Parque del Plata para convencer a Berríos que desista de la denuncia de secuestro y se retire del lugar. A partir de ahí, se tejieron múltiples conjeturas sobre su participación en el complot para asesinarlo. Ante el Ejército, declaró haber recibido una llamada de Berríos desde Porto Alegre, a posteriori del episodio de Canelones, en la cual el ex agente le anunciaba un próximo viaje a México.

 

Eduardo Radaelli

El teniente coronel Eduardo Radaelli es el más joven de los tres. Tiene 48 años. Pertenece al arma de Artillería y su especialidad es el área de Contrainteligencia. Allí fue donde conoció a Casella. Además de su profesión militar, divide su tiempo como empresario en el rubro seguridad y como dirigente de un club de fútbol de primera división. «Siempre fue un oficial serio, muy trabajador y de perfil bajo», comentó un oficial del Ejército uruguayo que lo conoció. Presuntamente una orden, lo colocó a las 10 de la mañana de aquel 15 de noviembre de 1992 en la comisaría de Parque del Plata, pidiendo colaboración policial para recapturar a una persona que estaba bajo su custodia. Además, en la casa de sus padres, estuvo alojado Berríos. Radaelli está casado.

 

Sarli

El coronel Wellington Sarli participó en numerosas misiones de paz bajo mandato de Naciones Unidas. En junio de 2003, fue destinado al Estado Mayor del Ejército, donde pasó a desempeñarse como Jefe de Area del Centro Coordinador de Operaciones de Mantenimiento de La Paz. Niega haber conocido a Berríos y, según su declaración ante la Justicia, concurrió a la comisaría de Parque del Plata porque le habían informado que Radaelli había sufrido un accidente.

En la oportunidad dijo que no vio a nadie salvo algunos militares de civil que «no conocía» y que así se enteró que «tenían un chileno que había enloquecido». Agregó que permaneció en la comisaría por unos «15 o 20 minutos» y que luego avisó por radio que no había accidente. Dio alojamiento, en su casa de Parque del Plata, a otro militar chileno escapado de la Justicia de ese país, llamado Julio Sanhueza Ross. Sarli actuó también en Inteligencia. Está casado y las tragedias no son ajenas a su vida: un hermano que revistaba en la Marina falleció en un accidente al recibir la descarga de un rayo. *

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