Manos anónimas entregaron a Serpaj de Córdoba una caja con 10 mil negativos de fotos

Documentación aparecida en Argentina aportaría datos de Washington Barrios

El material pertenece a los años 1976 y 1977 y consiste en documentación y negativos clasificados de la policía de Córdoba, lugar donde, en 1974, Washington Barrios fue visto por última vez.

En exclusiva para Primera Voz (1410 AM Libre) la doctora Martínez dialogó con la periodista Alejandra Casablanca, detallando la trascendencia de la información.

La abogada relata que inicialmente recibió una llamada anónima, en la que le informaron de la existencia de dicho material e indagaron sobre si le interesaría consultarlo. Su respuesta naturalmente fue afirmativa, y según confesó, sin dudarlo en lo más mínimo.

Aclaró luego que las cajas con el material fueron dejadas en la puerta de su estudio, «en dos bolsas negras, como de consorcio». Explica que hay muy poco margen de tiempo, entre la llamada telefónica y la «entrega». María Elba Martínez deduce: «Lo traen muy rápido, lo cual significa que han hablado de cerca, evidentemente, en algún teléfono público».

En las cajas había 10 mil juegos de negativos fotográficos, clasificados con números, y fechados en los años 1976 y 1977.

La abogada y sus colaboradores constataron que se trataba del registro fotográfico de miles de personas de frente y de perfil, con un número sobre sus cabezas.

Acto seguido, la abogada resuelve presentar las fotos al Tribunal a efectos de verificar su relevancia, y advierte que, dicho Tribunal, poseía cajas exactamente iguales, numeradas de la misma forma, pero de años posteriores.

La doctora Martínez sostiene que si bien esa documentación está en manos de la Justicia, existen intereses que perjudican y truncan las investigaciones. Se refiere a que las cajas existentes que ya poseía el Tribunal son parte de la documentación, «también vemos que la Policía sigue infiltrando información y que cuando el Tribunal va a determinados lugares, todavía hay posibilidades de que las documentaciones sean erradicadas. Esta vez tuvimos una gran suerte, evidentemente cayó en alguien o en algún lugar; no sé la otra parte de la historia, pero pudo ser entregada a la organización».

Agrega, con relación a que el «informante anónimo» le entregó el material a ella, y no al tribunal, que «evidentemente alguien sabía que el Tribunal iba y sacaba los años más conflictivos».

En total contarían con unos 60 mil negativos; en las cajas entregadas a Martínez había 10 mil fotos, son siete cajas de 1976 y tres de 1977, que serían las cajas más conflictivas, ya que hay pocos sobrevivientes. La jueza federal Cristina Garzón de Lascano, es quien tenía en su poder el resto del material, en su gran mayoría correspondiente a fechas posteriores.

 

Continúan las investigaciones

Ante la importancia del hallazgo de estos diez mil negativos, hasta el momento se ha estado correlacionando algunos nombres. Este proceso de correlación ya estaría arrojando algunos resultados, ya que la numeración de cada negativo correspondería correctamente a los libros de informaciones.

Lo propio se está haciendo con el libro de la morgue porque, según la abogada Martínez y sus colaboradores, siempre existen datos afines.

Del detalle de la existencia de una venda que en cada foto puede verse en los cuellos se desprende que tendrían los ojos vendados mientras estaban detenidos. Además aparece una chapa con un número sostenida por una mano, en la mayoría de las fotos.

En un artículo de la periodista corresponsal en Córdoba Marta Platía, publicado el lunes 10 de abril por el diario argentino Clarín (Argentina), las fotos develarían además otros datos. Los negativos marca AGFA-Gevaert corresponden a fotografías que registraban a los detenidos en un «plano medio», además de develar claramente que se trata de hombres y mujeres jóvenes; una particularidad es que hay muchas mujeres embarazadas. Estas fotos en plano medio, también dejan ver, además del detalle de los pañuelos, que «todos tienen un letrero de metal con un número suspendido sobre sus cabezas que sostenían las manos de supuestos policías quienes, a veces, hasta aparecen de perfil».

Martínez agrega que cuando se encontraron restos de presuntos desaparecidos en la región se pudo confirmar la existencia de chapitas con números identificatorios.

Según Clarín este hallazgo fue calificado «de gran importancia para continuar con las causas que se siguen contra los detenidos por genocidio y robo de bebés. También confirmaría la hipótesis de las Abuelas de Plaza de Mayo y otros organismos de Derechos Humanos, acerca de que los archivos de la dictadura no fueron destruidos.

Se cree que esas fotos pueden haber sido tomadas en el Cabildo histórico de esta ciudad, donde funcionó la temible D2 y desde donde se trasladaba a la gente detenida, previa identificación y tortura, hasta el campo de concentración de La Perla, cuyo jefe absoluto era el responsable del Tercer Cuerpo de Ejército, Luciano Benjamín Menéndez».

 

Washington Barrios, Jaqueline Barrios

Inmediatamente se puso en contacto con la abogada María Elba Martínez, luego de enterarse, a través del mencionado programa en AM Libre, de la aparición de esta documentación y su vinculación con el caso de la desaparición de su hermano, Washington Barrios.

Jaqueline declaró a LA REPUBLICA que «habría elementos para la identificación de los lugares donde estuvieron algunos de los desaparecidos, entre ellos está el caso de Washington Barrios, y está confirmada la presencia de sobrevivientes. Estas documentaciones, como también las actas de la morgue y las nóminas de detenidos, nos sirven para reconstruir los hechos».

La doctora Martínez por su parte confirma que hay documentación específica sobre Washington Barrios. «Sí, su nombre está, pero no hay una información totalmente cabal sobre eso. Todos estos elementos que también sirven para la identificación de los lugares donde pudo haber pasado, que hasta hace no mucho están confirmadas las presencias por sobrevivientes y justamente en el 76 y parte del 77, las cajas más conflictivas, tenemos pocos sobrevivientes».

Jaqueline Barrios explica que se puede tratar simplemente de fotos de la detención de su hermano en Córdoba por parte de Policía Federal. Esto se explicaría ya que los archivos Federales, luego del golpe de Estado en Argentina, pasaron a manos de las fuerzas militares. De no ser tomada, la fotografía de Barrios, en la sede de Córdoba donde estuvo detenido, podría aportar datos sobre el lugar al que fuera trasladado luego.

Su hermana recalca que los últimos que lo vieron fueron cuatro muchachos, con los que convivía, que fueron detenidos junto a él, a diferencia de que éstos fueron condenados a un año de prisión. En la causa abierta en Uruguay por la desaparición de Washington Barrios, según nos adelantó Jaqueline, uno de estos muchachos vendrá a declarar en calidad de testigo. *

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