La columna de Sherlock
* Del robo de cables a la exportación de cobre
-¿Sabe que Uruguay es el segundo exportador de cobre per cápita del mundo?
-¡Increíble!
-Por supuesto, todo el cobre es producto del robo de cables, lo que es contante, en una cadena que parece difícil de cortar…
-¿En qué sentido?
-Y, al parecer, hay cuatro pasos en el negocio. Los que se dedican a robar cables se lo venden a los reducidores, allí van dos pasos, luego van a los chatarreros, que los cortan en trozos de a metro y los queman para quitarles todo el recubrimiento. Y de los chatarreros pasan a los que los preparan y exportan.
-¿Entonces, cuál es el camino para solucionar el problema?
-Todo es una cadena delictiva y hay que actuar contra ella, pero si se prohíbe la exportación lícita, se lograría que Uruguay sea el país con mayor contrabando de cobre per cápita del mundo.
-Pero, ¿algo hay que hacer? No es posible que se siga manteniendo esa situación indefinidamente…
-Claro… Me parece que todo depende del ordenamiento legal. Si la Policía pudiera actuar, deteniendo a los responsables de los distintos pasos, y los mismos pasaran a la cárcel, se evitarían los robos. Pero la experiencia es que muchas veces se actúa y los ladrones y los reducidores entran por una puerta y salen por la otra de los juzgados.
-Entonces, ¿hay que subir las penas?
-No cabe ninguna duda que existe en el país una permisibilidad para el delito que se convierte, como en este caso, en la que impulsa al mismo delito. Y la Policía se desmoraliza.
-Entonces, ¿no se puede hacer nada?
-Hay que considerar el tema. Claro que se puede hacer… Le puedo asegurar que en otros países este despropósito no ocurre. *
* El camino de la confrontación, un callejón sin salida para Kirchner
–Cayó muy mal el tono destemplado del ministro del Interior argentino, Aníbal Fernández, acusando a nuestro Presidente de carente de poder.
-Su análisis es increíble, propio de un pensamiento fascistoide, de alguien que no repara en métodos para obtener sus objetivos. Fíjese que acusa a Tabaré Vázquez de haber hecho una cosa elemental, que es cumplir con los acuerdos firmados con Finlandia y, por supuesto, con el ordenamiento legal uruguayo.
-Pero, Botnia podía haber parado las obras para allanar la cosa.
-Eso es harina de otro costal. Las decisiones de la empresa, más allá de que nos gusten o no, si se ajustan a la Ley, hay que respetarlas. Claro, se le puede sugerir que una cosa u otra sería mejor, pero de ninguna manera adoptar una medida drástica, tomada de arriba, como hubiera hecho algún gobernante despótico en el mundo.
-Pero a raíz de esa negativa a suspender las obras, no hubo cumbre…
-Sabe un cosa, y lo sé de muy buena fuente, el presidente Kirchner no tenía ningunas ganas de avanzar en un acuerdo con Uruguay, porque ello significaría su rompimiento definitivo con los piqueteros, o sea con los sectores más duros del peronismo en Entre Ríos, que todavía lo apoyan a través del gobernador Jorge Busti.
-Claro, se manejó una versión…
-La del diario Ambito Financiero que sostuvo que si no hubiera ocurrido lo de Botnia, igual la «cumbre» no se realizaba porque Kirchner la estaba a punto de suspender…
-Y, ¿ahora qué pasa?
-Creo que el gobierno argentino está en una difícil encrucijada, porque se pasó de los límites, y llegó a un punto en que es difícil retroceder. Pero, quizás haya noticias… para la próxima semana…
-¿De qué tipo?
-En Buenos Aires se barajan también las posibilidades de éxito o fracaso en el Tribunal de La Haya, y se han dado cuenta que son remotas. Por eso Kirchner sigue dando largas al asunto… Digo, a la presentación formal para que se inicien los trámites, especialmente ahora que se conoce el informe del Banco Mundial que plantea «reparos» razonables, pero que para nada es contrario a la construcción a las fábricas de celulosa. ¿Usted me pregunta qué tipo de noticias?
-Claro
-Me han dicho que habrá un contacto de la cancillería argentina con el embajador uruguayo en Buenos Aires, para reiniciar algún tipo de conversación. Además hay otro punto que preocupa a Kirchner.
-¿Qué?
-La unanimidad de la prensa argentina que para nada está de acuerdo con esa estrategia de la confrontación… ¡Usted vio el editorial del diario La Nación!
-Por supuesto.
-Entonces, coincidirá conmigo que en este caso la radicalización del conflicto que buscó Kirchner sólo le sirvió para introducirlo en un callejón sin salida.
-Es una forma de decirlo. *
* ¿Nadie investigará las acciones de Aníbal Gordon?
-¿Sabe quién es Aníbal Gordon?
-Claro, el asesino argentino, que durante un tiempo cumplió tareas para los militares uruguayos realizando las peores faenas sucias. Fue uno de los principales en el campo de concentración de Orletti y participó, al parecer, en el crimen de Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz.
-Es uno de los primeros integrantes de la Triple A, que tenía línea directa con un alto político argentino para coordinar sus fechorías. Un día, luego de la muerte de Juan Perón y de José López Rega, por otro asesinato que cometió, cayó en desgracia con el represor Guillermo Suárez Masson, que en ese momento tenía más poder que él.
-¿Y? ¿Cómo es eso?
-En su locura asesina Gordon y su banda asesinaron a una sobrina del represor y éste se la juró… El tipo se debió «refugiar» en Uruguay y aquí, como no podía ser de otra manera, enseguida se vinculó a uno de los personajes más siniestros de nuestra historia.
-¿Quién?
-El que estuvo tras el golpe de Estado…
-¿Un civil o un militar?
-Siempre llevó uniforme y llegó a tener mucho poder por aquí, y responsabilidad sobre grupos de tareas.
-¿Deme el nombre?
-Ya veré, en el futuro… Pero la verdad es que Gordon nunca fue «mano de obra desocupada», siempre logró contratos cuando los necesitó y, lo más increíble, fue un tipo que no murió en su ley, sino en una cama.
-¿Y?
-Qué alguna vez alguien debería investigar cómo fue su relación con las fuerzas armadas uruguayas, porque trabajó con Gavazzo y otros de esa calaña, aunque al parecer realizaba las acciones que estos no se atrevían a concretar.
-¿Por ejemplo?
-Apretar en gatillo en algunas oportunidades. *
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