Uruguay y Argentina analizan informe a través de su cristal
En tanto que en Uruguay, el canciller Reinaldo Gargano destacó que el segundo informe, confeccionado por científicos contratados por la CFI para ampliar el primer informe del borrador del documento de impacto ambiental que determinará la otorgación del crédito a las empresas Botnia y Ence, es «favorable» a los intereses del país porque de él se desprende que los emprendimientos «no son agresivos para el medio ambiente».
El ministro de Relaciones Exteriores también remarcó que en las conclusiones a las que arribaron los expertos se sostiene que las versiones lanzadas por los ambientalistas de Entre Ríos acerca de que las plantas tendrían un efecto profundamente negativo en el entorno «carecen de sustento», además de resultar «irrazonables».
En tal sentido afirmó que el informe «demuestra que es irracional decir que las plantas originarán una catástrofe. Esto es favorable a Uruguay».
Por su parte, el subsecretario de Medio Ambiente, Jaime Igorra, coincidió en que el resultado de la auditoría realizada por los expertos de la consultora Hatfield para el CFI es positivo. El jerarca incluso lo relacionó con el que había sido presentado en diciembre y que por ser rechazado por Argentina motivó la confección del presentado el martes; «el primer informe ya era favorable, ahora el borrador sigue siendo a favor», afirmó.
Más en detalle, Igorra aseveró que el documento deja en claro que en las plantas «no hay contaminación peligrosa o insalvable».
Sin embargo, subrayó que la aprobación del financiamiento solicitado por las empresas «sigue en este impasse del BM, donde Argentina tiene una presencia muy importante porque es un país muy grande, por lo que hasta tanto no se resuelva el conflicto entre Argentina y Uruguay el BM no va a liberar ese crédito que es muy importante desde el punto de vista cualitativo».
Igualmente, señaló que «desde el punto de vista técnico y ambiental Argentina no tiene absolutamente nada que pueda cambiar drásticamente sobre lo que ofrece Uruguay. No hay nada que temer, todo está en regla, Uruguay no va a contaminar».
En otro orden, en distintos ámbitos del gobierno se cuestiona que el organismo multilateral de crédito eleve las exigencias por presiones políticas de Argentina, puesto que este segundo informe contiene 70 recomendaciones, las que, además, no estaban contenidas en el primer informe del borrador.
Mientras tanto, el director de Asuntos Ambientales de la cancillería argentina, Raúl Estrada Oyuela, también dijo sentirse satisfecho por el segundo informe de la CFI, debido a que el mismo recomienda «estudios más específicos y cambios técnicos para mejorar el impacto de ambas plantas y acerca de la falta de información que denunció Buenos Aires», lo que a su entender contempla todos los requerimientos que se han realizado desde la vecina orilla desde fines del año pasado.
Pese a ello, el jerarca hizo hincapié en criticar el párrafo que refiere a que no existen elementos que sustenten las preocupaciones «infundadas» de los entrerrianos respecto a que las plantas causen «una catástrofe ambiental».
Según afirmó a la prensa argentina, el trabajo realizado por los expertos en «ningún pasaje habla de que el impacto va a ser mínimo, lo que dice es que no va a haber catástrofe, palabra que no hemos usado». Y reiteró: «El gobierno (argentino) nunca dijo que iba a ser una catástrofe, lo que dijo es que faltaba información para saber qué daños podía causar, y eso sigue ocurriendo». *
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