Fernández desaloja a huelguistas del subte
El ministro del Interior argentino, Aníbal Fernández, el mismo que avala los piquetes de Gualeguaychú y Colón, ordenó ayer el desalojo violento de los huelguistas que mantenían cortadas las vías por donde circulan los subtes en Buenos Aires. Un violento desalojo se produjo ayer por parte de la Policía Federal argentina luego de que un grupo de huelguistas se resistiera a abandonar la estación de Primera Junta, cabecera de la más antigua línea de subte, donde mantenían bloqueado el servicio, que es utilizado diariamente por más de medio millón de pasajeros.
Los trabajadores fueron sacados a la rastra y 10 de ellos fueron detenidos, informó el comisario Raúl Alvarez, jefe de prensa de la Policía Federal, según imágenes de la televisión. La capital argentina estuvo al borde del colapso de tránsito debido a que los porteños apelaron a sus vehículos particulares para llegar a sus trabajos, mientras muchos otros directamente se resignaron a caminar varios kilómetros tras no dar abasto el transporte automotor.
Buenos Aires tiene casi tres millones de habitantes, pero más de un millón accede a diario desde la populosa periferia para cumplir con sus obligaciones laborales.
Cerca de un centenar de trabajadores de seguridad contratados por la concesionaria privada del Subte reclaman ser encuadrados en el sindicato del transporte, la Unión Tranviarios Automotor (UTA). La orden de desalojar todas las estaciones fue emitida por el ministerio del Interior, para «garantizar la circulación y evitar el riesgo de electrocución de los trabajadores», dijo Alvarez.
«Hemos tenido tolerancia y paciencia. (Los huelguistas) han sido notificados que iban a ser desalojados», aseguró de su lado el comisario Ricardo Faranna, a cargo del operativo. «Vamos a garantizar la libre circulación de los trenes», dijo el comisario al advertir que aún quedaban «inconvenientes» en la neurálgica estación Constitución, al sur de Buenos Aires, donde un grupo se resistía a desocupar las vías tras ver por televisión el violento desalojo de sus compañeros.
Los huelguistas estaban apostados desde el martes bajo tierra en las principales estaciones, y cerca de ellos tomó posición la policía antimotines, pertrechada con pistolas de gases lacrimógenos.
El gobierno había advertido que aplicaría una orden judicial que autoriza a desalojarlos si volvían a cortar las vías del metro.
El criterio adoptado por el ministro del Interior, Aníbal Fernández, para preservar la libre circulación de los trenes y de los pasajeros no fue el mismo que utiliza con los piqueteros de Entre Ríos que desde hace meses bloquean los puentes que unen Fray Bentos con Gualeguaychú y Paysandú con Colón. *
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