La Justicia procesó con prisión a José De Matteis Funes

Cayó en Pando el estafador del poeta Gelman

El lunes por la noche, De Matteis fue sometido a un riguroso interrogatorio de casi cuatro horas en la sede judicial de Pando, a cargo del magistrado y de la fiscal Nancy Hagopián, al cabo del cual se desmoronó y terminó admitiendo el engaño a un distribuidor del Frigorífico Canelones. Según fuentes judiciales, el imputado había ofrecido información presuntamente «clave» para la causa del dueño de esa planta industrial, actualmente en prisión por defraudación, y amigo de la víctima.

De Matteis -que cuenta con antecedentes por estafa, hurto, rapiña y hasta lesiones- logró acordar la entrega de la información a cambio de dinero. A la víctima de su engaño, le había hecho creer que era conocido del dueño del Frigorífico y que éste le había encomendado la entrega de información para beneficio de su causa. A la postre, luego se comprobó que todo era un formidable invento. La complejidad de la mente humana, a veces insondable, le dejó al denunciante una pista inequívoca que determinó su captura inmediata: una fotocopia de la cédula del impostor.

El lunes, pasadas las 19:30 horas, el denunciado fue conducido a la sede judicial de primera instancia de Pando, esposado y custodiado por policías en una Nissan Frontier gris, de la división de Inteligencia. Era el principio del fin del reconocido embaucador.

Pero José De Matteis Funes ya había cosechado su fama a principios del año pasado, en un episodio que, sin embargo, no le trajo consecuencias penales por su habilidad para escurrirse.

El poeta argentino Juan Gelman, denunció haber sido estafado por este individuo. En un artículo titulado «Familiares de detenidos-desaparecidos» «Mucha atención» y publicado en la contratapa de LA REPUBLICA, el 14 de marzo de 2005, Gelman detalló algunas peculiaridades del estafador, como por ejemplo que se hizo pasar como «Pepe» o «José Mujica», también por «José Funes», o «José Sánchez», «José de Matteis Funes», y también «Lautaro». En la oportunidad, además, se presentó como un ex marino de Fusileros Navales de Uruguay (Fusna).

En aquel momento, ofrecía a los familiares de los desaparecidos, expedientes militares secretos a los que habría tenido acceso, que daban cuenta del destino de los desaparecidos y del lugar donde estarían sus restos. En palabras del poeta argentino era una oferta que «sacude el corazón». «Nos dijo donde habían sepultado los restos de mi nuera María Claudia y que tenía el expediente militar del caso, además de datos de una argentina embarazada prisionera en Fusna y luego asesinada, así como de otros seis argentinos desaparecidos, por lo menos dos en Uruguay, cuyos expedientes dijo poseer.» Cobraba 200 dólares por el envío por DHL del expediente de María Claudia García, nuera de Gelman, además de las grabaciones de los interrogatorios y de los videos que la mostraban, torturas incluidas. Aunque le pagaron, nada de eso llegó. De todas formas siguió llamando y enviando nombres y datos de militares en actividad que habrían sido torturadores y asesinos durante la dictadura militar uruguaya, por ejemplo el teniente coronel de navío Fredy F. Pérez Ramos, asignado en el 2004 al Estado Mayor del Comandante en Jefe, o Ariosto Fernández y Carlos Arbilleira, ambos capitanes de fragata, asesinados a capitanes de navío en el 2003.

Juan Gelman define mejor que nadie, el oficio al que se dedica De Matteis: «Hace algo más que estafar sumas pequeñas para no despertar sospechas. Estafa sentimientos de largos años de dolor, de espera, finalmente de profundo deseo de cumplir una necesidad antiquísima de la humanidad: la de enterrar a sus muertos. Esta estafa es más perversa que la otra».

Cinco meses más tarde, el estafador volvería a ser noticia. En aquella ocasión, y como lo publicara LA REPUBLICA (Lunes 29 de agosto de 2005), De Matteis se presentó como un «testigo espontáneo» en el expediente por el homicidio del bioquímico chileno Eugenio Berríos, bajo custodia policial, el testigo prestó declaración al término de la cual el magistrado le preguntó si tenía problemas siquiátricos o si estaba medicado. *

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