Los costos de los empresarios se podrían cuadruplicar si se concreta la presunta amenaza

Los industriales preocupados por eventual reducción del suministro de gas argentino

En caso de producirse, se verían afectadas importantes empresas industriales de nuestro país, que deberían cuadriplicar sus costos para seguir funcionando, y el sector residencial del litoral y Montevideo que utiliza esta fuente de energía.

Desde el gobierno uruguayo, se percibe con preocupación este anuncio oficioso, que incidirá en la sociedad uruguaya, «según sea el porcentaje de restricción», o afectará totalmente «si se suspende el suministro.»

No obstante, advierten que desde hace unos cuatro años que el Estado argentino reduce su cuota energética a nuestro país, debido a la política de priorizar el consumo interno.

Tampoco se descarta, que el gobierno argentino utilice esta situación para golpear a Uruguay, un país cuya matríz energética se basa en los derivados del petróleo y la energía hidráulica.

Según informó el periódico argentino Ambito Financiero, para fines de abril, y si, como se presume, la relación con el gobierno de Tabaré Vázquez empeorara aún más, Argentina ya tiene en carpeta una decisión económica que complicará radicalmente la relación bilateral. Luego de varios estudios cerrados, el Ministerio de Planificación podría decidir restricciones en la venta de gas al país vecino, lo que complicaría la generación de energía en el mercado uruguayo para el resto del año y obligará a la administración de Vázquez a recurrir nuevamente al reemplazo por otro combustible. Para más adelante, según se consigna, dentro de dos años, Argentina podría decidir la prohibición total para exportar gas a Uruguay, en el caso de que las negociaciones entre los dos Estados no avancen y los proyectos de Botnia y ENCE se concreten tal cual están planteados hoy.

Se informa que las razones profundas para la negativa a realizar estas exportaciones sería que los envíos de este producto al país vecino servirían para hacer funcionar las plantas papeleras de Fray Bentos. Según los argumentos de un funcionario argentino que tiene la medida en carpeta, «el país tiene problemas de generación de energía, y el hecho de exportar gas se basa en la voluntad de tener buenas relaciones con los vecinos, más que con obtener un resultado económico que no necesitamos», con lo cual, «si no hay avances en las discusiones por las papeleras y si Uruguay levanta las plantas, no habrá más envíos de gas a este mercado».

En realidad, el efecto de las restricciones a los envíos de gas sería más simbólico que efectivo ya que, tanto para el volumen de ventas de la Argentina al exterior como por la demanda uruguaya, no sería significante. Actualmente, y según los datos de marzo, las ventas a ese mercado llegan a los 320 millones de metros cúbicos diarios, que este país utiliza para hacer funcionar sus plantas de generación de energía eléctrica.

 

Gas es el 2% de la matriz energética

Desde Uruguay se afirma que la incidencia del gas natural en la matriz energética de nuestro país es mínima. Esta fuente de energía se introduce a territorio uruguayo en el año 1998. En el 2003, representaba el 2% de la totalidad de la referida matriz, y actualmente se estima que no supera el 3%. El petróleo se ubica en el 55%, la energía eléctrica en el 23%, el carbón vegetal el 18%, los residuos de biomasa 2% y el gas natural poco más del 2%.

Los transportistas del gas natural en nuestro país son Gasoducto Cruz del Sur en el sur uruguayo, y Ancap en el norte. La distribución queda a cargo de Gaseba en Montevideo, y Conecta en el Interior. Esta última está conformada en un 45% con acciones de Ancap, y el 55% de Petrobras.

Los grandes usuarios pueden contratar suministro firme o interrumpible. En el primero de los casos, el contrato establece la obligatoriedad del abastecimiento continuo, mientras que en el segundo, si por algún razón, Argentina determina la imposibilidad de cumplir con el suministro, podrá interrumpirlo o disminuir su aporte.

Los usuarios de este producto son en el norte las empresas Calnú y Paycueros, además del consumo residencial. Hay una papelera en Juan Lacaze que también lo utiliza.

En el sur, lo usa la empresa Metzen y Sena.

 

La dependencia argentina

En el caso de una interrupción del suministro de gas por parte de Argentina, estará afectando parte de la industria uruguaya, con aquellas empresas que se sirven de ella para su funcionamiento. Además al sector residencial en el litoral del país y en Montevideo.

Un alto funcionario de Ancap, señaló que la incidencia en nuestro país dependerá del porcentaje de restricción del suministro o si el mismo es total.

En estos casos, las industrias que utilizan el referido gas, deberá recurrir a otra fuente de energía que suele ser tres o cuatro veces más caro.

Las autoridades de nuestro país, no se sorprenden si se produce una reducción del suministro de gas, ya que por tener en Argentina la tarifa congelada de este producto, las empresas explotadoras no tienen interés en incrementar su producción, mientras aumenta el consumo en el sector residencial e industrial. Por lo cual, hay en el Estado argentino, la opción de priorizar el consumo interno y le cabe menos, su capacidad exportadora.

Se estima que a partir del mes de mayo, Argentina comenzará a restringir sus exportaciones de gas a Uruguay, tal como vino ocurriendo en los últimos cuatro años, según indicaron fuentes de Ancap. Esta restricción se prolonga, hasta el mes de setiembre, inclusive.

El gasoducto proveniente de Argentina llega hasta el departamento de Colonia, y desde allí ingresa a territorio uruguayo.

En un principio, si UTE construía una planta de energía de 400 megavatios que utilizaría gas natural, Uruguay recibiría 1500 millones cúbicos diarios de gas.

Pero esa cuota fue reducida a 320 millones, ya que todavía no existe ese gran consumidor, previsto cuando se construyó el gasoducto.

Este problema de restricción de suministro lo experimentó la empresa Metzen y Sena, que consume entre 35 mil a 40 mil metros cúbicos diarios de gas, que representa una erogación de unos U$S 120 mil al mes. Pero durante el invierno pasado, esta empresa debió utilizar un 80% de su energía en gas licuado (glp) que cuesta cuatro veces más que el gas natural, motivado principalmente por el costo del transporte. Fue así que en el 2005, debió gastar U$S 350 mil al mes.

Uruguay ya tuvo problemas con el gobierno argentino por la venta de gas natural. Durante el año 2001, Argentina le vendía este producto en pesos argentinos, según contrato. Pero de forma unilateral, le cambió las condiciones, pasando la comercialización a dólares, cuando esta moneda tuvo un notorio incremento en su valor.

UTE está construyendo dos plantas de energía que funcionarán en el departamento de San José, tanto sea a fuel oil o gas natural. *

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