Hay dos cámaras de comercio "Brasil-Uruguay" en San Pablo
El cónsul uruguayo en San Pablo, Juan Remedi Silva, había cumplido anterior y recientemente iguales funciones en igual destino (algo curioso en tanto viola la Ley 14.206, cuyo artículo 40 establece que un diplomático no puede prestar servicio en igual país hasta pasados por lo menos 5 años de que lo hubiere hecho). También durante su gestión había adquirido algunos vehículos, como la camioneta Chrysler azul que LA REPUBLICA detectó en su momento en una automotora salteña, comprados a través de las posibilidades que tienen los diplomáticos y que él mismo había conducido hasta Salto, mientras estaba en funciones.
Cuando la copia de una nueva denuncia contra el cónsul de Uruguay en San Pablo, firmada y con documentación adjunta, enviada originalmente al ministro Reinaldo Gargano, estuvo en poder de LA REPUBLICA, un tema harto curioso saltó al tapete: ¿es posible que en San Pablo existan dos cámaras de comercio brasileño-uruguaya, una de ellas funcionando en el mismo consulado? Sí, era posible.
La denuncia original firmada por Juan Carlos Acosta en San Pablo, afirma, en la parte medular, que el cónsul general en San Pablo desconoció la existencia de la «Cámara de Comercio Uruguay-Brasil en el Estado de San Pablo», fundada en 1971 que «ha desarrollado actividades durante 35 años, siendo su presidente el señor Fredy Punzo». El documento explica que el cónsul «decidió crear su cámara de comercio», desconociendo sin más a la existente. Afirma que el cónsul Remedi «eliminó la parte del nombre de la cámara que decía del estado de San Pablo, y la denominó Cámara de Comercio Brasil-Uruguay, solamente», a efectos de inscribirla en la Receta Federal. Para el denunciante «una empresa privada fue abierta dentro de consulado de un país», y «los gastos que ello genera son pagos por el gobierno uruguayo». Entiende que no se han cumplido los procedimientos legales pertinentes en Brasil, y afirma que «se puede estar obviamente utilizando la fachada del Consulado para conseguir dinero».
La denuncia involucra otros nombres y cargos en tanto entiende que «hay una imagen pésima que se está transmitiendo al Brasil del Uruguay», además de las connotaciones y riesgos económicos que una irregularidad como la denunciada traería aparejada. Acompañan las seis páginas de misiva, fotocopias de las publicaciones donde se consolidó la nueva cámara de comercio.
La versión oficial
A la Dirección de Programación Comercial del Ministerio de Relaciones Exteriores no le compete tener datos ni teléfonos de las cámaras de comercio, asegura la funcionaria consultada en el Palacio Santos. Más aún, en toda la Cancillería parece imposible encontrar un dato de esta magnitud. La sucursal del Banco de la República en San Pablo sí dispone de ese teléfono. Coincide el de la cámara con el del Consulado.
Para el cónsul Remedi Silva, consultado por LA REPUBLICA «esto no tiene nada de raro, por supuesto que funciona aquí la cámara, con el conocimiento de las autoridades de la Cancillería y por razones que se pueden explicar perfectamente».
El cónsul general explica que cuando retomó destino en San Pablo, encontró que la cámara comercial existente enfrentaba serias dificultades. «Aunque soy un observador distante del tema cámara comercial, ya que lo mío es propiciar, pero quedo al margen, lo cierto es que la cámara tenía problemas tales que empezaron a pedirnos dinero, querían que yo interviniese para obligar a contribuir. Después la cámara tuvo un juicio por una demanda laboral, y literalmente entró en bancarrota: hasta se quedaron sin sede. Fue entonces que el presidente Fredy Punzo se llevó la cámara para su casa. La cámara quedó parada, pero Punzo se sentó sobre los libros y quería que los empresarios uruguayos pagaran la cuenta».
Remedi afirma que la más novel camada de empresarios compatriotas en Brasil propuso la posibilidad de crear una nueva cámara. Unos 30 empresarios firmaron la solicitud. «Aun con ese número de socios, en San Pablo resulta más costoso alquilar un lugar, con secretaría, teléfono y servicios imprescindibles. Entonces yo hice lo que ya había hecho antes: ofrecí el sector del Consulado dispuesto para apoyar al sector privado, hasta tanto tengan suficientes asociados para funcionar con autonomía, algo que supongo ocurrirá dentro de algunos meses».
Concluyó asegurando que las autoridades de Cancillería están al tanto de lo que ocurre. «He informado incluso al ministro que lo aprobó, asegura Remedi, al tiempo de recordar que semanas atrás cuando una delegación de legisladores uruguayos visitó San Pablo (Dalmás, Lara, Gallo, Asqueta, Arregui, entre otros), fueron recibidos por integrantes de la «nueva» cámara de comercio, precisamente en el sitio que ocupa en el Consulado. *
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