ERNESTO MURRO (PRESIDENTE DEL BANCO DE PREVISION SOCIAL)

Murro: "El gobierno bajó la cantidad de pobres a razón de 10.000 por mes"

¿Cuál es la situación real, actual, del BPS, teniendo en cuenta la comprometida relación activos–pasivos, en un país con tendencia al envejecimiento? ¿Cuál es el grado de ayuda que todavía necesita del Estado?

–Venimos de una historia en la que todos los indicadores sociales caían en picada. Asumimos hace un año y la situación general empezó a repuntar en una cantidad de esos indicadores. Alcanzamos, por primera vez en la historia de la seguridad social, el millón ciento treinta mil afiliados al sistema. Es un hecho histórico, es un hecho espectacular como lo ha calificado el ministro Astori. Lamentablemente, hay quienes quieren ocultarlo. Son ciento sesenta mil afiliados en un año. Sólo en el mes de febrero crecimos en treinta mil afiliados. Un dato muy relevante, además, cuando uno hace un análisis más fino: por primera vez en la historia más de cien mil trabajadores rurales afiliados, por primera vez en la historia más de cuarenta mil trabajadoras domésticas afiliadas. Estaba cayendo la cantidad de trabajadores con cuota mutual, y tenemos hoy más de cincuenta mil trabajadores con derecho a la cuota a través de Disse. Estaba cayendo la cantidad de trabajadores protegidos por seguro de paro. Hoy, con una desocupación que lamentablemente se mantiene, y es una cosa que nos criticamos, aunque se ha mejorado la calidad de empleo, ha aumentado la cantidad de trabajadores cubiertos por el seguro de paro, que no es sólo eso, porque también es la atención médica, la asignación familiar. Fíjese: hoy tenemos treinta mil niños más con asignación familiar. Posiblemente seamos de los primeros países en América Latina en la universalización de la asignación familiar y sólo nos quedarían otros treinta mil niños para llegar al ciento por ciento.

Por otra parte están mejorando los salarios, y eso hace que mejoren también las pasividades, porque están atadas a los salarios. Pero además, se está promoviendo la formalización; se han creado unas cuatrocientas organizaciones gremiales nuevas. Y la elección reciente para los directores sociales del BPS es un síntoma también de esta nueva realidad. Y algo más: los consejos de salarios, ahora recuperados, promovieron institucionalidad democrática, promovieron formalización en la seguridad social.

 

–¿Podríamos decir que este proceso que usted está describiendo contribuye también a disminuir los problemas de morosidad y evasión, que tanto han complicado al BPS?

–Yo creo que es más que eso, que va más allá. Porque hay todo un proceso que me parece que estamos comunicando mal desde el gobierno. En su momento, cayó el salario un treinta por ciento. Y las pasividades cayeron un veinticinco por ciento en los últimos cinco años y empezaron a recuperar. Y acá hay una medida, que no es suficiente, que no es lo necesario, pero que es histórica, que es que el ajuste de las pasividades de enero fue el doble de la inflación, cosa que hace añares no sucedía.

Además de eso, se están dando dos ajustes diferenciales del tres por ciento, el segundo se cobra ahora en mayo, para las jubilaciones bajas de gente de menores recursos. Esto significa que se paró la caída del poder adquisitivo de las pasividades y se empezó la recuperación de todas las jubilaciones y pensiones y, en particular, de las de bajos recursos y está el compromiso de atender a las pensionistas de mayor edad en situación de pobreza para este año.

Pero le voy a dar otro indicador: estamos teniendo un descenso de la cantidad de gente en situación de pobreza. Estamos hablando de que este gobierno logró bajar la cantidad de pobres a razón de unos diez mil por mes. Esto es muy importante. Y le digo más: va de la mano del proyecto aprobado por Diputados para refinanciar deudas de alrededor de treinta mil deudores del BPS, que es uno de más de una docena de proyectos que el directorio ha venido promoviendo en esa dirección. Esto va a permitir resolver la situación de miles y miles de empresas que hoy tienen deudas impagables, pero sobre todo los derechos de seguridad social de decenas de miles de trabajadores que hoy están impedidos de ejercerlos. No olvide que hoy tenemos gente que no se puede jubilar, que no puede tener derecho a una pensión de viuda, porque ésta hereda la deuda del marido y no tiene pensión, lo que es brutal. No es tanto recuperar deudas, sino recuperar derechos de la gente en seguridad social.

Y le menciono otro proyecto, el del monotributo, para que todos aquellos microemprendimientos, comerciales, callejeros como hoy pero también productivos, de sectores rurales, de sectores artesanales, de la pesca, ladrilleros como los de Ismael Cortinas, puedan incorporarse a una forma de inclusión porque las formas tradicionales de afiliarse le son prohibitivas.

 

El régimen de las AFAP

–Usted ha tenido, al menos así ha sido en el pasado, una posición crítica con respecto a las AFAP. La pregunta sería no tanto si ha modificado esa posición, porque usted es un hombre coherente, sino si es posible, en esta realidad que usted me describe, que ayude la coexistencia de un régimen de previsión social que se está haciendo más sustentable con ese otro régimen paralelo.

–Yo sigo pensando lo mismo. Y nunca lo voy a ocultar. Lo que puede analizarse es cuáles son los procedimientos a seguir. Además, están pasando cosas que yo creo debieran llamar a la reflexión. Se han cumplido diez años de la nueva ley. El Instituto «Manuel Oribe», vinculado al sector herrerista del Partido Nacional, hizo un seminario sobre esto, al que no invitó al Banco de Previsión Social, principal institución de seguridad social del Uruguay. Hablaron quienes están de acuerdo con el sistema de las AFPA, tanto de aquí como del exterior. Creo que tampoco se invitó a otras instituciones del gobierno. Y ahí no se dijeron cosas sustanciales. A mí me gustaría ver la autocrítica de quienes impulsaron ese sistema en el país, admitiendo que no fueron capaces de hacer lo que ahora se está haciendo, que es mejorar la cantidad de gente afiliada a la seguridad social. Entre 1998 y 1999, cuando el país estaba un poco mejor económicamente, venía cayendo la cantidad de cotizantes al régimen de las AFAP. Bueno, con este nuevo gobierno y con este nuevo BPS hemos logrado mejorar sensiblemente no sólo las afiliaciones a nuestro organismo sino también la cantidad de cotizantes a las AFAP. Por lo tanto aquí hay una responsabilidad de quienes no sólo implantaron el sistema sino ni se preocuparon de que dentro del mismo, que ellos crearon, se funcionara mejor para defender los intereses de sus afiliados. Y me gustaría que sobre esto se reflexionara.

En segundo lugar, estamos haciendo cosas. Empezamos por primera vez a cobrarle a las AFAP algo que se debió hacer desde siempre. El presidente Sanguinetti firmó un decreto en 1995, que algunos pretenden cuestionar ahora cuando no lo hicieron hace diez años, que permite cobrarle a las AFAP por los servicios que les brindamos. Y lo estamos haciendo. Y a ese millón doscientos mil dólares que vamos a recaudar por este concepto ya hemos decidido darle un destino, que es dejar de descontarle a ciento diez mil jubilados y pensionistas de industria y comercio ese injusto uno por ciento que le estamos cobrando por gastos de administración. Sin embargo, tenemos dificultades para instrumentar lo que queremos hacer con las comisiones de las AFAP. En Chile, las AFAP cobran más o menos la misma comisión a los trabajadores que se cobra en Uruguay, pero en Chile esas AFAP hacen todo, es decir todo lo que el BPS les estaba haciendo gratis. El BPS registra trabajadores, recauda las cotizaciones, se las transfiere a las AFAP y después hay otras empresas,
que son las aseguradoras, que pagan las jubilaciones y pensiones. En Chile, todo eso lo hace cada AFAP. Nosotros queremos que el sistema funcione lo mejor posible, por ejemplo dando garantías a los trabajadores que hoy no tienen. Y finalmente, también estamos analizando las inversiones de las AFAP con fines productivos. Ellos dicen que eso es meterse políticamente y que no se les puede plantear inversiones de riesgo y, sin embargo, están colocando el dinero en el exterior y el permitírselo parece que no es meterse políticamente en su administración.

 

Relación con Astori, otros desafíos

Otra pregunta Murro, y mire que yo simplemente recojo lo que palpita en la opinión pública o le preocupa. ¿Usted ha tenido diferencias con el ministro Astori?

–Yo no discuto públicamente nunca desde ese punto de vista. A mí me preocupa el proyecto general y cómo va la gestión de la seguridad social. En el seno del gobierno existen diferencias o, mejor dicho, diferentes opiniones. Y es bueno que así sea. Pero las cosas que estamos haciendo tienen apoyo, tienen respaldo. Hace poco hubo en un seminario declaraciones muy importantes de representantes internacionales acerca del sistema de las AFAP, que me llama la atención no hayan sido difundidas como merecían. Incluso se ha creado una comisión para analizar los principales problemas que el sistema tiene.

Y vea, hay cosas que hay que analizar más profundamente. Por ejemplo, en Nicaragua se acaba de derogar el sistema privado de seguridad social. Se derogó, entre otras cosas, porque las principales organizaciones internacionales de financiación así lo sugirieron. Pero veamos otro aspecto: en una reciente conferencia de la CEPAL, en la que se analizó la situación uruguaya, quedó comprobado que la mayoría de los trabajadores uruguayos no se iba a poder jubilar. Sólo el dieciséis por ciento de los trabajadores de la actividad privada, al llegar a los sesenta años, iban a poder probar treinta y cinco años de trabajo; y sólo el treinta y dos por ciento, a los sesenta y cinco años, van a jubilarse. Muchos van a tener que esperar a los setenta años para tener una jubilación por edad avanzada. Entonces no es sólo el tema de las AFAP, hay todo una modificación sustancial del sistema que hay que ir mejorando. Y hay que ir haciéndolo gradualmente.

 

Y es en ese proceso de modificación sustancial que usted se siente respaldado.

–Los resultados que estamos teniendo, la muy buena relación que hay con Economía y Finanzas y la muy buena relación con distintos sectores de la sociedad, ponen en escena a un organismo que no tiene rango ministerial pero que administra nada menos que cinco millones de dólares diarios, que es como decir administrar el quince por ciento de lo que produce el país por año. Entonces, queremos seguir siendo un organismo de gestión, pero también de propuesta de cambios. Y es por eso que estamos proponiendo, en promedio, un proyecto de ley por mes y un proyecto de decreto por mes. Y queremos ser también un organismo de formación en gestión de la seguridad social.

Y hay cosas extra. Fíjese lo que pasó con el Plan de Emergencia. Significó inscribir cincuenta mil hogares, lo que a su vez implicó recibir diez mil fichas en sólo algunos días. Y lo que supuso, en otro orden, el trabajo de gestión para los ciento diez mil jubilados que recibieron el ajuste diferencial.

Pero queremos seguir haciendo cosas. La misión del Fondo Monetario que estuvo en Montevideo recomendó, por lo menos en las etapas iniciales, un papel preponderante del BPS en todo lo referente a la instrumentación de la reforma del sistema de salud. Por otro lado, también estamos hablando con el Ministerio de Salud Pública, que opina, como opina la Federación Médica del Interior, que el BPS debe tener un papel importante en el armado del nuevo sistema de salud.

Y no es todo. Ya suponíamos que el papel del BPS en la instrumentación de la reforma tributaria iba a ser importante. La misión del Fondo Monetario dejó claro que nos adjudica roles fundamentales en ese tema, pero son roles que todavía no han sido analizados en profundidad a nivel de gobierno. Si finalmente llegamos a hacerlo, lo tenemos que hacer sin apartarnos ni un milímetro de nuestras responsabilidades y obligaciones estrictamente vinculadas a la gestión de la seguridad social.

 

–Y usted no tiene dudas de que esa gestión, a un año de instalado este directorio, ya ha mejorado…

–…mire, le doy otro dato. Hemos duplicado la cantidad de expedientes jubilatorios que se resuelven exclusivamente por información ya existente en el BPS. Eso es una mejora para la gente.

Pero nos falta todavía. Hay otra mitad de los expedientes que debe ser incorporada a ese mecanismo.

No obstante, tenga en cuenta esto: el noventa y siete por ciento de las prestaciones que tramitamos, tipo seguro de paro, asignaciones familiares, licencia por maternidad, licencia por enfermedad, cien mil prestaciones que se dan a personas con discapacidad, se hacen de un día para otro.

Cuando nosotros hicimos una apuesta a mejorar la ingeniería de la gestión, para mejorar los servicios, hicimos una apuesta que nos costó mucho. Nos costó en ese momento la ruptura de relaciones con el sindicato. Pero si no lo hubiéramos hecho entonces no tendríamos hoy esta capacidad de gestión que, desde el punto de vista informático, es reconocida como un ejemplo en el mundo, incluso por Microsoft, la empresa de Bill Gates. Y al final, con esto aprendimos nosotros y aprendió el sindicato…

 

Resoluciones inéditas

–¿Por qué ha dicho alguna vez que una característica de este directorio es aplicar resoluciones inéditas?

–Hemos tenido algunos conflictos. Aquí había una cosa que se llamaba el antecedente «Sedarri-Sotullo». ¿Qué era? Quienes estaban jubilados de docentes y ocupaban un cargo político, de confianza, podían acumular las dos cosas. En representación de los trabajadores siempre estuvimos en contra de eso. Y ahora, en el directorio, lo sacamos. ¿Qué significó? Que a muchos de nuestros compañeros ministros, directores hoy del nuevo gobierno, les tuvimos que quitar ese beneficio. Y aquí hay que empezar por destacar la actitud del Presidente de la República: él vino a renunciar a ese derecho y nos dio pie para afirmar nuestra decisión. Esto nos ha dado credibilidad.

 

–Una última pregunta, Murro. Hay ahora una movida de las organizaciones de pasivos nucleadas en Onajpu reclamando un aumento genérico de seiscientos pesos y el famoso tema del aguinaldo. ¿Eso tiene alguna posibilidad inmediata?

–Onajpu es la organización más representativa de los pasivos. Y está confirmado porque de allí han salido los directores electos por el sector para el directorio. Tenemos el mejor concepto de esa organización, con ella fue que se negoció el ajuste diferencial de jubilaciones, por ejemplo. Ahora bien, hay cosas que ya se han resuelto: por ejemplo, hay un proyecto para mejorar los topes jubilatorios que el directorio del BPS hizo suyo. Y hay un compromiso de continuar mejorando el poder adquisitivo de todas las jubilaciones y pensiones, priorizando las jubilaciones y pensiones bajas en hogares de menores recursos.

Porque no es lo mismo el que gana mil pesos de jubilación y tiene treinta casas para alquilar, que el que gana mil pesos y tiene en su casa a dos hijos desocupados. Esto lleva tiempo instrumentarlo, pero son compromisos. Se habla de que hay setenta y cinco mil pasividades menores a mil quinientos pesos; allí hay, en esas pasividades, muchas mujeres que por leyes antiguas, desde niñas, vienen cobrando pensiones heredadas de sus padres. Pero son mujeres hoy activas, t
rabajadoras o jubiladas, o que generaron sus derechos, y eso no tiene nada que ver con aquellos que dependen exclusivamente de su jubilación para vivir. Estos son los aspectos relevantes a los que ya les estamos hincando el diente, ahora mismo.

Por otro lado, está pronto, para anularlo, el descuento del IRP a los jubilados de mayores ingresos, ese impuesto destinado a vivienda. Ya está previsto por norma legal. Esto es continuar con el camino de la recuperación del poder adquisitivo de todas las jubilaciones y pensiones, priorizando aquellas de menores ingresos pero sin descuidar otros aspectos.

Concluyendo, estamos haciendo una cantidad de cosas que no son suficientes, que tal vez no son las necesarias, pero creo que hay que sintetizar algo: hay que hacerlo todo gradualmente, porque el que quiere cambiar todo de golpe no va a cambiar nada.

Tenemos urgencias, pero también tenemos que dar una batalla ideológica para atender y para crear en el Uruguay una política de la tercera edad que no existe. Acá se habla mucho de la pobreza infantil, un gravísimo problema nacional. Pero la pobreza en la tercera edad, que se ha triplicado en los últimos cinco años, y que ahora empezamos a revertir, es mucho más costosa de resolver, hay que hacerlo enseguida. Porque los niños, felizmente y pese a todos los problemas que tienen, no viven solos, aunque cada vez haya más niños solos. Cuando uno llega a la pobreza en la tercera edad eso hay que atenderlo rápido.

Y esto no quiere decir que no atendamos a los niños. Una de las prioridades de este directorio es la universalización de las asignaciones familiares y lo estamos logrando. Aunque, se lo digo, igualmente no me gusta analizar la pobreza por franjas etarias, que me parece un error técnico e ideológico. Pero hay que hablar más, hacia adentro, de todo esto.

Lo ideal es ir a un gran diálogo social. Hemos dado pasos en ese sentido, incluso hemos invitado a representantes de la oposición a reuniones en las que se analiza todo lo que estamos haciendo, en fin, nos falta mucho por hacer, pero hay que persistir. *

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