ENTREVISTA: GEZA STARI (REPRESENTANTE DE LOS JUBILADOS EN EL BANCO DE PREVISION SOCIAL)

El Viejo: "Sobreviví nueve años clandestino en Buenos Aires"

-El apellido Stari ¿de qué origen es?

-Es eslavo. Mi tatarabuelo llegó a Yugoslavia, la zona donde viven los húngaros, pero partía de la zona de lo que fue Checoslovaquia. En eslavo Stari quiere decir «Viejo». Es decir que yo soy viejo por todos lados (se ríe).

 

-¿Quién fue el primer familiar que llegó a Uruguay?

– Mi padres vinieron separadamente. Mi padre de Yugoslavia y mi madre de la parte de Rumania, a trabajar un tiempo para mandar unos pesos a la familia y después volverse. Entre 1928 y 1929 llegaron los dos. Mi padre era un tornero mecánico calificado y mi madre vino a trabajar en lo que pudiera. Se juntaron y se quedaron. Yo nacía en 1932, después los otros hermanos. Mi padre nunca más vio a su familia, pero mi madre tuvo la oportunidad de viajar a Israel, donde se asilaron sus dos hermanas que sobrevivieron al holocausto, mientras que mi abuela materna y otros hermanos desaparecieron. Mi tío materno, murió peleando en España junto a la República. Y del otro hermano menor, que lo había acompañado, recibimos cartas de él desde un campo de concentración en Francia, antes de que entraran los nazis.

 

-¿Dónde se encuentran sus padres?

-Ellos se encontraron acá. En 1930 había una colectividad húngara, obrera, pero que agrupaba lo que era toda la colectividad de los que fue la Gran Hungría. Yo hoy tengo primos en Yugoslavia, donde hablan dos idiomas, el eslavo y el húngaro.

 

-¿Cómo accede usted a la enseñanza de las matemáticas?

Fui un buen estudiante en el liceo, también en la escuela. Siempre tuve la preocupación por seguir estudiando. Lo hice con gran dificultad. Venía de San Antonio, Canelones. Fui el primer alumno de esa localidad que fue al liceo, después otros fueron al liceo de Las Piedras. Estoy hablando de 1946. Viene a Montevideo, no encontré lugar en el Liceo 17 y por eso nos mandaron a Las Piedras. Eso fue gracias a quien fue director y después un gran amigo, el profesor Arturo Rodríguez Zorrilla.

 

-Rodríguez Zorrilla no solo fue famoso por sus dotes intelectuales, sino también porque era un gran distraído…

-Fue un distraído brillante. Eso de dejar el auto en Montevideo con el hijo adentro y volverse a Las Piedras en ferrocarril es una anécdota conocida. Pero era un tipo brillante. Después lo seguí frecuentando como profesor en su casa de la calle Canelones en Montevideo.

 

-¿Llega a preparatorios?

-Nos mudamos a Montevideo, pero termino en Las Piedras. Después empiezo preparatorios, pero nos mudamos a Progreso, donde viví una cantidad de años. Eso fue en 1950. Prácticamente no pude seguir ingeniería, solo hice un año y medio, pero eso sirvió para dar el concurso en Secundaria. Es decir que los conocimientos en Preparatorios y de primer año de Facultad, fueron la base para ganar el concurso en 1960.

 

-¿Qué parte de las matemáticas es el fuerte suyo?

-Yo no soy un matemático profundo, aunque creo tener un dominio bastante bueno de nivel medio. Además creo tener buena comunicación con los alumnos. Por eso creo que los alumnos tienen un buen recuerdo de mí, no por aplicar sanciones al que no estudiaba, sino porque los hacía interesar por los problemas y desarrollar conocimientos. Es que nadie se acuerda como se demuestra el Teorema de Pitágoras, pero si aprendés a razonar, eso te sirve para todo. Mi interés, como profesor, apuntaba a que hubiera un razonamiento lógico por parte de los estudiantes, más que los conocimientos que se pueden buscar en los libros. Lo que importa no son los instrumentos, sino un desarrollo lógico de la mente, capaz de resolver problemas. Yo creo que esto es lo que caracteriza a la mayoría de nuestra gente, por eso sabemos enfrentar situaciones nuevas.

 

-Usted fue un dirigente de la enseñanza secundaria en las décadas del 60 y comienzos de los 70. Ahora se habla, nuevamente, del Congreso de la Educación. De estas ideas usted participó, incluso junto a Rodríguez Zorrilla. ¿Es así?

-Yo fui más militante sindical que matemático. Entré a Secundaria en 1961 y en 1963, junto a Daniel Buquet y Lucía Sala, empezamos a organizar la Asociación de Profesores de Montevideo, que comenzó llamándose Comisión pro-organización Gremial de los Profesores de Montevideo. Nuestro primer candidato fue Washington Vignoles al Consejo de Secundaria. En esos años había formada asociaciones en todo el Interior, pero no había una asociación en Montevideo. En 1964, entre todos, formamos la Federación Nacional de Profesores de Secundaria, que en 2004 cumplió 40 años de existencia.

 

-¿Cómo era la participación de los docentes en el Consejo de Secundaria?

-En esa época la integración del Consejo era: tres consejeros electos por profesores, uno por Secundaria, uno por Primaria, uno por la UTU y uno por la Universidad de la República. Y estos seis elegían al director, que era el séptimo. Esos tres consejeros tenían cierta relación con los partidos tradicionales, pero fundamentalmente eran agrupaciones electorales. En esa elección la Federación de Profesores de Secundaria les metió la cola en 1967, ganó las elecciones, no le quisieron dar la presidencia y finalmente surgió el nombre de Rodríguez Zorrilla, que en ese momento era el inspector técnico, el cargo de mayor jerarquía dentro de Enseñanza Secundaria, que fue postulado por la Federación, votado por la Universidad y por la delegada de Primaria. Martín Recaredo Echegoyen negó la venia y la intervención del gobierno se produjo en 1970.

 

-¿Cuándo llega la dictadura usted se va a vivir a Buenos Aires?

-La CNT me encomienda ir a Buenos Aires, porque yo era, junto a Ricardo Vilaró, el miembro alterno de la Federación en la Mesa Representativa de la CNT. Cuando pasé a la clandestinidad me mandan a montar una oficina en Buenos Aires, crucé el río en una lanchita, y me instalé en el local de la Federación Ferroviaria, desde el 2 de noviembre de 1975.

 

-¿De qué vivió?

-Era funcionario de la CNT.

 

-¿Temió ante la posibilidad de que lo capturaran?

-Seguramente en esos días fui demasiado inconsciente. Pero no tuvo temor, aunque me cuidé. Fue así que sobreviví nueve años clandestino en Buenos Aires.

Luego, en 1976, cuando el golpe de Estado en Argentina se cerró esa oficina y todo el mundo salió de Buenos Aires. Ahí pasé a la clandestinidad, porque Rodney Arismendi me encomendó que trabajara como nexo entre el PCU de Montevideo, Buenos Aires y el exterior.

Yo estuve a punto de salir de Buenos Aires, pero una resolución de Arismendi estableció que me quedara ahí, mientras él me resolvía mi mantenimiento, cosa que hizo.

Fue así que monté, con otros compañeros, una red, para recoger información de Montevideo y mandársela a Arismendi. Por otro lado canalicé la información y ayuda a quienes resistían en Uruguay.

 

-¿Hay algún otro banco en el mundo en que se elijan los delegados sociales en su directorio?

-Me han dicho que el BPS es el único en el mundo. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje