Los trapos sucios argentinos

Extractos de un artículo de Pepe Eliaschev (19 de febrero 2006) titulado El Papel de la Argentina.

«Auténtico disparate argentino, este país parece ahora mismo convencido de que Uruguay quiere guerra. Patética combinación de oportunismo, mala fe, ignorancia y ridículo fundamentalismo ecológico colocó el litigio sobre las plantas de pasta de celulosa junto al Río Uruguay en lugar de no retorno, hazaña de un Gobierno Nacional literalmente arrastrado por una Administración Provincial y núcleos militantes que trabajaron sobre la reconocida vulnerabilidad principal del presidente, su pánico a ser impopular.

Secuestrados por la opinión pública más ruidosa, y sometidos a su igualmente rutinaria tendencia a seguir o acatar las demandas más intolerantes de «la gente», los funcionarios nacionales le dieron plena convalidación a un procedimiento inaceptable, ilegal y de manifiesta violación de preceptos internacionales básicos, el cierre unilateral de la frontera.

La Argentina tiene su ropa íntima bastante sucia en materia de respetabilidad ambiental, sobre todo si se recuerda que existen aquí una decena de plantas de producción de celulosa que arrojan efluentes al río Paraná, derivados de una producción no inferior a las 850.000 toneladas anuales de pulpa de celulosa. Se trata de Celulosa Campana y Gral. Bermúdez, Papelera del Plata, Wixel, Campanita, Papel Prensa de San Pedro, Iby en Entre Ríos, Andino sobre Santa Fe, Alto Paraná SA, Piray y Papel Misionero en Misiones, cuyas actividades sobre el Paraná desde hace años son ostensiblemente cuestionables.

Se aplica una tecnología antigua en las plantas argentinas (en síntesis, blanquean con gas cloro), generando organoclorados, incluyendo dioxinas de mucha toxicidad. Ya desde 1929 estos productos son arrojados al río». *

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