ENTREVISTA: JORGE SILVANO, EX DIRIGENTE COMUNISTA Y EX SINDICALISTA DEL TRANSPORTE

"Este gobierno no me emociona, no me siento contemplado con él"

– ¿Qué edad tiene?

– 48 años.

 

– ¿Cuándo empezó en la política?

– Empecé a los 15 años, en la época de la dictadura. Comencé como un militante de base. Fui independiente en el Frente, tuve contactos con el Partido Socialista, con gente de la tendencia, hasta que en 1979 me incorporé a la UJC.

 

– ¿Quién lo afilió?

– Washington López, con quien me encontré luego en Cutcsa, y Felipe Martín. Firmé en un papel de estrasa.

 

– ¿Dónde fue su incorporación?

– Fue en la casa de López. Allí apareció Felipe.

 

– De esa época de la dictadura ¿cuál fue el mejor momento que vivió?

– Fue ese período que se vivió entre 1980 y 1984. Todo el período de la reconquista de la democracia. Fue el período más feliz de mi vida. Todos estábamos convencidos de que íbamos a derrotar la dictadura.

 

– ¿Fue importante el 1º de mayo de 1983?

– Sí, ahí yo ya estaba trabajando en Cutcsa e integrado a una organización incipiente, que agrupaba incluso a algunos integrantes del sindicato autónomo que se habían peleado con un alcahuete de la dictadura. Ese fue el embrión de la UTC. Recuerdo bien cuando participamos de la convocatoria al acto del 1º de mayo.

 

– ¿Usted habló en ese acto?

– No, yo recién hablo en el 1º de mayo de 1990, junto a otros compañeros.

 

– ¿Cuándo se integra al Comité Central del Partido Comunista?

– Llegué al Comité Central cuando la reapertura democrática. Creo que la primera reunión fue después de la caída de la dictadura. Allí fuimos coptados varios dirigentes de la clandestinidad o semilegales.

 

– ¿Qué debate importante recuerda de ese Comité Central en el que participó?

– Muchos, pero el más importante fue el que se dio con la caída del socialismo real y el comienzo de la crisis de todo el movimiento comunista. Este debate fue muy significativo y creo que marcó a toda la izquierda, porque después se produce la fractura del Partido Comunista, un hecho que no se puede pasar por alto. Esto, hasta hoy, tiene incidencia en la realidad de la izquierda uruguaya.

 

– Visto desde hoy: ¿fue un grave error que ese debate haya llevado a la fractura del Partido Comunista?

– En la perspectiva de hoy, analizando aquel proceso, creo que todos los dirigentes comunistas de 1992 tendríamos que hacernos una autocrítica. No me arrepiento de las posiciones renovadoras que asumí, no me arrepiento para nada, pero sí me siento responsable y creo que todos somos responsables, los que nos fuimos y los que se quedaron en el partido, de no haber sido capaces de renovar en forma unida, a un partido que tenía mucha incidencia. En la perspectiva de la izquierda de hoy, creo que hubiera sido importante haber mantenido al partido de la clase obrera unido, renovado. Creo que esto es la gran ausencia de la izquierda, hoy.

 

– Luego de la fractura del PCU usted comienza a apartarse de la actividad política. ¿Es así?

– Sí, más allá de mi pasaje por Confluencia Frenteamplista, me aparto de la militancia más estructurada, más tradicional. No me aparté de la militancia porque seguí diez años más en la dirección del sindicato y del propio PIT-CNT. También seguí militando para el Frente.

 

– Muchos se sorprenden cuando lo ven en la calle con una guitarra al hombro. ¿Qué significa ese cambio?

– Eso fue un desafío hermoso. Otro de los lindos momentos de mi vida. Claro que a través de la canción también participo de la política. He actuado en comités del FA, en organizaciones sociales, acompañando trabajadores en huelga o ocupando fábricas.

En esta nueva etapa de mi vida me di cuenta de que soy capaz de plantearme otros objetivos en la vida, a la vez permití con el paso al costado que di, la renovación de mi sindicato.

 

– ¿Usted sigue trabajando el Cutcsa?

– Sí, como guarda de ómnibus.

 

– ¿Alguna vez subió a cantar a un ómnibus de Cutcsa?

– Sí, sí, no muchas pero he subido. Fue alguna vez que anduve pelado. No lo he hecho como una cosa permanente, porque mi actividad artística la he enfocado a los recitales, a los festivales solidarios, a diferentes concursos. Tuve un premio con el dúo «Guitarra Negra», en el Prado. Creo que al ómnibus debe subir el que no tiene trabajo, por eso si mañana estoy pelado, no tengo un mango y tengo que pagar la luz, vuelvo a subir. Hoy, por suerte, tengo un trabajo seguro y estable. Soy de los que tienen la alegría de poder trabajar y de estudiar la guitarra, si quiero. La guitarra fue una pasión que yo no puede desarrollar por la militancia política y sindical. Porque la vocación de gurí, fue la guitarra. Fueron los textos de Zitarrosa, de Viglietti, de Numa y de Osiris Rodríguez Castillo los que me impulsó a la militancia.

 

– ¿Qué le enseñó esta etapa de trovador?

– Me puso en contacto con eso que yo llamo el otro Uruguay, el país que no está en la política institucional, pero que también es el Uruguay de cambio.

Es que la gente cambia desde que se junta en una huerta comunitaria a labrar la tierra, he cantado allí, hasta cuando genera empresas unipersonales para no verse en la desocupación y en la marginación.

También descubrí que en el mundo de la música hay un desarrollo impresionante. La gente tuvo en la guitarra y en otras expresiones artísticas una forma de hacer algo útil, cuando estaba sin trabajo, para no quebrarse, para no hundirse. He descubierto cantautores notables. En el canto popular y en la raíz folclórica hay una cantidad impresionante de cantautores brillantes, tanto en Montevideo como en el Interior. Es un capital humano maravilloso.

 

– Siendo dirigente sindical provocó un corte de la Ciudad Vieja con ómnibus. ¿Fue el primer piquetero uruguayo?

– Algo de eso fue, pero también es cierto que el piquete está en la historia de las huelgas del movimiento sindical. Es que el piquete en las puertas de las fábricas es una cosa bastante tradicional.

Creo que cuando cercamos la Ciudad Vieja, en la década del 90, fue una cosa nueva, que tuvo mucho de orientación de la dirección del sindicato, pero también mucho de iniciativa y de acción concreta de la gente en el momento. Recuerdo que Seregni y Astori nos criticaron. Pero con Seregni teníamos un gran respeto y por eso la UNOT se reunió con él, para plantearle nuestra visión discrepante con lo que él había sostenido. Con Seregni siempre tuve una relación amistosa. Fue solo una diferencia coyuntural.

 

– ¿Cómo ve al gobierno progresista?

– La verdad: no me siento totalmente contemplado. No niego que el logro más importante de este gobierno ha sido toda la instalación de los Consejos de Salarios y todo el reforzamiento de los derechos obreros. También destaco la política sobre derechos humanos. Son logros importantes que no dejo de valorar, pero este gobierno no me emociona, no me entusiasma, no me gusta cómo se tratan algunos temas.

 

– ¿Por ejemplo?

– El de la celulosa. No me gusta que atrás del patrioterismo, se impida el debate profundo sobre un tema productivo. No estamos solo ante un problema entre Uruguay y Argentina, el problema real es saber establecer cuál es el modelo de desarrollo que vamos a impulsar y como vamos a hacer compatible es
as inversiones, con el proyecto de inversión más importante que debería ser el de producir alimentos.

 

– ¿Qué tendría que pasar para que usted volviera a la política orgánica, institucional?

– No me animo a decir que no volvería nunca más, porque a lo mejor hay un hecho político profundo que me lleva a meterme de nuevo, hasta las manos. Creo que tampoco depende solo de mí. También digo que sigo permanentemente vinculado a la izquierda, tal como lo hice en la campaña electoral, junto a mi guitarra. Pero no sé, no sé, no tengo una respuesta… Ahora estoy en la etapa de respirar y descansar, para poner el cable a tierra y aprender a disfrutar de otras cosas de la vida, porque la vida también está más allá de la política. Por suerte ¿no? Y bueno…

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