"Las asesinaron; contamos 140 tiros"
«Voy a declarar sobre el asesinato de las tres chiquilinas, de mi nuera y las otras dos chicas», aclaró, refiriéndose a la esposa de Washington Barrios, Silvia Reyes que tenía 19 años y estaba embarazada de tres meses y medio, Diana Maidanick de 19, y Laura Raggio de 21 años, asesinadas en un operativo de las Fuerzas Conjuntas el 21 de abril de 1974.
En palabras de la testigo, en el operativo estaba José «Nino» Gavazzo, Juan Modesto Rebollo, Jorge «Pajarito» Silveira, Manuel Cordero, y otros más. Hilda Fernández aclara que eran muchos militares «pero esos son los reconocidos». Luego detalla: «Las asesinaron atrás de la puerta del comedor, en un rincón, y hubieron 140 tiros, que luego fueron contabilizados por mi otro hijo y mi esposo» (Washington Barrios «padre») «Yo les pedía por favor que no tiraran, porque entraron ametrallando todo, primero al aire y después en el apartamento, en los techos, la puerta, el patio, por todos lados. Coparon todas las azoteas».
De este operativo resultó, además, otra muerte, la de un militar que era parte de la brigada, y una herida de bala que recibiera, no se sabe de donde, Juan Modesto Rebollo en uno de sus brazos.
Con respecto al caso de la desaparición de Washington Barrios, el 17 de setiembre en Córdoba (Argentina) dos días antes que cumpliera 21 años, tanto Gavazzo, como Rebollo y Silveira, deslindaron responsabilidades. En palabras de Hilda Fernández estos militares «lo estuvieron buscando por todo Buenos Aires, y después que él estuvo detenido, volvió Gavazzo, con Méndez (mayor (r) Armando Méndez) a mi casa, o sea, después que lo detienen en Córdoba, fue pedido por la Fuerzas Conjuntas Uruguayas, y ya estaba pedido desde antes. Cuando fueron al apartamento de ellos, que venían golpeando las puertas, gritaban: ‘¿dónde vive Washington Barrios?'».
En una nueva instancia, que dispondrá el juez, Hilda Fernández declarará en calidad de testigo por la causa específica de su hijo, que según ella tienen relación directa, serían parte de un mismo operativo. «Ellos venían a buscar a mi hijo, porque venían preguntando por él, tanto es así, que cuando mi esposo abre el apartamento nuestro, uno lo agarra del saco del pijama, porque eran las 2.45 de la madrugada, y le pregunta como se llama, y le responde: Washington Barrios, y otro de atrás grita: sacálo para afuera que yo mismo lo mato».
Ante la pregunta de cómo se hace justicia en estos casos, respondió: «La justicia de Dios ya está, porque esperé 32 años para que se supiera la verdad de todo, para que esto nunca más pueda pasar acá, ni en ningún país del mundo, porque somos toda América Latina, y también Europa». Cuando un colega indagó sobre si «¿cree en la Justicia? confesó: «Ahora sí, porque hasta ahora «no había que tener ojos en la nuca» como dijo el primer presidente Julio María Sanguinetti, y yo le contesté: «¿Dígame, si a alguno de sus hijos le hubiera pasado lo que me pasó a mí, y a las otras madres, usted hubiera dicho eso?», esto fue en el 85 en el apartamento donde vivía». Luego concluyó: «Que se haga justicia para que esto nunca más se vuelva a repetir». *
Por el caso de los asesinatos de Silvia Reyes, Diana Maidanick y Laura Raggio habrán declaraciones en calidad de testigos en el transcurso de la semana; en principio no declararían más militares, aunque esto no se descarta dependiendo de la evolución de las investigaciones. *
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