Botnia para las obras el 7 de abril pero no se hará cargo de los salarios
En la tarde de ayer representantes de la empresa finlandesa Botnia se reunieron con integrantes de la Cámara de la Construcción y del Sindicato Unico Nacional de la Construcción y Afines (Sunca) para definir la paralización de sus obras, así como la forma en que se afrontarán los costos que esta medida implica.
En tal sentido fuentes de la compañía informaron a LA REPUBLICA que «el último día de trabajo efectivo será el 6 de abril, es decir que la suspensión de las obras se concretará a partir del día 7 de ese mes». A la vez, destacaron que esa fecha coincide con la licencia de la construcción y con Semana de Turismo período durante el cual ninguna obra del país genera jornales, o sea que «son diez días que van de regalo», subrayaron.
En cuanto a los recursos para solventar los salarios de los obreros, fuentes del gobierno y de Botnia coincidieron en que todavía no se ha llegado a una «fórmula», la cual se analizará en los próximos días. Empero, los informantes de la empresa aseveraron que Botnia no se hará cargo del pago de los sueldos durante la paralización de las obras, porque «desde la casa matriz se dijo que no hay recursos para financiar días improductivos».
De acuerdo a datos revelados por el Sunca días atrás, los salarios de los 1.800 obreros varían entre 9 mil y 11 mil pesos, que de extenderse la suspensión durante 90 días supondrían un costo de 5 millones de dólares.
El mecanismo de pago a los trabajadores podría comenzar a tomar forma a las 10 de la mañana de hoy cuando se reúna por primera vez en la sede de esa cartera, la tripartita integrada por representantes de Botnia, el Sunca y de esa secretaría de Estado; la que tiene por cometido esencial evaluar cada diez días el estado de situación.
Según Carlos Rossi, integrante del ejecutivo del Sunca, «todavía no hay nada firme, por que los trabajadores afectados no son sólo los directamente empleados en Botnia. Hay empresas de hormigón que incrementaron sus personal en un 150% para cumplir con la demanda de la planta. En total son unos 2.100 obreros afectados de los cuales 600 no fueron contratados por Botnia. Y ninguno califica para el seguro de paro».
De acuerdo al análisis efectuado por Rossi, el único que puede responder a la interrogante sobre quién pagará los salarios es el Ministerio de Trabajo, puesto que el pago de los sueldos se considera que formó parte de la negociación entre el Estado y las empresas para que éstas accedieran a suspender temporalmente las obras.
Empleados de Ence sin problemas
Cabe consignar que la empresa española Ence se encuentra en una posición diametralmente opuesta a la de Botnia, como consecuencia de que los trabajadores contratados para levantar la planta fueron reasignados a tareas en la terminal de M’Bopicuá, que ya se encuentra operativa.
Por este motivo, los obreros tienen asegurado su empleo y el pago de sus salarios sin necesidad de que intervenga el Estado para salvaguardar su estabilidad laboral.
Fuentes de Ence aseguraron que el proceso de reubicación de los trabajadores está «prácticamente terminado» y que «las obras fueron suspendidas de manera inmediata a la emisión del comunicado donde se anunciaba la adopción de esa medida para contribuir al diálogo entre los presidentes».
Oposición lanzó más críticas
Por su parte, los ex presidentes Julio María Sanguinetti y Jorge Batlle, así como el senador y presidente del Directorio del Partido Nacional, Jorge Larrañaga, criticaron la suspensión de la cumbre de Anchorena, y consideraron que la decisión coloca a Uruguay un paso atrás en el diferendo con Argentina. Julio María Sanguinetti dijo que recibió la noticia «con sorpresa y con pesar», pero la calificó como el resultado del «mal acuerdo» alcanzado en Santiago de Chile entre los presidentes.
Larrañaga ratificó su opinión de que Uruguay sucumbe al «patoterismo piquetero».
Por otra parte, afirmó que la situación amerita que el gobierno llame «en consulta al embajador uruguayo en Argentina», Francisco Bustillo, porque «nadie podía pensar que una reunión de esas características se iba a suspender, en virtud de que cuando se programó, se habían adoptado todos los pasos tendientes a que la misma prosperara y pudiera tener el éxito correspondiente».
El único que consideró la suspensión como «previsible» fue el ex presidente, Jorge Batlle, quien además afirmó que la negociación ingresó en un «punto muerto». Sin embargo aseveró que la cancelación de la cumbre de Anchorena respondió a que «Argentina pedía que se detuvieran las obras y las obras no se han detenido».
Las declaraciones de los líderes de la oposición tuvieron lugar luego del sepelio del ingeniero Carlos Cat, realizado ayer en el cementerio Central. *
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