La columna de Sherlock

* El interrogatorio a militares y el «enojo» de los policías

¡Está brava la cosa…! Existe malestar profundo en el ámbito policial por las informaciones de que sus efectivos estaban realizando la custodia de los militares que fueron a declarar.

–Y, ¿no fue así?

–De ninguna manera. No hubo ningún policía asignado a la custodia de los militares que concurrieron a declarar al juzgado del juez Luis Charles por la desapariciòn del joven Barrios en la Argentina y por la «masacre» de tres jóvenes en un departamento en Montevideo..

–Pero, en una foto que salió en la prensa, un comisario que es de apellido Sosa parecía ser el guardaespaldas de «Pajarito» Silveira.

–Nada que ver. Ese funcionario estaba allí en una tarea de «prestación de garantía» para el Juzgado, a pedido del juez de la causa. Nada que ver con los militares que fueron a declarar. Y además le digo otra cosa…

–¿Qué?

–La protección a todos ellos la realizó «inteligencia militar» que, se puede decir, que esos días, «copó» la Ciudad Vieja, como si el operativo fuera de importancia número uno.

–Y bueno, uno de los que debió concurrir al Juzgado fue un ex comandante del Ejército, el teniente general Juan Rebollo y un poco, a la gente de la «inteligencia militar», que está bastante herrumbrada ya que tiene orden de no controlar más a los políticos que le son infieles a sus mujeres…

–Hoy usted está para el chusmerío…

–…tuvo una tarea concreta para realizar. ¿Se imagina a los muchachos, desplegados por toda la Ciudad Vieja, vigilando los movimientos…?

–¿De quiénes?

–Yo qué se… Pero tuvieron por lo menos una tarea para hacer… No la de «recorte y pegue», de algún seguimiento o, como antes, de sacarle fotografías a algún político ingresando a una casa «non santa».

–¿Hacían eso? Supongo que ahora también tienen para trabajar en el tema de la extradición de los militares implicados en el caso del químico chileno Eugenio Berríos, que viajarán en unos días y en avión a Chile.

–¿Está seguro? ¿En clase turista?

–No, es un aparato enviado por el Cuerpo de Carabineros, en un proceso cuya culminación parece que es inminente.

–Pero, se dice que el comandante del Ejército no está dispuesto…

–El señor comandante, cumplirá lo que le ordene el Poder Ejecutivo que no será otra cosa que lo resuelto por la Suprema Corte de Justicia.

–El avión de Carabineros llegará con funcionarios judiciales chilenos que «acompañarán» a los tres militares uruguayos para ser interrogados y eventualmente juzgados en el país trasandino.

–¿Y?

–Qué le aseguro, que en todo ese proceso, en el tránsito de un país a otro, la Policía no tendrá prácticamente ninguna función. Todas serán asumidas por «inteligencia militar», lo que para alguna gente es algo más que incorrecto.

–¿En que sentido?

–Hay una cosa muy simple. La Policía, además de otras funciones que todos sabemos cuales son, es la que actua como auxiliar de la Justicia.

–Entonces, ¿por qué actuó Inteligencia Militar?

–Alguien lo autorizó y por la via de los hechos se trabajó de esa manera… desplazando a la Policía de una tarea que es suya…

–A la pucha, otro problema sordo…

!=Lo malo que temo que también sea mudo… *

 

* Las andanzas de Aníbal Gordon, un brutal asesino de uruguayos

–¿Sabe quién fue Aníbal Gordon?

El tipo ese era un asesino totalmente desaforado, un pesado anormal, que en la impunidad que le daba la dictadura, fue el responsable de muchas tropelías contra los uruguayos.

–Estuvo en Orletti… ¿verdad?

–Claro, y de alguna manera fue el hacedor de las peores cosas… Los demás, y fíjese lo que le voy a decir, incluso Gavazzo, eran unos «perejiles» junto a él.

–El estaba, al integrar el grupo de tareas en que también revistaba Gavazzo, cumplía órdenes de una cadena de mandos que culminaba en el general Gregorio Alvarez, el golpista y después presidente…

–¿Quién le contó eso?

–Son cosas que trascienden… y se van sabiendo… Gordon era capaz de cualquier cosa, de emprenderla con los matones que lo acompañaban contra cualquiera. Incluso, me dijeron, que en una ocasión un ahora ex canciller cayó en desgracia, alguien sugirió que sería bueno que desapareciera, y Gordon quería asesinarlo. Hubo que pararlo, porque lo hacía.

–Me está hablando en serio…

–Y, ese tipo, en definitiva, dependía del «Goyo» Alvarez. De acuerdo al organigrama militar para la represión, ese grupo cumplía órdenes de Alvarez que, por supuesto, en general hacía la vista gorda ante las barbaridades…

–Me imagino…

–¿A este Alvarez nunca nadie le pedirá cuentas por el oprobio de su pasado, por sus acciones en contra los uruguayos?

–Y, qué quiere que le diga… *

 

* Algo es mejor que nada: un beneficio del Hospital Militar

¿Se enteró que el Tribunal de Cuentas el pasado miércoles aprobó un gasto de 58.300 dólares para abonar los gastos por el transplante de hígado, por suerte exitoso, que se debió realizó al ex comandante del Ejército, teniente general Oscar Bertolotti?

–Sí, supe que no hubieron objeciones de ningún tipo, pues el gasto estaba plenamente justificado y autorizado legalmente por el decreto 449/984, que tiene en mi opinión un único problema… que, en lo personal, me afecta.

–¿Qué dice?

–Qué está firmado por el dictador Gregorio Alvarez. Por lo demás el texto es correcto y le da al servicio de Sanidad de las Fuerzas Armadas la posibilidad de contratar servicios en el exterior cuando, en el país, no se está en condiciones de brindarlos.

–Claro, aquí por el momento no existe ningún servicio, ni clínica, ni equipo de cirugía que realice esas operaciones… Y Bertolotti la necesitaba con urgencia… El único camino que le quedaba para salvar su vida era el transplante, de carácter urgente, de higado.

–¿Qué dice el decreto?

–El artículo 7º dice que «En los casos debidamente justificados, el Servicio de Sanidad de las Fuerzas Armadas podrá contratar otros servicios públicos o privados, en el país o fuera de él, sustitutivos, complementarios o ampliatorios de la asistencia de sus usuarios.

–Lo que parece muy bien… Lástima una cosa…

–¿Cuál?

–Qué esa resolución no se haga extensiva a toda Salud Pública. Sobre este punto es indudable que habrá que legislar o pedirle al Presidente de la República, que es médico y que sabe de lo que se habla en este caso, que arbitre una solución que generalice el beneficio.¿No le parece?

–Claro, que me parece… Pero le hago otra pregunta: ¿Por qué mandaron a Bertolotti a operar a Colombia si el mismo transplante se hace en Buenos Aires?

–Enteramente por razones médicas. Al parecer el diagnóstico realizado por los especialistas indicaban una «hematopatía crónica en etapa de cirrosis cuya etiología es de es Hemocromatosis».

–Qué dificil su lenguaje…

–La primera consulta fue en la Argentina en donde el paciente es catalogado con un puntaje de 12-13 y no 22, como le hubiera correspondido, por lo tanto ingresaba a una lista de espera prolongada para transplantes, lo que implicaba un riesgo de vida. Entonces se hizo una consulta en otro centro especializado de Brasil que se expresó a favor del procedimiento del transplante, coincidiendo con los médicos uruguayos, con la urgencia del mismo. Sin embargo la lista de espera en ese centro era importante y la rea
lización de la operación de podía postergar por tiempo indefinido.

–Entonces apareció Colombia… ¿Verdad?

–Claro, allí se contacta un centro que lleva realizados hasta la fecha más de 200 transplantes hepáticos, contando con profesionales formados en centros de referencia a nivel mundial y con una relación donante/receptor muy favorble y tiempos de lista de espera muchos más cortos.

–Todo bien, ¿entonces?

–Todo bien, por suerte. Bertolotti ya está en su casa, recuperado… Y la sociedad uruguaya, más allá del nombre del paciente operado, debe estar orgullosa en haber gastado un dinero en salvar una vida.

–Un beneficio que se debe extender a todo el mundo… Qué nadie tienga que hacer colectas para operarse en el exterior, que no se tengan que juntar donaciones para poder comprar medicamentos de alto costo, etc.

–Eso es innegable…e indiscutible… Y esperemos que en el propio Hospital de las Fuerzar Armadas haya también criterios parejos para todos…

–¿Qué quiere decir?

–Que sea lo mismo, en un tema de salud, un teniente general que un sargento primero… ¿no le parece? *

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