Patiño Mayer: "El hallazgo de los restos de María Claudia es un objetivo irrenunciable"
El 24 de marzo de 1976 se impusieron en Argentina «las violaciones masivas y sistemáticas de los derechos humanos cometidas por la última dictadura militar», siendo estos «crímenes de lesa humanidad y delitos imprescriptibles», por tal motivo, «y para construir un presente y un futuro de justicia, están siendo juzgados», rezaba el afiche a la entrada de la embajada que anunciaba la conmemoración del acto de recordación del golpe de Estado.
Una nutrida concurrencia se hizo presente en la embajada, entre los que se destacaba Macarena Gelman, hija de la desaparecida María Claudia García, el vicepresidente de la República, Rodolfo Nin Novoa, el canciller de la República, Reinaldo Gargano, la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Belela Herrera, el ministro de Educación y Cultura, Jorge Brovetto, el subsecretario de esa cartera, Felipe Michelini, el senador Rafael Michelini, el integrante de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Javier Miranda y los abogados defensores de derechos humanos, José Luis González y Diego Camaño, entre otros.
«Objetivo irrenunciable»
Pasadas las 10 de la mañana el embajador argentino, Hernán Patiño Mayer, fue el encargado de dar la bienvenida a los presentes, con un discurso que recordó el pedido del presidente Néstor Kirchner, sobre que el 24 de marzo «sea un día de reflexión, de ejercicio de la memoria y de compromiso con la verdad y la justicia. Sin rencores y sin venganza».
El embajador rememoró «el terrorismo de Estado que se institucionalizó a partir del golpe» y la resistencia del pueblo argentino, pero aclaró que «no hubo ninguna guerra, ni tampoco existe ninguna guerra que justifique la violación de los derechos humanos, ni en Argentina, ni en ninguna otra parte del mundo civilizado».
«Hay hoy en Argentina quienes ante la firme decisión del gobierno nacional de poner fin a la impunidad, nos demandan una memoria completa, acusándonos de ver sólo una parte de nuestra historia. Nos piden justicia para todos como si no hubieran sido suficientes los 30 mil desaparecidos y los miles de secuestrados, torturados, exiliados durante la dictadura y un pueblo entero puesto a merced de los señores de la vida y de la muerte», enfatizó Patiño Mayer.
En tanto, indicó que «el golpe del 24 de marzo intentó ser el punto final de un proceso sangriento, iniciado hace más de medio siglo con la única finalidad de aplastar al movimiento popular, exterminando a sus mejores hombres y mujeres y silenciando por el terror a la mayoría de los argentinos».
Sobre el papel de los jefes militares sentenció que «diseñaron con frialdad y premeditación diabólica el plan de exterminio y en su cobardía no asumieron responsabilidades» transformando «las instituciones militares en bandas clandestinas dedicadas a la impiadosa cacería de compatriotas, en la mayoría de los casos únicamente culpables del intolerable delito de pensar».
Fue de esta forma que «secuestraron, torturaron e hicieron desaparecer a miles de argentinos, llegando en su locura homicida a lo que ni siquiera los nazis se atrevieron, a secuestrar recién nacidos, para en muchos casos entregarlos a los mismos represores, luego del cobarde asesinato de sus madres».
Posteriormente el embajador agradeció la presencia de Macarena Gelman y le «reiteró» que «el hallazgo de los restos de su madre, sigue siendo un objetivo irrenunciable» del que se «agotarán todos los recursos» para que «los asesinos de María Claudia paguen por su crimen».
Patiño Mayer también saludó a los hermanos Michelini, recordando que «su padre junto con Héctor Gutiérrez Ruiz y otro centenar de ciudadanos orientales» fueron asesinados en Argentina «en el marco de la Operación Cóndor».
«Estaremos en deuda queridos Felipe y Rafael, hasta que los asesinos de vuestro padre y de vuestros compatriotas vayan a prisión», indicó un emocionado Patiño Mayer.
Llamó a «no olvidar» a los civiles participantes de la dictadura cívico militar, pues «todos ellos siguen lamentablemente impunes».
Además «como católico tengo con dolor que reconocer que entre esos civiles que alentaron y fueron cómplices del golpe de Estado hubo obispos y sacerdotes de mi Iglesia, que prostituyendo el mensaje evangélico, predicaron esa cruzada de odio y perversión» dando «sustento espiritual a los ejecutores de la masacre».
El diplomático destacó la actual «actitud asumido por las Fuerzas Armadas», que «no sólo han reconocido sus responsabilidades» sino que «han repudiado la conducta de los responsables del terrorismo de Estado».
Finalmente culminó diciendo que la ocasión era «un acto de duelo por los que ya no están, de solidaridad con las víctimas sobrevivientes, de compromiso con los que siguen luchando para reencontrarse con sus seres queridos, de memoria para que la barbarie no vuelva a reinar, de reiteración de que sólo la verdad nos permitirá el ejercicio efectivo de nuestra libertad y de reafirmación de que la Justicia es el único camino para lograr la paz y la reconciliación de los argentinos».
Michelini: «El 24 de marzo fue una fecha nefasta»
Acto seguido tomó la palabra el senador Michelini, quien emotivamente recordó la figura de su padre, Zelmar Michelini, salvajemente asesinado por la dictadura militar en la vecina orilla.
«Es muy importante el tema de la memoria, el tema de que en Argentina se recuerde el horror que se desató a partir del 24 de marzo», indicó el senador frenteamplista.
Michelini destacó «el compromiso» del embajador argentino «no sólo en el caso Gutiérrez Ruiz y Michelini, sino también en el caso de la nuera de Gelman» respecto a la necesidad de «justicia, que es muy importante».
«El 24 de marzo fue una fecha nefasta, a partir de ahí empezó todo, fue un día gris» para Latinoamérica, en donde existieron «cientos de niños imposibilitados de crecer junto a su familia y que asesinaron e hicieron desaparecer a sus padres».
Sobre el caso particular de la causa de su padre, el senador explicó a la prensa que «se está avanzando».
Por su parte Patiño Mayer indicó sobre la misma causa que si bien en su discurso hizo una mención especial sobre esos asesinatos, «el compromiso» es con «todos» los desaparecidos «sin distinción».
En el caso de Macarena «es el testimonio del crimen más atroz, que es el secuestro de su madre, su traslado, con eso que se llamó Plan Cóndor y debería haberse llamado Plan Gallina, por la cobardía» de los autores. «El compromiso del gobierno argentino es con la verdad, la justicia, la memoria y la reflexión serena, sin venganza y sin revancha».
Finalmente expresó sus esperanzas de que los restos de María Claudia García puedan ser «hallados y enterrados como merece cualquier ser humano».
Luego de los discursos, actores del teatro El Galpón leyeron obras de escritores latinoamericanos vinculados a causas de derechos humanos.
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