Continúan las citaciones de la justicia a militares acusados de violar los DDHH
Hoy, deberá comparecer el coronel (r) Manuel Cordero, prófugo de la Justicia por un delito de «desacato por ofensa»; mañana, el coronel (r) Jorge Silveira, (acusado de ser jefe de la tortura en el Batallón de Infantería nº 13), y el miércoles, el mayor (r) Armando Méndez.
Cordero, que se encuentra prófugo en Brasil, no concurriría al llamado de la Justicia. Mañana, sí lo podría hacer «Pajarito» Silveira.
Ya pasaron por el juzgado de la calle Misiones y 25 de Mayo el teniente general (r) Juan Rebollo y el teniente coronel José Nino Gavazzo, quienes negaron responsabilidades en la desaparición de Barrios, y en el acribillamiento de las tres mujeres. Las organizaciones Hijos de Desaparecidos, y Plenaria, Memoria y Justicia convocaron a una concentración frente a la sede judicial para el día de mañana, a fin de manifestar el rechazo hacia estos ex militares.
La citación para la indagatoria está prevista a partir de las 13 horas.
La Justicia está en condiciones de citar a estos ex militares, ya que los casos denunciados no se incluyen en la Ley de Caducidad. Luego del pasaje por el Juzgado en lo Penal de 19º Turno de José Nino Gavazzo, que generó la presencia de numerosa prensa y algunos manifestantes y sumó la aparición, frente a la sede judicial, del coronel (r) Regiño Burgueño, en tono desafiante el ex militar manifestó su apoyo a Gavazzo, y criticó la Ley de Caducidad, argumentando que ésta «protegió a tupamaros, que torturaron y mataron», y enfatizó que 17 de éstos «nunca fueron detenidos». En el caso de Jorge «Pajarito» Silveria, junto a Rebollo, Gavazzo, Cordero y Méndez, es acusado de participar del operativo que en abril de 1974 asesinó a tres jóvenes, una de ellas, Silvia Reyes, esposa del desaparecido en Argentina, Washington Barrios.
«Pajarito» Silveira
Organizaciones de defensa de los derechos humanos están expectantes por la comparecencia de «Pajarito» Silveira. Este coronel (r) formó parte durante la dictadura militar (1973-1985) del temible Estado Mayor Conjunto (Esmaco), y es acusado de aplicar torturas en el denominado «infierno grande», ubicado en el Regimiento de Infantería Nº 13, en cuyo predio fueron encontrados los restos del escribano Fernando Miranda. Además de los casos de Barrios y el acribillamiento de las tres jóvenes, a Silveira de lo acusa de ser el responsable, junto a «Conejo» Medina, de entregar a la familia de un uniformado para la adopción a Macarena Gelman, la secuestrada nieta del poeta argentino Juan Gelman.
El ex oficial retirado, según se alega, fue uno de los últimos en ver con vida a la argentina María Claudia García Irureta (nuera de Gelman), desaparecida desde 1976, luego de dar a luz a su hija en el Hospital Militar de Uruguay.
A Silveira se lo acusa de torturar a militantes detenidos del Movimiento de Liberación Nacional (MLN-Tupamaros), del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP), así como a varios militantes comunistas.
Testimonios de sobrevivientes recogidos por LA REPUBLICA, señalan que el ex oficial disfrutaba torturando, así como a veces cuando ejecutaba sus prácticas mostraba su cara y hasta manejaba su nombre real, seguro de que nada le sucedería.
Herminia Santana, ex presa política, informó a LA REPUBLICA que a Silveira, «le gustaba mucho violar a la gente muy joven y también a veces a la gente vieja. Bah, vieja no, mayor de edad. Maltrataba mucho a la gente, golpeaba como loco. Pero, ¿saben una cosa?, yo tengo la gran satisfacción de decir que a mí no me pudo sacar nada, más de lo que él ya sabía».
El coronel (r) Jorge Alberto Silveira Quesada, además del apodo de «Pajarito», tenía el mote de «Siete Sierras», «Chimichurri» u «Oscar 7″, todos alias utilizados en los centros de tortura y muerte de la dictadura y la represión. Es la segunda vez que Silveira y Cordero con citados por la Justicia uruguaya. En la primera oportunidad fue a fines del año 2003, por el caso de la desaparición de la maestra Elena Quinteros.
El requerimiento lo hizo el juez Alejandro Recarey, suplente del juez titular, Eduardo Cavalli, quien al regresar de su licencia, suspendió las citaciones. *
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