Comisionado penitenciario denunció tratos "inhumanos y degradantes" contra reclusos
Al exponer el miércoles pasado ante la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Representantes, Garcé denunció también que en el Penal de Libertad hay omisión de asistencia sanitaria a los reclusos y demoras por parte del director del Penal, en informar a la Justicia acerca de los expedientes de los reclusos allí instalados.
El jerarca insistió que la utilización de armas de fuego está generando entre la población carcelaria «un clima difícil y complicado», según la versión taquigráfica a la que tuvo acceso LA REPUBLICA.
Garcé sostuvo que había optado por denunciar públicamente a través de los medios de comunicación el uso de armas de fuego en los celdarios porque «los jerarcas de la Dirección Nacional de Cárceles negaron públicamente que se estuvieran disparando armas de fuego pero nosotros teníamos más de una decena de denuncias y cuatro casos comprobados» de presos heridos con armas.
El jerarca aseguró que a pesar de las denuncias formuladas, las quejas y los casos de utilización indebida de armas de fuego «no solo no cesaron sino que se multiplicaron».
Según el comisionado parlamentario, el Penal de Libertad y sus autoridades no están desempeñándose de manera acorde a los lineamientos generales de la nueva política carcelaria, por lo que reclamó una revisión de la política penitenciaria en el país, e hizo una advertencia a las autoridades legislativas y del Ministerio de Interior sobre el accionar del actual Director del Penal de Libertad.
«Allí (en el Penal de Libertad) hubo omisión de asistencia médica y retardo en la comunicación de hechos a las autoridades del Poder Judicial y hubo un uso sistemático, fuera de lo que prevén las normas internacionales, contitucionales, legales y reglamentarias» de las armas de fuego, subrayó.
Semanas atrás, Garcé relató a LA REPUBLICA que dos reclusos del Penal de Libertad habían sido heridos con armas de fuego, en situaciones que según el comisionado- no ameritaban el uso de la represión. Esto disparó la reacción de las autoridades carcelarias que desecharon la denuncia y reclamaron la potestad del uso de armas de fuego en ese establecimiento de máxima seguridad.
Sobre el caso en particular, Garcé afirmó que uno de los reclusos que había sido herido en un brazo con una bala de goma no había recibido atención médica «tampoco había sido visto por el forense y no se había informado al Juzgado Letrado de la ciudad de San José».
Agachados y desnudos
Los diputados de la Comisión de Derechos Humanos recibieron el relato del comisionado Garcé sobre procedimientos en las requisas en el Penal que calificó como «tratos humillantes».
Según el jerarca, consta en su poder dos denuncias (las número 130 y 131) sobre dos reclusos que, previo a la requisa, salen de su celda por indicación de la guardia y se les dice que deben desnudarse. «Hasta aquí no advierto que exista irregularidad» sostiene Garcé, pero a renglón seguido manifiesta que, aparentemente como norma en el Penal de Libertad «la guardia exige no solo que se desnuden, sino que se agachen como parte de la exhibición para acreditar que no tienen armas».
Garcé rechazó la práctica de agacharse de los reclusos y coincide con ellos en que «es degradante e innecesario». «Algunos presos han dicho que no se agachan y la respuesta de la guardia es el disparo con armas de fuego» manifestó.
Garcé sumó a este relato que no se trata de casos aislados sino a una práctica repetida: «Es más, en mi oficina tengo unos cuantos proyectiles que de acuerdo a los testimonios de los reclusos, han sido disparados» a pesar de las denuncias públicas que él ha hecho «sobre el mal manejo de este recurso disuasivo» dijo.
Para el jerarca parlamentario, el Penal de Libertad no está acompañando el objetivo de la ley de humanización de las cárceles. «Puedo asegurar en que en el Panel de Libertad no se está teniendo la misma filosofía de conducción ni la misma política de reclusión que en otras cárceles en las que la gestión sí está alineada (…) hay una falta de armonía que debe ser corregida y vamos a recomendar que cambie cuanto antes la política de reclusión allí».
El comisionado también denunció que existe por parte de la Dirección nacional de Cárceles «poca amplitud, poca flexibilidad y una baja tolerancia» a los controles que su repartición realiza en los establecimientos penitenciarios.
A manera de ejemplo, Garcé afirmó que «el pasado miércoles 22 de febrero me negaron el acceso al Penal de Libertad por orden de la Dirección Nacional». *
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