La columna de Sherlock
* Pobre Pepe, con los contadores que tiene en el Ministerio
-¿Qué es ese asunto de que el Banco de Previsión Social el lunes manda a un cuerpo de inspectores para corroborar una serie de denuncias sobre el mal funcionamiento del Departamento Financiero Contable del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca?
-Así parece. Me han dicho que las cosas pasaron de castaño a oscuro y que Mujica está realmente indignado, porque quiere poner orden y no ha podido.
-¿Qué es lo que pasa?
-Parece, que de todo. especialmente en todo vinculado a la Dinara y a sus observadores. Lo primero que se constató fue que desde el 7 de octubre de 2003 al 1 de agosto de 2004, estos trabajadores que son funcionarios del Estado, trabajaban «en negro», lo que es increíble. No había planillas, ni se les hacía aportes. eran realmente parias sin pasado, presente y futuro.
-¡Qué barbaridad! ¿Qué pasó?
-Que esto fue conocido por el Tribunal de Cuentas que tomó cartas en el asunto y aceptado por el entonces presidente Jorge Batlle, que resolvió al respecto. Pero no crea que el asunto se arregló de inmediato. Le aseguro que siguieron las anomalías, muchas de las cuales todavía persisten.
-¿Y?
-Recién en setiembre de 2004 comenzaron a pagarles, pero ya detectaron algo incorrecto. El monto de los aguinaldos se lo descontaban previamente de los sueldos, una irregularidad increíble, que no le entra en la cabeza a nadie.
-¡Un verdadero disparate!
-De nuevo tuvo que intervenir el Tribunal de Cuentas para solucionar la anomalía, que está fuera de todos los textos y normas conocidas. Nadie podía explicar a quién se le había podido ocurrir tal descuento. Batlle reconoció nuevamente la observación del organismo de contralor y se tendió a arreglar el desastre. De alguna manera se logró que los 80 observadores cobraran la totalidad de los sueldos sin que se les descontara el monto de los aguinaldos a pagar. Pero la cosa siguó mal, muy mal.
-Pero, por qué lo dice.
-Claro. La cifra de dinero que le devolvieron a los trabajadores nada tuvo que ver con la realidad, además ahora se ha detectado que la historia laboral que va al BPS difiere de los sueldos reales, lo que es muy grave. Además también se ha establecido que se descuenta mal el impuesto a los sueldos (IRP), no se respeta la Ley 16.703, que establece los aportes al BPS y su reglamentación en el Decreto 113/96. Además, según una fuente del Tribunal de Cuentas, se viola el artículo 6 del Código Tributario.
-¿Por qué tanto despiporre en el MGAP?
-Yo qué sé. Quizás, ahora que serán analizados los mecanismos de liquidación que utiliza el Departamento Financiero Contable de ese Ministerio, sepamos algo más.
-¡Otro dolor de cabeza para Pepe Mujica!
-Y, no es para menos.
* Un «pesado» que se fue de la Cárcel Central: ¿un alivio?
-Se enteró, logicamente por LA REPUBLICA, de que el jefe de la mafia de Mato Grosso, Jao Arcanjo Ribeiro, fue llevado, luego de un operativo nunca visto, a su estado en Brasil en una operación que se hizo a primera hora de ayer.
-Por supuesto, desde que cambió el sistema de venta de ese diario, lo puedo comprar todos los días, además a quince pesos es realmente accesible. Estoy al día en esas noticias.
-Eso, ni hablar, pero voy a otra cosa.
-Es que este hombre fue detenido por Interpol, «por esas cosas de la vida», hace más de tres meses. El mafioso cometió el error de transitar con documentos ostensiblemente falsos y al ser recluido en Cárcel Central comenzó la tensión. Se trataba, sin duda, de uno de los peces mayores, que fueron pescados en el Uruguay. Y el jefe de Policía, Ricardo Bernal, sabiendo de su poder, y haciendo gala de profesionalismo, organizó un sistema de vigilancia que fue prácticamente perfecto. No solo era vigilado el detenido sino que también sus vigilantes. Había tres sectores de la Policía trabajando en la cuestodia tratando de que no ocurriera algo parecido a lo que pasó en el Penal de Libertad con el narco Israelí, que hizo correr dólares, y se le abrieron las puertas.
-Porque este mafioso también tiene ese poder. Puede disponer de plata grande.
-Mucho más que el israelí, eso es seguro. Es, sin duda, uno de los delincuentes más importantes que hayan caído en Uruguay.
-Entonces, me imagino las tensiones que se vivieron en la Cárcel Central.
-Creo que no se puede imaginar a qué nivel. El propio jefe de la cárcel debió pedir licencia, alejarse por un tiempo de su función, por un estrés agudo que lo aquejaba. Además unos policías vigilaban a otros y todos eran custodiados a través de un circuito cerrado de cámaras de TV. No quedó nada al azar, todo se pensó y se organizó. Muy distinto a lo ocurrido en el Penal de Libertad donde el narco israelí y el «Cotorra Loca» dejaron «la jaula» por la puerta abierta. Allí el director de cárceles, Enrique Navas, nunca debe haber pensando en la magnitud del personaje que tenía «guardado»
-¿Y el operativo de ayer?
-Fue impecable.
-El capo mafioso ya debe estar declarando en Mato Grosso, en una cárcel de altísima seguridad, a la que no tiene acceso ni la propia policía.
-¡Increíble!
-Claro, todo es como un cuento.
* La garita que falta frente a la Facultad de Agronomía
-Menos mal que los días están más frescos y el cielo algo nublado.
-¿Por qué lo dice?
-Por los pobres estudiantes, docentes y funcionarios de la Facultad de Agronomía, que toman el ómnibus frente a su Facultad, en la avenida Garzón. Como usted sabe un día vino un camión, sacó la garita, que había allí en la parada para que la gente esperara a la sombra, eso ya cumple años, y la misma nunca fue repuesta.
-¿Y por qué la sacaron?
-Quizás a la empresa que las coloca a cambio de publicidad le pareció que estaba de más, que los estudiantes, docentes y funcionarios de Agronomía pudieran tener todos sombrero, y resolvieron dejarlos al rayo del sol o de la lluvia.
-¡Así nomás!
-Nunca más pasó nada, pese a que se hicieron gestiones ante el centro comunal y me han dicho la propia Intendencia. Ni siquiera una respuesta. Lo único que hubo fue un ofrecimiento de materiales para que la propia Facultad de Agronomía o algún particular, por su cuenta hiciera una.
-Pero, ¡la Facultad! Si es algo de competencia de la Intendencia de Montevideo que ha puesto garitas por todos lados. Además nadie sabe por qué retiró la que estaba allí, que pese a estar medio desvencijada, prestaba un buen servicio como resguardo.
-El otro día pasé por el lugar y había unos muchachos, seguramente estudiantes, esperando el ómnibus sentados en el cordón de la vereda.
-Es lo habitual. Los jóvenes, pero los más veteranos no lo hacen. Y el sol afecta a unos a otros y ni hablar de la lluvia.
-Pero, ese debe ser un problema extendido. En más de un lugar deben faltar garitas.
-Por supuesto, pero allí había una y la sacaron.
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