Pequeña historia de cómo se llegó al encuentro en Santiago
Negociaciones hubo en varios niveles para destrabar la controversia entre los dos gobiernos, pero la real y efectiva siempre estuvo a cargo de los jefes de gabinete de cada lado, Gonzalo Fernández y Alberto Fernández, y que comenzó a tomar forma hace dos meses.
En el camino no faltaron terceros de buena voluntad que acercaron ideas y acaso, sostienen las fuentes en los dos países, el encuentro que hace 10 días tuvo lugar en la residencia del embajador de Uruguay en Buenos Aires, el activo Francisco Bustillo Bonasso, entre el canciller Jorge Taiana con el ministro de Agricultura, José Mújica, le comenzó a dar forma a las señales que irían marcando los jalones hasta los encuentros realizados entre Tabaré Vázquez y Néstor Kirchner en Santiago de Chile.
Fue en esa morada donde se barajaron detalles como la fotografía y el abrazo previo entre los dos y otros gestos, que daban motivo suficiente a otras negociaciones donde participaron la embajadora aquí de Finlandia con su colega de España, vínculos clave con las dos empresas que están en la controversia. Charlas con los diplomáticos europeos las hubo en las dos orillas, pero las de aquí, supersigilosas, tuvieron en ocasiones la presencia del representante de Uruguay.
¿»Cómo están las cosas»?, preguntó Alberto Fernández, por celular, el jueves al subir al avión que lo llevaría a Kirchner a las ceremonias de asunción de Michelle Bachelet. La respuesta, que llegó desde Montevideo, también en las vísperas del vuelo de Tabaré la dio González Fernández: «Muy bien, el jefe va dispuesto y está muy sereno».
Así los dos presidentes llegaron al Hotel Sheraton de Santiago, donde hablaron brevemente a solas la noche del jueves, ultimando detalles para la de ayer por la mañana que abrió el camino de la diplomacia presidencial que se espera en cada lado vaya avanzando positivamente. Había funcionado bien el clima que rodeó la primera fotografía, donde cada uno de los mandatarios semblanteó al otro, midieron la (buena) temperatura y lo demás, se cuenta en otro sitio del diario.
En la charla quedó clara una vieja premisa que Tabaré indicó a los suyos: «Nadie dialoga con los piqueteros».
Es decir, es el asunto que debe resolver Kirchner. Uruguay ya avanzó lo suficiente, con aquellas gestiones oficiosas en el ámbito de embajadores, para que las dos empresas den el paso esperado. Vamos bien. *
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