La columna de Sherlock
* Una medalla a la permanencia a los ministros de dos organismos
–¡Me lo está diciendo en broma!
–No diga eso, yo jamás bromeo con estos temas… Hay gente que quiere organizar que se condecore a los ministros del Tribunal del Cuentas y de la Corte Electoral, con una medalla a la permanencia en el cargo… Esto, por supuesto, antes que comiencen a ocurrir cosas más irreparables.
–¿Irreparables?
–Claro, en los dos organismos, ya existen telas de araña por todos lados… Para entrar hay que ir limpiándolas, y algunos ministros, como dijimos en una ocasión anterior, ya están aflojándose por el aburrimiento. Se ven las caras hace doce años, se comentan como en las familias los temas más elementales, como cuando se cambian en armazón de los lentes, o se compran algún saco sport novedoso.
–De aburridos, nomás…
–Le cuento que, por suerte, están todos vivos. Pero algunos han comentado que quizás cuando alguien recorra dentro de algún tiempo algún despacho, como en algunas películas, encuentre en un sillón desvencijado a un esqueleto vestido con traje y corbata.
–No sea exagerado… Usted habla en broma, pero la verdad que estos veteranos, cumplen con su tarea lo mejor que pueden. En el Tribunal de Cuentas no hay tema que no se analice, de acuerdo a los cronogramas habituales. Eso sí, reconozco, me han dicho que algunos ministros han «tirado la esponja»
–Algunos ni van…
–Otros han puesto en sus despachos una especie de oficinas privadas en donde atienden sus asuntos… Como verá, hay cosas que son lamentables.
–Y, no hay noticias de una posible renovación de los mismos. ¿Verdad?
–La cuestión está trancada siempre por lo mismo… No hay acuerdo político, recuerde que se necesitan mayorías especiales para designar a los nuevos integrantes de esos cuerpos pero la cerrazón política se mantiene, el Foro quiere una cosa y los blancos otra, cuando es la Constitución de la República es la que determina como se deben realizar esas integraciones.
–¿Entonces?
–Entonces… Me parece bien que ahora algunos ministros de estos organismos quieran realizar un festejo y pretendan que se les entregue una medalla conmemorativa por haber cumplido doce años en sus cargos, lo que es todo un récord. ¿Y usted qué dice?
— Qué si el trancazo político sigue así, que quizás tengan que estar en esos cargos 12 años más… ¿No le parece?
–Todo puede ser.
* Fumando espero la multa que yo quiero…
–¿Qué me dice del señor, dueño de un restaurante que llamó a los canales de TV y, frente a las cámaras, prendió un cigarrillo, violando flagrantemente el decreto que prohíbe fumar en los locales públicos?
–Se ganó una multa…
–Claro, pero hizo ostensible algo que es muy grave, que es una actitud violatoria del Estado de derecho. Un decreto sea del gobierno que sea, firmado por Tabaré, por Batlle o por Sanguinetti, debe cumplirse y si se viola atenerse a las consecuencias. Lo que es malo es adoptar una actitud de ex profeso violatoria del ordenamiento legal y que el señor prenda el cigarrillo ante cámaras y además diga que espera a los inspectores, con un as en la manga…
–¿Qué habrá querido decir?
–Me parece que el hombre estaba más que nervioso, algo desencajado. Es injustificable lo que hizo. Si quería discrepar públicamente con lo establecido por el decreto, estaba bien, que lo hiciera. En nuestro país existe libertad de palabra e incluso podría alegar, como hacen algunos, que es inconstitucional. Pero violarlo expresamente fue un exabrupto inadmisible.
–¿No sabe lo que pasó posteriormente?
–El Ministerio de Salud Pública le colocó al hombre una multa, que deberá pagar oportunamente y que le será cobrada por los conductos correspondientes. Lo que hizo muy bien el Ministerio fue no enviarle ningún inspector al hombre, pues seguramente si lo hacía iba a seguir con su show de desconocimiento al ordenamiento democrático republicano del país.
–Hubo inteligencia en esa actuación…
–El hombre dice que ahora lo seguirán otros dueños de restaurantes de Pocitos que también reniegan de la prohibición de fumar en sus locales. ¿Será verdad?
–Veremos qué pasa, porque una desmesura de ese nivel es difícil de encontrar y si el hombre tenía solidaridades previas, luego de lo que hizo me parece que las debe haber perdido.
–¿Habrá quedado solo?
–Fumando y esperando.
* La meteorología, ciencia de porquería, si las hay
–Hay más gente caliente con la Dirección Nacional de Meteorología
–Ya es un sentimiento casi habitual… Una semana sí, otra también. ¿Por qué lo dice ahora?
–Es que los empresarios que realizan espectáculos al aire libre siempre están mirando el cielo. Para ellos tener certeza sobre los fenómenos meteorológicos es imprescindible para el desarrollo de su negocio. Le hablo, por ejemplo, de los permisarios de escenarios de Carnaval que en general siempre tratan de recoger el parte que el Servicio Meteorológico elabora a las 18 horas.
–¿Y?
–Ayer, en ese parte, decía que toda estaba sin novedades, pese a existir una importante depresión barométrica sobre el país y formaciones de tormenta que, inclusive, se podían detectar con algunos simples programas que ahora se pueden instalar en cualquier computadora y que se deben conectar en Internet. Sin embargo para Meteorología a esa hora todo estaba bien. Por supuesto que, ante esas seguridades, la mayoría de los escenarios comenzaron a vender sus entradas, a armar sus puestos de comida, como hacen todos los días normales. Era absurdo pensar en una suspensión.
–¿Y?
–Sin embargo, usted sabe lo que pasó. A la noche se levantó una tormenta de agua y viento realmente importante, quizás por su intensidad una de las más fuertes del año, no de la magnitud del desastroso tornado del mes de agosto.
–¿Y?
–Que todo debió suspenderse se apuro, la gente a guarecerse donde podía. Además, como usted sabe, los vientos desprendieron ramas de los árboles, levantaron techos de viviendas precarias y arrancaron chapas de cercas.
–Toda una imprevisión…
–Por supuesto. Y sorprendente algo más, el predictor, Nubel Cisneros, en el canal en que tiene un espacio, aseguró a las 23 horas, que ese temporal estaba previsto. ¿Previsto, por quién?
–Por lo menos, le aseguro, no por la Dirección Nacional de Meteorología.
–Claro.
–Por eso hay que decir sobre esta actividad, como lo hace «Agarrate Catalina», que «es una ciencia de porquería, si las hay».
* El sorprendente acatamiento a la prohibición de fumar
–¿Se da cuenta de algo que salta a los ojos luego desde que se puso en vigencia el decreto que prohíbe fumar en los lugares públicos?.
–Y…, muchas cosas…y algunas ¿A qué se refiere?
–Es que creo que el decreto que firmó Tabaré no hace más que convalidar lo que la mayoría de la sociedad, en forma explícita o implícita estaba reclamando. El acatamiento que se verifica en estos primeros días a la prohibición es notable. Las transgresiones son mínimas lo que demuestra me parece que la medida no fue a contrapelo de lo que pedía la gente.
–Si, ¿vio lo que dice un diario colega al respecto?
–No. Yo solo leo La República.
–El colega sostiene que los uruguayos, con este acatamiento y este respeto a la decisión del gobierno, parecen ser anglosajones y no latinos.
–Porque, le repito, el combatir el cigarrillo era un sentimiento del conjunto de la sociedad y el dec
reto no hizo más que establecer los parámetros para su aplicación.
–Sorprendente…
–¡Por qué sorprendente! Más bien, sociológicamente interesante. Los uruguayos queremos ser más sanos y comprendimos cuál es uno de los caminos para lograrlo.
¿No le parece?
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