Fumaron La Paz

Ayer, al iniciarse el año legislativo, Lacalle, Sanguinetti y el embajador argentino Patiño Meyer coincidieron casuísticamente en el acto protocolar. Parados en la escalinata del Palacio, el líder herrerista convidó al diplomático con un cigarrillo cuya marca no podía ser más simbólica de lo que ambos pueblos buscan: La Paz (pero con filtro). Los tres políticos hablaron de buscar mecanismos que ayudaran a destrabar el sordo diálogo entre Uruguay y Argentina por el tema «papeleras», al punto de que el trío se comprometía a encontrarse a la brevedad para dialogar en forma más privada y lejos de ojos y oídos atentos. Cigarrillos de por medio (Sanguinetti no fumó), Lacalle y Patiño Meyer coincidían en que era inaudito el corte de las negociaciones entre los dos países, mientras el senador del Foro Batllista insistía en retomar el diálogo como una cuestión imprescindible. Mientras el trío se comprometía a futuros encuentros y apagaban casi al unísono el correspondiente cigarrillo La Paz, dentro del Palacio Legislativo y ajenos a todo lo que ocurría en su alrededor, una pareja hablaba a media voz resguardándose de escuchas furtivas. El ex canciller Didier Opertti y la actual subsecretaría del Ministerio de Relaciones Exteriores Belela Herrera mantenían una concienzuda charla. El tema de conversación era obvio, aunque no pudo llegar a ser oficial. *

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