Gestiones de Botnia y Ence para destrabar el conflicto

Kirchner: "Nadie puede negarle al Uruguay hacer las celulosas"

Es algo que este diario mencionó en la víspera: «La construcción de las obras debe ser suspendida», dijo el diputado Jorge Argüello cuando se discutió la semana pasada la instancia de La Haya. «Esto es lo que buscaría realmente la Rosada y espera que sean las empresas la que tomen la iniciativa y abrir una negociación».

Fuentes confiables deslizaron a este diario que las embajadas de Finlandia y España, en ambas orillas, están en consultas que tenderían a que fueran Botnia y Ence las que tomen la decisión, sin que intervenga el gobierno uruguayo.

«Clarín», por el mismo columnista mencionado, dice que las dos compañías «contrataron en la Argentina a un conocido estudio jurídico de abogados. Uno de ellos se entrevistó con un ministro para conocer la postura del gobierno. Luego de una hora se retiró entre preocupado y escéptico».

«Página 12″, que escucha más que otros medios la voz oficial, comunica que «uno de los principales negociadores argentinos (que no identifica) reveló a este reportero (el periodista Sergio Moreno) que a principios de semana un alto funcionario uruguayo  no se sabe si autorizado por el presidente oriental Tabaré Vázquez- le informó que directivos de las papeleras estarían dispuestos a detener las obras por 90 días, para que se conforme una comisión binacional a efectos de estudiar el impacto ambiental y encontrar una solución negociada al conflicto. No obstante, el uruguayo, hasta el viernes pasado, no había vuelto a comunicarse».

Intercambios de opiniones entre ministros de ambas orillas fueron confirmados a este corresponsal como fluidos. Si son o no de conocimiento directo de los dos mandatarios es algo que las fuentes eluden, pero ya se sabe que son maneras de ir explorando caminos. Lo que no hablan ni «Clarín» ni «Página 12″ es el dilema que genera el corte de rutas con epicentro en el movimiento ambientalista en Gualeguaychú.

¿Y qué dice de lo que ocurre con su vecino el presidente Néstor Kirchner? Una punta interesante la consiguió el columnista de «La Nación» que lo vio el viernes. Días antes Kirchner lo había atacado en un discurso por la posición del periodista y del diario sobre la controvertida reforma al Consejo de la Magistratura. Es probable que el encuentro se haya realizado para bajar asperezas.

Uruguay fue uno de los asuntos de la charla que Morales Solá glosa en su habitual columna dominical. Kirchner no habla en público de ese conflicto con el país más cercano a la Argentina. «El silencio es político», explica; y agrega: «No quiero poner ni una coma más en la tensión que hay, no lo he hecho ni lo haré. Mi vocación es que la Argentina siga siendo solidaria con Uruguay. Es un mandato de la sociedad, además».

Le pregunta JMS: «¿Quiere o no quiere las fábricas papeleras?». Respuesta: «Mi posición es no a la contaminación. Punto. Nadie puede negarle a Uruguay una inversión que significa el diez por ciento de su PBI, aclara».

 

Suspender provisoriamente las obras

Y sigue así: «Tiene palabras de comprensión para el gobernador Busti, pero también de diferenciación con él. Yo me opuse a los hielos continentales en la época de (Carlos) Menem, pero fue una oposición solamente institucional. Jamás permití que se cortara en mi provincia una ruta a Chile». Dio orden de no aceptar la mediación de la OEA, pero no porque no confíe en su secretario general, José Miguel Insulza, una de las cabezas más inteligentes de América latina. La Argentina de Kirchner ayudó a Insulza a llegar a la conducción de la OEA. Cree, simplemente, que la Argentina y Uruguay no necesitan de un tercero. El riesgo es que el tercero termine dándole la razón a uno de los dos y complique la solución. Tenemos que juntarnos argentinos y uruguayos y resolver el problema, deduce».

Luego transcribe que «Uruguay cometió errores y la Argentina cometió el suyo, que es el corte de los puentes, explica. Está convencido de que los asambleístas de Gualeguaychú se han envuelto en una razón épica que los alejó de cualquier noción de sensatez. ¿No puede hacer él una gestión ante los revoltosos? No puedo pedir lo que no me darán, sentencia». Y remata con el asunto de la suspensión de las obras. «La solución podría estar cerca. Necesito 60 o 90 días de parálisis de las obras y poner las cosas en manos de los mejores técnicos ambientalistas del mundo.

Debe encontrarse una fórmula de acuerdo con Uruguay sobre esas líneas. Sesenta días no son nada, trata de convencer. ¿Y Tabaré Vázquez? Tabaré Vázquez sigue siendo mi amigo y no quiero perjudicarlo, responde tajante».

Eso sí «reconoce que este conflicto se ha convertido en Uruguay en una causa nacional; pondera la voz racional y contemporizadora del ex presidente Julio María Sanguinetti en cada una de sus apariciones públicas y, también, escritas».

Opiniones, mensajes indirectos, todo camina hacia la necesidad de salir del atolladero. Queda con mucho ruido lo dicho por Kirchner al columnista, que no le puede pedir a los ambientalistas «lo que no me darán». Es decir, desbloquear los puentes. *

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