La columna de Sherlock
* Emoción y promesa de no fumar en Club de Toby
–Fue realmente emocionante la reunión del viernes del Club del Toby, en donde se dieron casi todos los supuestos anteriores.
–¿Supuestos anteriores?
–Claro, la reunión estuvo más que nutrida, alrededor de treinta personas que prometieron, las que fuman claro, no hacerlo desde el 1º de marzo en adelante.
–O sea, que el Club del Toby apoya la medida de Tabaré de prohibir fumar en los lugares públicos cerrados.
–Eso está bien claro… Como, además, la debieran de apoyar todos y cada uno de los habitantes del país, sean estos fumadores o no fumadores… Es una cruzada por la salud pública.
–Eso está muy bien, además es una forma de colaborar con la gente del bar Las Flores, que debe hacer cumplir el decreto impidiendo que los ansiosos lo hagan igual.
–Y, ¿por qué dijo que fue emocionante?
–Porque se recordó, al final de la reunión, a uno de los integrantes de la mesa, Horacio Buscaglia. Todos a coro entonaron, además de «Cuando un amigo se va», una recordada canción de él mismo: «Al botón de la botonera, chin pun fuera». Fue una notable manera de recordar al «Corto». Finalmente todos brindamos por su memoria y su felicidad eterna.
–Qué grande el «Corto» Buen tipo, buen compañero, buen amigo, creativo, responsable. La columna amarilla que escribía para LA REPUBLICA, llegó diariamente. No había días francos ni feriados. Salía siempre, de lunes a domingo, sin ningún bache. Era un esfuerzo gigantesco que mostraba su capacidad, su fuerza y sus ganas.
–Claro. Entonces fue una noche linda…
–Como le digo. Creo que emocionante para la mayoría de los presentes.
* Exagerados los muchachos que colaboran con Busti
–¿Se enteró de esa denuncia que se maneja que un grupito de personas, llevando camisetas con la leyenda «Sí a las papeleras», se habría paseado en actitud provocativa por las calles de Gualeguaychú?
–Sí claro… Me enteré, lo leí en un diario argentino que dice que el secretario de Derechos Humanos de Entre Ríos, Roque Minatta, habría denunciado tal cosa, asignando la acción a supuestos «agentes de inteligencia uruguayos» que concurrieron a la ciudad argentina con el fin de provocar a sectores juveniles.
–¿Le parece?
–¡Qué quiere que le diga!
–Sería bueno que este señor Minatta aportara alguna prueba más, porque decir tal cosa de esa manera es, eso sí, soliviantar a la gente en contra de Uruguay. A mí no me parece que haya nadie que se pasee con camisetas que tengan esa leyenda, «Sí a las papeleras», cuando en este lado del río ni siquiera le llamamos papeleras. ¿Usted que viaja por todo el país ha visto a alguna persona con una camiseta con tal leyenda?
–Realmente no…
–Además, ¡una acción de los servicios de inteligencia de Uruguay! ¿Le parece que se pueda cometer tal enormidad?
–Los «servicios» en nuestro país están tan alicaídos, tan faltos de puntos de referencia con la asunción de las nuevas autoridades, que dudo que se puedan embarcar en una acción de ese tipo. ¿No será una mala información del funcionario denunciante o la manija de alguien?
–Claro que puede ser… La verdad que el hecho me parece tan extraño con el de los pescadores que denunciaron que habían sido baleados en el medio del río, cuando estaban tratando de encontrar alguna tararira. Hasta la prensa argentina se mofó de esa versión que estimó, por lo menos, exagerada.
–¿Y esta otra?
–Camisetas con una inscripción escrita en un léxico que no es usado en nuestro país. Aquí nadie dice «papeleras», sino «plantas de celulosa», además la segunda parte del asunto… La sospecha de que los provocadores sean agentes de inteligencia enviados a Gualeguaychú a azuzar a los sectores jóvenes, me parece de «Las mil y una noches».
–A mí también.
* Cuando los escrotos veas enrojecer, ¡está James Petras!
–¡No lo puedo creer! Es que ya James Petras se puso en contra de Evo Morales y lo tilda de neoliberal… ¿Es así?
–No se equivoca mi amigo. El inefable «pensador», líder de nada y defenestrador de todo, que a Tabaré ya lo tildó de vendido al imperialismo yanqui antes de que asumiera como Presidente, ahora se la tomó con el boliviano Evo, a quien evidentemente respeta muy poco.
–Sigo sin poderle creer. Sin siquiera dejar respirar a Evo, que asumió hace pocas semanas luego de un aplastante triunfo democrático.
–Le leo textual lo que escribe Petras en una de sus últimas notas que, por supuesto, se están convirtiendo en otra expresión de humor.
–¿Qué dice?
–«La transición del líder campesino de masas refiriéndose a Evo– al complaciente hombre de Estado ante las corporaciones multinacionales no será una operación fácil ni suave: lo más probable es que Evo tenga que enfrentar los desafíos y la inestabilidad política que envió a sus predecesores a una temprana jubilación»
–¡Qué barbaridad! ¿Qué le queda en el mundo? ¿Quién se amolda a su pensamiento y puede recibir el apoyo de este hombre? No me parece que nadie. No hay ningún presidente, supongo, que no sea agente del imperialismo…
–No, No… El está bastante bien impresionado con el régimen cubano y con la fuerza que todavía tiene Fidel Castro…
–Menos mal.
–Pero le aseguro que el próximo en caer en la diatriba de Petras será el haitiano Preval que, indudablemente, tendrá que hacer acuerdos con EEUU, para poder sacar adelante su gobierno. Por ahora lo alaba, pero seguramente ello cambiará rápido. El hombre mantiene sus rasgos más típicos…
–Claro, el de enrojecer todos los escrotos.
* La Polícía a caballo por el Parque Batlle, un acierto
–Le digo que ya es habitual ver a policías a caballo recorriendo el Parque Batlle.
–¡No me diga! Se adoptaron medidas para terminar con lo que era una tierra de nadie… más bien, si era, de los delincuentes…
–Desde hace un tiempito la cosa mejoró en esa zona que, anteriormente, era intransitable para peatones. Recuerdo que había un compañero periodista al que se lo intentaba rapiñar un día si y otro también en una parada de Avenida Italia.
–Claro, lo que motivó una nota en la Columna de Sherlock.
–Creo que la Policía comprendió la necesidad que existía de poner un poco de orden en el lugar y, luego de las medidas iniciales que no sé cuales fueron comenzó a patrullar el parque con agentes a caballo. El caballo sirve allí, porque se puede operar en todos los terrenos, en las calles y sobre las zonas de pasto. Como usted sabe en ese parque hay una parquización muy amplia.
–¿Y?
–Creo que los resultados han sido bastante positivos, porque el testimonio de nuestro compañero y otros que nos han llegado, es que la cosa cambió como del día a la noche.
–¡Bien por la Policía!
–No hay que aplaudir mucho, que está nada más que cumpliendo con su deber.
–¡Tiene razón!
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