ENTREVISTA: ENRIQUE RUBIO (SENADOR, PRESIDENTE DE LA VERTIENTE ARTIGUISTA)

"Ellos (Argentina) ven que crecemos y eso no les gusta", afirmó Rubio

 Se retoma la actividad política parlamentaria. ¿Qué acciones se darán sobre una ley interpretativa a la de Caducidad?

-Después del 6 de marzo haremos una evaluación a nivel de bancada y de gobierno, porque es un tema de alta sensibilidad. El propósito nuestro ha sido siempre dar instrumentos para que se clarificaran los alcances de la ley (de Caducidad) y sus aspectos procesales para salir de algunas situaciones de bloqueo, haciendo una interpretación de algunos límites que parecían no estar claros.

 

 ¿Ha cambiado algo desde que a finales del año pasado propuso la necesidad de una ley interpretativa a la fecha?

-Lo que ha cambiado es que se han abierto diferentes caminos y hasta se vienen haciendo convocatorias a diferentes juzgados en los que se ha considerado entonces que no había cosas juzgadas en varias situaciones. Esto es una situación nueva, un dato nuevo. Sirve para evaluar la situación y eventualmente podrán salir de allí nuevos elementos.

 

 ¿Se concretarán los anunciados contactos políticos con la oposición sobre este tema?

-Supongo que después del 6 de marzo y de la evaluación que haremos del tema en la bancada, veremos los pasos a dar con sectores del Partido Nacional que tenían interés en propiciar algún tipo de modificación legal.

 

 Con Correntada Wilsonista, por ejemplo.

-O con algún otro sector que también tendría interés frente a este problema.

 

 ¿Hubo algún tipo de contacto en los últimos tiempos?

-Sí, pero muy informales. Ahora esto a partir de marzo se dinamizará. Hay muchos temas que debemos atender que, por razones de agenda, el año pasado quedaron relegados.

 

 Y el de proponer una ley interpretativa a la Ley de Caducidad ¿es prioritario para este año?

-Es un tema muy importante. Consideramos que avanzar en materia de Derechos Humanos está en la primera línea. Hay que avanzar pero sin atarse a fórmulas.

 

 ¿Qué valoración hace de las críticas de la oposición a áreas del gobierno como cancillería y seguridad interna?

-No las comparto. Hubo un abanico de muy diversas políticas en varios planos y muchas de ellas muy exitosas, pero al mismo tiempo aparecieron complejidades que no habíamos previsto.

 

 ¿Por ejemplo?

-En materia de inserción internacional, el país buscó con acierto moverse en varios andariveles. Dentro del Mercosur donde tenemos problemas y fuera de la región.

En materia de Derechos Humanos la política y los resultados han sido más que notorios.

En el área del Ministerio del Interior reconozcamos que hay algunos problemas pero se han dado muchos cambios y que quizá no han sido bien divulgados. Por otro lado se avanzó notablemente en el mundo de las relaciones laborales, con iniciativas que en el transcurso de los años habían desaparecido como los llamados a los Consejos de Salarios y que permitieron que  y es un dato elocuente- el salario real haya subido. También se innovó en materia de libertades sindicales y se siguieron políticas claves para liquidar los focos de desastre que habíamos heredado como la inestabilidad financiera y el endeudamiento interno y externo del país.

Sobre los entes y su administración, también se dieron pasos fundamentales para encausarlos, como las decisiones que se han tomado para solucionar la crisis energética, el vuelo que ha tenido Antel en este período, la capacidad de Ancap para moverse y resolver la catástrofe operativa y económica que teníamos con las estaciones en Argentina.

 

 ¿Se anima a dar un puntaje a lo hecho por el gobierno en su primer año de gestión?

-Sí. Ocho.

 

 ¿Ocho?

-No doy diez puntos por cuestiones de modestia y porque está muy claro que la mayor parte de los ministerios llevó varios meses aprender y adquirir la capacidad de conducción, al no tener experiencia en la materia.

 

 Pero un año está bien como para aprender ¿no?

-Creo que sí. Se ha aprendido mucho y sin dudas hay mucho más para mejorar. Había latente la idea de que no íbamos a manejar la incertidumbre que generaba un gobierno nuevo y de izquierda y sin embargo lo hicimos bien y se implementaron políticas innovadoras.

Ahora el desafío es la agenda del desarrollo. Será como pasar de la crisis y del manejo de las crisis a la agenda de la producción y el desarrollo.

 

 La producción está intrínsicamente vinculada con el área del trabajo. Y precisamente un ministro del área dijo que si no se solucionaban los aspectos laborales hoy poco claros, las inversiones no iban a darse como se preveían. ¿Comparte esa visión?

-Yo no estoy de acuerdo con eso. Creo que se han tomado decisiones y a tiempo. Este gobierno indujo la reorganización de las fuerzas sociales, creando las condiciones para que fueran actores protagónicos y fundamentalmente el ámbito sindical. Como nunca los trabajadores organizados se han convertido en protagonistas.

Eso traía problemas por la inexperiencia del movimiento sindical. Al haberse destruido el tejido industrial desapareció el entramado más potente de los sindicatos. Ahora hay una generación nueva que lleva a que aparezcan problemas pero que se solucionan con diálogo entre las partes y con regulaciones donde no habían o no estaban claras.

Para el inversionista es mucho más relevante si nota que hay seguridad proveniente del gobierno y del Estado cuando éstos dicen «vengan a invertir».

Por eso el tema de las plantas de celulosa es mucho más complejo de lo que parece.

El problema es ver si se mantiene la propuesta cuando el gobierno le dice a los inversores «inviertan en tales condiciones que acá pueden trabajar» o se desdice luego que alguien fuera de Uruguay viene y no le gusta y reclama que se detenga el desarrollo. La firmeza es algo clave. Fundamental, diría yo. *

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