Por primera vez, la Justicia interrogará a Gavazzo por violaciones a los DDHH
Fuentes judiciales dijeron a LA REPUBLICA que el juez Charles decidió comenzar el 13 de marzo las citaciones a los militares que resultaron implicados en la denunciada «desaparición forzada» de Barrios. Su esposa, Silvia Reyes, fue asesinada en Montevideo el 21 de octubre.
Junto al conocido torturador Gavazzo, también resultaron implicados represores como Manuel Cordero, Armando Méndez, Juan Rebollo, Julio César Rapela, Esteban Cristi, Jorge Silveira, y Mario Mouriño. La citación de todos ellos fue solicitada por los familiares de las víctimas.
El Poder Ejecutivo que preside el doctor Tabaré Vázquez se basó en un parecer del secretario de la Presidencia, el abogado y catedrático grado 5 en Derecho Penal Gonzalo Fernández, para excluir el caso de la Ley de Impunidad, porque el crimen se perpetró fuera del país.
El «pronunciamiento» que emitió el Ejecutivo sentó un precedente jurídico que zanjó una discusión: descartó que la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado pueda tener ningún alcance fuera del territorio nacional, como adujeron los cuatro gobiernos anteriores.
Silvia Reyes fue asesinada en su hogar de Brazo Oriental. Estaba con sus amigas Laura Raggio y Diana Maidanick. La tres tenían entre 18 y 19 años. Además, Reyes estaba embarazada de tres meses; su marido Barrios había huido hacia la Argentina el día antes de las ejecuciones.
La «ejecución sumaria» de las muchachas fue denunciada en 1986 en el Juzgado Penal de 8º Turno, pero el caso terminó siendo archivado por el gobierno de Julio Sanguinetti, que lo amparó en la cuestionada Ley de Impunidad. La reapertura del caso fue solicitada en octubre.
El actual Poder Ejecutivo ya excluyó el caso de las tres muchachas de todo posible amparo en la Ley de Impunidad. Además, los asesinatos en Montevideo de las jóvenes y el secuestro en Córdoba de Barrios, de 22 años, evidencia el modus operandi del temido «Plan Cóndor».
Operaciones encubiertas en Argentina y Uruguay
Los familiares del uruguayo Washington Barrios, «desaparecido» en Córdoba en 1974, revelaron que el capitán Méndez y el mayor José Gavazzo «regresaron varias veces» al apartamento donde las Fuerzas Conjuntas asesinaron a Silvia Reyes, Laura Raggio y Diana Maidanick.
El entonces teniente coronel Rebollo, quien treinta años después sería el comandante en jefe del Ejército Nacional en el gobierno de Lacalle, fue el jefe del operativo represivo del 21 de octubre de 1974, en un apartamento de Soler esquina Ramón y Santiago, en Brazo Oriental.
Reyes, la esposa de Washington Barrios, y sus dos amigas, Raggio y Maidanick, no pudieron escapar.
Fueron acribilladas con armas de guerra, que incluso provocaron la muerte del agente policial Dorval Márquez, que caminaba hacia su casa, totalmente ajeno a los hechos.
Rebollo actuó junto al coronel Julio César Rapela, ex comandante del Batallón de Infantería Paracaidista Nº 14, y el general Esteban Cristi, uno de los principales referentes uruguayos del plan de exterminio masivo de opositores que las dictaduras denominaron «Plan Cóndor».
Los entonces mayores Gavazzo y Manuel Cordero y el capitán Jorge Silveira fueron brazos ejecutores en el sangriento allanamiento ilegal, junto al capitán Mario Mouriño, un agente de inteligencia militar que operaba, desde 1971, en el S2 del Grupo de Artillería Antiaérea Nº 1.
«Varias veces», Méndez y Gavazzo volvieron al apartamento de la masacre, entre el 21 y el 24 de octubre de 1974. En una ocasión, llevaron una supuesta carta de Barrios en la que decía estar bien y que podrían verlo en pocos meses. Los militares repetían la versión.
El allanamiento ilegal, perpetrado a las tres de la madrugada, quedó grabado a fuego en la memoria de las familias de las jóvenes.
Pero apenas si tuvieron algo de paz: al día siguiente, «militares saquearon» todos los objetos de valor del apartamento. Lo demás fue destrozado.
A bordo de un camión militar, el capitán Armando Méndez regresó al lugar del triple homicidio «con una moto». Fue el único bien saqueado del apartamento que las familias pudieron recuperar. Ninguno de los electrodomésticos robados fue devuelto a sus legítimos propietarios.
Presumen «un vuelo cero» con presos «desaparecidos»
Barrios «desapareció» el 17 de setiembre de 1974. Fue detenido por la Policía Federal Argentina en la ciudad de Córdoba. El 11 de octubre fue conducido a La Plata. Un juez lo interrogaría por ingreso ilegal al país.
Ya tenía una orden de captura librada por las Fuerzas Conjuntas.
Según la versión oficial de sus captores argentinos, Barrios «se fugó» del vehículo que lo regresaba a Córdoba, ciudad donde se suponía iría a permanecer detenido en la Unidad Militar Nº 9 donde ya estuvo, pero ahora a la espera de una resolución. Nunca volvió a ser visto.
Los familiares de Washington Barrios tienen elementos que, según afirman ellos, hacen sospechar la existencia de un clandestino vuelo cero, en el que Barrios habría sido traído al Uruguay, país donde sería una víctima de las prácticas sistemáticas de tortura, y al final ejecutado. Junto a Barrios habían sido capturados varios militantes del llamado Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), un grupo guerrillero. Todos ellos fueron encarcelados un año. Ya recuperaron su libertad y están vivos. La «desaparición» de Barrios sería inexplicable sin otro vuelo.
La «desaparición forzada» de Barrios, y la «ejecución sumaria» de su esposa Reyes y sus dos amigas Raggio y Maidanick, configuraron dos «crímenes contra la humanidad», que no son prescriptibles, tampoco amnistiables, y ante los cuales el Estado «debe juzgar a sus autores». *
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