Hoy indagan a un coronel por el secuestro, la tortura y el homicidio de Sabalsagaray
El coronel (r) Chialanza será indagado por Vomero y la fiscal penal de 2º Turno, Mirtha Guianze, acerca del «secuestro» de Sabalsagaray, en un operativo que habría estado al mando del entonces capitán Mario Roberto Segnini Sena. Chialanza sólo fue citado en calidad de «testigo».
Según consta en la partida de defunción, Sabalsagaray murió en el predio militar de Camino Casavalle 4600, donde ahora funciona el Batallón de Comunicaciones Nº 1. En 1974, allí estaba el Batallón de Ingenieros Nº 5, una ex unidad especializada en transmisiones.
El entonces teniente coronel Chialanza, jefe del disuelto batallón de comunicaciones, era el superior del ex capitán Segnini, a quien distintas versiones atribuyen el mando de la detención ilegal cometida, según se probó, en la madrugada del 29 de junio de 1974.
En la misma unidad prestaban servicio como alféreces Miguel Angel Dalmao Alvez y Antraing Ohannessian Ohannian, militares sindicados de infringir malos tratos a presos políticos. También serían citados por el magistrado Vomero en su calidad de «testigos».
Homicidio disfrazado de suicidio imposible
El médico militar José Mauttone certificó que Sabalsagaray se suicidó en un imposible acto dentro de su celda. El cuerpo fue entregado a su familia con expresa prohibición de abrir el féretro. La audacia de sus jóvenes compañeros permitió descubrir las torturas.
El inverosímil certificado que diagnosticó «suicidio» sirvió a la Justicia Militar de la dictadura para archivar toda actuación, y su muerte no volvió a ser investigada, como lo viene haciendo ahora la Justicia Penal, desde que los familiares presentaron una denuncia.
Según pudo saber su familia, la joven estudiante permaneció entre diez y doce horas detenida luego de ser secuestrada. Por las marcas de tortura que presentaba su cuerpo, habría sido ultimada durante un «submarino seco», un suplicio para provocar estados de asfixia.
El féretro de Sabalsagaray fue abierto a escondidas antes del velorio por familiares y amigos. La evidencia de tortura fue vista por el intendente de Canelones, Marcos Carámbula, el dibujante Francisco Laurenzo, novio de Nibia, y la militante del IPA Antonia Yáñez.
El cuello de Sabalsagaray presentaba marcas que hicieron suponer que la muchacha fue muerta por asfixia provocada por las cuerdas de la «capucha» que usaban para impedir la visión del preso.
Presumen acción de grupos paramilitares
La joven estudiante de 24 años fue secuestrada por tres uniformados y dos personas de particular. Residía en el Hogar de Hijos de Obreros de Campomar. Cursaba el Centro de Profesores Artigas (IPA), donde militaba en su gremio y en el Partido Comunista de Uruguay (PCU).
La atestiguada participación en el operativo ilegal de dos personas de particular que podrían ser civiles de grupos para militares determinó que el expediente instruido fuera excluido por el Poder Ejecutivo del amparo en la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado.
Chialanza será interrogado acerca de la identidad de los militares que cometieron la captura ilegal de Sabalsagaray. En caso de declarar que no recuerda a nadie, la Justicia exigirá los registros de los operativos represivos que hayan sido ordenados por el batallón bajo su mando.
La confirmación de que hubo dos civiles paramilitares en el secuestro implicaría que todo el caso nunca pueda ser amparado en la llamada Ley de Impunidad, y sus responsables deberán ser enjuiciados. Están amparados en la ley delitos de los militares que acataban órdenes de servicio.
Un médico de triste memoria
El médico militar José Mauttone fue sancionado en 1989 por la Comisión Nacional de Etica Médica. También resultó expulsado del Sindicato Médico del Uruguay por autopsias que realizó a otros dos presos, también asesinados: Hugo De Los Santos y Alvaro Balbi.
José Mauttone «no se ajustó a los principios médicos», concluyeron los galenos que examinaron su proceder fraudulento en los casos en los que actuó al servicio de los tribunales militares, que procesaban con prisión los opositores políticos, sin las garantías de un debido proceso.
Bordaberry, Vadora y Walter Ravenna
El homicidio de Sabalsagaray se produjo muy pocas horas después de su detención, siendo presidente de facto de la República el estanciero Juan María Bordaberry. Como ministro de Defensa Nacional ejercía el abogado Walter Ravenna, colaborador de la dictadura civil y militar.
El comandante en jefe del Ejército Nacional era el teniente general, ya fallecido, Julio César Vadora, luego protagonista del golpe de Estado que encaramó en el poder al ex teniente general Gregorio Alvarez y a sus oficiales acólitos, mediante un recrudecimiento de la represión. *
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