Armas de Casella, Radaelli y Sarli no mataron a Berríos

Tres expertos en balística descartaron ayer al juez Pedro Salazar que las armas de los militares implicados en el caso de Eugenio Berríos pudieran haber sido utilizadas para matar al bioquímico y agente secreto de la policía secreta del ex dictador César Augusto Pinochet.

El juez de Pando, Pedro Salazar, tomó testimonio ayer a dos peritos expertos en balística aportados por la propia sede y a un tercer perito sugerido por la defensa de los tres oficiales implicados en el supuesto secuestro y posterior asesinato de Berríos en 1994 o 1995.

Los tres expertos coincidieron en descartar que las armas de los tres oficiales, Tomás Casella, Eduardo Radaelli y Wellington Sarli, pudieran haber disparado las balas halladas junto al cadáver de Berríos, quien apareció semi enterrado en una duna de El Pinar, en abril de 1995.

El juez Salazar tomó testimonio por separado a los tres expertos. A su vez, los especialistas entregaron al juez informes individuales, y por separado. Una vez leídos por el magistrado, quedó en evidencia que los tres estudios balísticos habían arribado a las mismas conclusiones.

Las balas halladas junto a Berríos ya habían sido periciadas. Como toda bala disparada, las ojivas conservan las marcas de las estrías de los caños de las armas en las que fueron detonadas. La forma de las estrías del caño, y su desgaste, deja una marca única en la munición.

Las armas comparadas con las balas encontradas junto al cadáver fueron entregadas al juzgado por los propios militares. El magistrado Salazar pidió al Servicio de Material y Armamento, del Ejército Nacional, el registro de las armas a nombre de los tres militares.

Incluso, los expertos periciaron un arma que había pertenecido a uno de los militares, pero que luego resultó vendida a una cuarta persona. Se periciaron las armas de reglamento y también las de uso privado de los oficiales. Ningún arma periciada arrojó las balas que mataron.

El peritaje y el testimonio de los expertos refuerza los alegatos de la defensa de los militares, el doctor Amadeo Ottati, quien sostiene que no existe ningún elemento de convicción que sindique a sus clientes como autores materiales del asesinato. Los asesinos serían chilenos. *

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