Las ocupaciones de las tierras en Bella Unión son "la justicia por mano propia"
-Intendente de Artigas, Julio Silveira, ¿cuál es su apreciación sobre el acuerdo entre Ancap y Calnu en el proyecto sucro alcoholero?
-Es una cosa que nos genera muchísimas expectativas. Abre un camino, una perspectiva y empieza a clarificar las cosas.
Esto es una primera instancia, es una decisión empresarial que toma el propio Estado a través de algunos de sus organismos idóneos. Es muy auspicioso porque lo que nos interesa mucho es el aumento en el área de caña de azúcar sembrada y, el generar a través de ese aumento y de esa área de caña, una industria sustentable en mayor medida de lo que es la industria de la azúcar que todos sabemos los problemas que tiene.
El azúcar complementado con una producción de alcohol que tiene una importante demanda a nivel internacional, por los datos que tenemos, entra a ser una producción rentable, sustentable, y por lo tanto es una perspectiva muy importante en materia de fuentes de trabajo y de dinamización general de la economía departamental.
-¿La Intendencia tiene algún tipo de participación en este emprendimiento?
-La Intendencia tiene la participación que en su momento cada uno de los actores le vaya dando, pero tiene sobre todas las cosas, el elemento importante, positivo, y es que cada vez que se abre una fuente de trabajo en el departamento, sentimos doblemente un factor positivo. Uno de ellos es la disminución de la presión de la demanda de empleo que la Intendencia al ser hoy por hoy el único generador de empleo tiene, y al producirse esa menor presión, mejora toda la dinámica de la Intendencia.
En segundo lugar, una industria pujante, funcionando, nos va a generar seguramente una recaudación mucho mayor a través de los impuestos, por ejemplo, la tasa bromatológica que hace años que Calnu viene con dificultades abonando porque tiene enormes problemas, y a la Intendencia le interesa más que Calnu funcione a que Calnu le pague un año la tasa bromatológica y después no pueda pagar más.
Además, llegado el momento la Intendencia tiene una participación importante en todo lo que es la generación de la infraestructura, como la vial. Necesitamos mover la producción a través de caminería, de caminería rural porque hay que sacar la caña a través de las chacras, la Intendencia participa también en el sentido de generar represas a través de su maquinaria.
¿Boletos jugados?
-En la Comisión Permanente, el diputado Maseda del Frente Amplio destacaba este emprendimiento mientras que el diputado colorado Signorelli hablaba de una alta dosis de voluntarismo. ¿Cómo lo evalúa usted?
-Yo parto de la base de que el gobierno ha hecho una apuesta muy fuerte y tiene muchos boletos jugados en este tema. Tenemos que hacer una apuesta en materia de credibilidad a lo que es una decisión y un proyecto del gobierno nacional. El diputado Signorelli tal vez habla de voluntarismo porque él es un hombre que sabe mucho de eso porque lo ha practicado siempre. Ahora, yo lo veo como una cosa positiva para el departamento, un anuncio a nivel del gobierno nacional, y esto no es una cuestión meramente producto de una circunstancia de momento. El Presidente de la República lo anunció el 1º de marzo en el Palacio Legislativo. Teniendo millones de cosas de que hablar en lo que es el devenir en la vida del país, el Presidente, entre algunas pocas cosas que puede citar en un discurso de una hora y algo, hace mención a Bella Unión y al aumento de la producción de caña, y a la apuesta del gobierno a la producción agroindustrial en esta zona. Empieza a avanzar con problemas, con dificultades, y no ha podido cumplir en esta primera etapa con lo que se había propuesto pero esta segunda etapa evidentemente está en consonancia con lo que se había anunciado y no tenemos por qué creer que no haya allí una buena oportunidad para nuestro departamento.
Me hubiera gustado más que el gobierno le diera más importancia y hubiera mirado con mayor detenimiento algunas ofertas que hubo del exterior de empresarios muy importantes y muy fuertes que vinieron a hablar de invertir en el área del alcohol. Pero yo pienso que si el gobierno dejó de lado la propuesta de un empresario del más alto nivel en Brasil, sabe muy bien lo que tiene entre manos y sabe muy bien lo que quiere.
En ese contexto, si tengo que optar me afiliaría más a las palabras del diputado Maseda que del diputado Signorelli.
Invasión ilegal
-¿Cómo observa la ocupación de tierras en Bella Unión?
-Es la invasión de la propiedad privada por un grupo de personas. No es otra cosa que eso, aunque dicha propiedad pertenezca a un ente del Estado, es una propiedad privada. El juzgar qué tierras son productivas y cuáles no, y cuáles son las circunstancias en que se debe respetar la ley, y en este caso la propiedad privada, y en qué casos no, es sumamente peligroso.
Tengo muy cuenta las necesidades y las limitaciones y carencias que tiene la gente, inclusive la gente que está embarcada en este hecho de esta invasión ilegal, pero también tengo que tener en cuenta que si uno no respeta las normas, no respeta el orden jurídico establecido, sobre todo en materia del derecho a la propiedad, podemos caer en algo muy peligroso porque en la medida en que empecemos a justificar hechos de esta naturaleza corremos el riesgo de empezar a renegar de preceptos que son fundamentales y básicos, pilares de la convivencia en nuestro país.
El Uruguay es un país que basa su estilo y su sistema en un ordenamiento legal que define muy claramente este aspecto de la propiedad.
-¿Es un mal precedente?
-Terrible, de terror. Realmente tal vez los uruguayos no entremos todavía a aquilatar, a sopesar en su real dimensión un hecho de esta naturaleza, el desconocimiento del derecho a la propiedad, el desconocimiento a la vigencia de las normas, y viene a ser la justicia por mano propia. Porque necesidad, deseo de tener herramientas de trabajo, en este caso de tener tierras, y necesidades insatisfechas, tienen centenares de miles de uruguayos. Ninguno de esos elementos justifica que empecemos a tomar por la fuerza lo que nosotros creemos que tenemos derecho.
Eso pone en jaque verdaderos pilares de la convivencia. *
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