"La clase obrera debe ser protagonista en la construcción del Uruguay Productivo"
-En este nuevo período que comienza al frente de la Untmra, ¿Tiene pensado cambiar las líneas operativas que venía llevando adelante y se dará un continuismo de las políticas del gremio?
–Esta elección confirma y potencia la orientación histórica de la Untmra. Es una orientación de clase y eso implica que el desempeño de la organización está vinculada a la defensa de los intereses del conjunto del movimiento. No es un sindicato corporativista, que se preocupa sólo por las reivindicaciones del gremio sino por el avance de toda la clase, con un enorme desafío de la organización del gremio, dándole fuerza y convertirla de carácter nacional.
-¿Los objetivos han cambiado gracias a la asunción de la izquierda? ¿Están más ambiciosos los trabajadores con sus reclamos o se siguen los parámetros que se empleaban en períodos anteriores?
-No creo que los objetivos de los trabajadores hayan cambiado, sino que estamos en una escena política, social, económica, de una cualidad radicalmente diferente de la lucha que realizamos entre el año 1990 y 2004. Lo que era potencial para el sindicato se convierte en necesario para que la clase obrera sea protagonista en la construcción del Uruguay Productivo, con justicia social y desarrollo democrático. Eso implica una serie de desafíos, pero que hoy tienen una posibilidad de materializarse mucho mayor. Hay un proceso de aceleración de la combinación de fuerzas históricas por parte de las organizaciones.
-¿Eso coincide con los objetivos generales de todo el movimiento sindical, o sea, el PIT/CNT, en este contexto actual, no sólo del país sino también a nivel regional?
–Lo presentando es una orientación que debe abrirse paso para el conjunto del movimiento y es un tema de discusión del 9º Congreso del PIT que va a ser este año, porque nuestra clase no sólo se ha dedicado a reinvindicar que prosperen sus intereses más inmediatos, sino de promover la construcción de una visión del país, de América Latina y del mundo, y pararse en la escena para empujar en ese dirección. Por eso esta perspectiva será de carácter general o no existe. Nuestra central tendrá que mejorar su integración regional, porque los problemas del capitalismo son de carácter global y no es posible tener eficacia solos, sino integrados, para ponerse al frente de un cambio social. En esta coyuntura del país habrá de surgir una central más equilibrada en su composición.
Balance positivo
-¿Qué balance hace el PIT/CNT del 2005 y cuáles son las «metas cumplidas» y los «pendientes»?
–Ha sido muy positivo en el plano de las relaciones laborales. Ha significado y va a significar aún más un cambio importante el funcionamiento de los Consejos de Salarios, porque los trabajadores pueden incidir en su aumento salarial y en las condiciones laborales. Muy importante fue la aprobación de una ley de fuero sindical. Y esta situación positiva se va a reflejar en los Consejos de Salarios de junio de este año. Hay una dimensión de la negociación, de la propuesta y de la movilización de los trabajadores de juntar a todos los sindicatos de la industria de juntar a todos los sindicatos de la industria para un negociación integral con la Cámara de Industrias, para establecer el rango mínimo de relaciones laborales en el país. Queremos que todos los sindicatos de la industria nos movamos en conjunto, porque hay aspectos, como la reglamentación de la libertad sindical, la forma de contratación, las empresas temporales, o sea, hay problemas comunes que no tenemos porque pelearlos por separado, los trabajadores de la carne, metalúrgicos, textiles, papeleros.
¿El debe? No nos convence el acuerdo celebrado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que a priori establece una serie de restricciones hacia el Estado para invertir en el desarrollo productivo, ya que aspirábamos a un nivel de debate y participación superior, ya que ese acuerdo pautó el Presupuesto Quinquenal.
También está en el debe el tema del país productivo, aunque han habido algunos indicios en el arranque del año como el proyecto sucro-alcoholero, pero en 2006 se debe concretar una estrategia de desarrollo que permita generar todos los puestos de trabajo que sean necesarios para superar el problema que tenemos un 33% de uruguayos por debajo de la línea de pobreza y un desempleo del 12%, y dicha estrategia no es posible convertir en realidad sino no es con la participación de los trabajadores organizados.
-En 2005 ha habido un crecimiento de sindicatos y afiliados al PIT/CNT, lo cual es considerado por el director nacional de Trabajo, Julio Baráibar, como una de las principales consecuencias del aumento de las ocupaciones, lo cual molesta el relacionamiento de los trabajadores con el sector empresarial que había mejorado tanto con la implementación de los Consejos de Salarios. En ese sentido, ahora, el Ministerio de Trabajo está promocionando que es necesaria la existencia de una ley que regularice las ocupaciones. ¿Cómo ve esa situación?
-Respeto mucho la opinión de Baráibar pero discrepo. Estamos en una etapa histórica de un hondo contenido democrático, que tiene otra dirección política y social para la sociedad profundice los cambios estructurales del país. Recordemos que los Consejos de Salarios tienen dos fases. Una que permitió acuerdos en los mismos y una segunda que debe asegurar que eso acuerdos se cumplan. El problema no es que se hayan dado ocupaciones porque surgieron nuevos sindicatos inexperientes, sino que el problema es que venimos con 15 años de atraso, de dictadura en el mundo del trabajo, donde las patronales han tenido una sobreplusvalía en base a la irregularidad del no cumplimiento de las normas más elementales. La ocupación se ha puesto en funcionamiento porque han habido groseras violaciones. Creo que para solucionar este tema, no se debería -de ambas partes- tomar medidas que afecten a la otra, sin antes pasar por una instancia de negociación. Tiene que ser muy simétrico.
-Todos los conceptos que ha vertido tienen un claro contenido ideológico. El otro día, en un medio, salieron declaraciones en las que se considera «ideológicamente comunista», sin embargo no es militante comunista. Siguiendo ese concepto, el Partido Comunista no está a favor de las plantas de celulosa, sin embargo el Untmra tiene gran parte de sus afiliados prontos para ingresar a Botnia a realizar diferentes tareas. ¿Cómo se da este paralelismo?
-Nuestra organización valora las cuestiones desde el punto de vista de clase y es independiente de las decisiones políticas partidarias que se tomen. No es un lugar para el traslado mecánico de decisiones tomadas en otros ámbitos, pero en esto hay un tema muy profundo. El movimiento sindical no participó en que aquí se instalaran plantas de celulosa ni tuvo ningún tipo de incidencia de que por ahora dos y en breve tres, empresas transnacionales decidieran desarrollar procesos industriales en nuestro país. Ese es un hecho que tendría que cambiar el régimen social para que los trabajadores pudiéramos tener incidencia en la decisión de en qué la sociedad invierte y en qué no invierte. Nosotros somos una clase que se caracteriza por no tener la propiedad de los medios de producción y si a verse obligada a vender su fuerza de trabajo. Nosotros peleamos que ese desarrollo sea sustentable y eso implica que la necesidad de generación de puestos de trabajo no hipoteque el futuro de las nuevas generaciones de uruguayos.
A partir del año 1987 se desarrolló la producción forestal, aunque sigue siendo de la utilización de la tierra un recurso minoritario (inferio
r al 10%). Esta forestación requiere el desarrollo de tres cadenas productivas. Una es la transformación química de la madera, ahí está la celulosa. Luego está la industrialización de la madera sólida (grandes aserradores, muebles, etc). Y la tercera la energética. La propuesta nuestra dice que hay cambiar el modo de organización territorial del país para saber donde va la industria. Tiene que haber cambios de todos los sistemas técnicos y sociales de la producción, porque todas las ramas de actividad y las industrias tienen un alto grado de contaminación y un impacto negativo que no ha tenido ningún tipo de planificación y control. Sobre las plantas de celulosa planteamos abrir negociaciones que maximicen el impacto socioeconómico que estas puedan tener y que se minimice el impacto ambiental negativo que puedan tener. La crítica que hacemos al desarrollo del capitalismo no es para todo lo que tiene ese desarrollo de las fuerzas productivas en la sociedad. Lo que criticamos es que su localización no haya sido socialmente discutida. Además creemos que estas empresas deberían comprometerse a fabricar papel, que generan más fuentes laborales que las de celulosa. Vamos a tener una actitud de mucho celo y cuidado, con los informes de las Dinama y que las plantas no causen un daño mayor que el empleo que generan.
Ideológicamente comunista
-Con relación a tu afinidad a la ideología comunista y no a la militancia. ¿En algún momento tiene pensado participar orgánicamente y directamente en política dentro del Partido Comunista o eso no está en sus objetivos próximos?
–Vamos a ver. Milito todos los días, así que ya estoy militando hace rato, pero políticamente partidaria más adelante veremos. Por ahora, por elección personal no.
-En relación al Tratado de Libre Comercio con EEUU. ¿Cuál es su concepción?
-Esta discusión es un disparate. No logro entender que razones pueden motivar a que alguien ubique esta perspectiva en el debate de la sociedad uruguaya o de las fuerzas progresistas. Había unas cosas que estaban claras, pero sin embargo la vida demuestra que no estaban tan claras. Los problemas estructurales que tiene nuestro país no se resuelven en la órbita del libre comercio, sino en la órbita del desarrollo productivo y del cambio de la matriz de inserción internacional del país. Como producimos bienes intensos en recursos naturales eso no genera las condiciones para salir del subdesarrollo, es más las reproduce, generando hambre, desempleo. Un acuerdo con la potencia hegemónica que domina el planeta lo único que puede significar es que el desarrollo desigual que implica el capitalismo se amplifique y así no salimos nosotros de los problemas de la pobreza y el desempleo. Acá se sale con industrialización de punta, con un estrategia de desarrollo que ponga al trabajo en el centro. El Tratado remacha la posibilidad de un Mercosur de integración profunda. Esta situación enlentece por décadas la construcción de lo expuesto. No es que estemos en contra por una cuestión ideológica, sino que no es sólo con EEUU sino también con China.
-¿Por dónde cree que venga entonces la intención del gobierno de firmar un tratado de esta índole?
-No encuentro ninguna razón positiva para que esto se firme, porque nuestro proyecto político va en otro sentido. Es antagónico, porque una estrategia de desarrollo tiene tres niveles de aplicación. Tiene una nueva inserción internacional del país, en el Mercosur profunda, no sólo comercial sino de construcción simultánea del desarrollo de los pueblos. Tiene otro nivel que son las políticas públicas centrales del Estado, y acá decimos con todas las letras, todavía política industrial no se han formulado. Lo que si se están gestionando solamente las posibilidades de inversión directa con inversores que están queriendo invertir en el país. Y el tercer nivel de desarrollo es el local, por eso el plan estratégico nuestro es la elaboración participativa del mapa del Uruguay productivo.
-¿No será una herramienta para que genere cierta confianza en el país y así vengan las inversiones necesarias?
-Una cosa son las inversiones y otra el libre comercio.
Uruguay ya firmó un acuerdo con EEUU de protección de inversiones, que tampoco le encuentro explicación, y por eso hay que pedirle al ejecutivo que derogue la ley de inversiones genérica, que no dio ningún tipo de resultados. La vigencia de la ley de inversiones coincidió con el período de menor inversión en nuestro país. El inversor viene por razones de carácter estructural. Vamos a ver que pasa con el acuerdo de inversiones con EEUU para ver si estaba bien o mal.
Ahora un Tratado de Libre Comercio permite que entren todo tipo de productos al país. Genera además dar por tierra con el proyecto del movimiento sindical la organización de un sistema de compras públicas para que las compras del Estado signifiquen creación de unidades productivas del país, y es un tipo de enganche del Uruguay con la economía capitalista globalizada que no está vinculada a un proyecto económico, social, político, cultural de desarrollo de nuestro continente, es para otra cosa eso. *
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