Aparecen documentos: gobernador Busti buscaba instalar las papeleras ya en 1996
El 13 de mayo de 1996, Jorge Busti, gobernador de Entre Ríos, recibió a la cúpula directiva de Iberpapel Argentina, la compañía que explota la producción forestal de esa provincia. La reunión, que cumple nueve años, tuvo por objeto radicar una fábrica productora de papel con una inversión algo superior a los 460 millones de dólares. El vicepresidente de la compañía Daniel Saffores y el síndico Jorge Suen, confirmaban la intención empresarial de abarcar el trust de producción completo: de las plantaciones a las fábricas de papel, con las que contaría Entre Ríos.
«El gobernador Jorge Busti y el secretario de Estado de la Producción, José Mouliá, recibieron ayer a directivos de la Millar Western Pulp y NLK Consultants Inc., integrantes del consorcio canadiense que instalará una planta de celulosa en la costa del río Uruguay, en nuestra provincia.
Al término de la reunión se firmó un memorándum de entendimiento entre la empresa y el gobierno, donde éste se compromete a proveer directa e indirectamente algunos requerimientos del grupo empresario: energía eléctrica a costos internacionales basados en el precio de la pulpa, cañería de gas natural, normas de seguridad, caminos y ferrovías hasta la planta y otras conveniencias mutuas.
La planta propuesta será la mayor productora de pulpa de madera de Argentina, con una capacidad de más de 300.000 toneladas anuales de pulpa y proveerá a diversos países, inclusive a Canadá.
(De la prensa entrerriana, 18 de mayo de 1996).
El propio gobernador Jorge Busti anunciaba la posibilidad de aplicar rebajas sustanciales en el costo de la energía eléctrica al emprendimiento por un lapso de 10 años, así como la instalación de gas natural para la planta.
La verdad de la milanesa
De las diez plantas que producen celulosa en Argentina, todas arrojan sus vertidos al río Paraná, con un último destino: el Río de la Plata. En la industria del papel el 85% de los procedimientos de fabricación se hacen con agua. Las plantas requieren volúmenes como los del Paraná, o el Uruguay, para fabricar y transportar, en el caso de Argentina, 850.000 toneladas anuales de pulpa de celulosa.
Las empresas Celulosa Campana y General Bermúdez, Papelera del Plata, Papel Prensa de San Pedro, Campanita, Wixel, Iby, Piray, Papel Misionero, y Alto Paraná SA, aplicando procesos con gas cloro para blanquear papel, contaminan el río desde 1929 cuando se fundó la primera.
Asentadas en Santa Fe, Entre Ríos y Misiones, estas papeleras generan organoclorados, entre ellas dioxinas del más alto poder tóxico, que arrojan al Paraná ante la complacencia de los gobernadores de turno. Ni siquiera las denuncias insistentes de Greenpeace les han hecho mella.
Estas plantas subdesarrolladas, que emplean tecnologías obviamente mucho más atrasadas que el mínimo de lo que los argentinos nos reclaman, por supuesto que van a tener problemas competitivos de magnitud. Un millón y medio de toneladas anuales de celulosa producida en Uruguay a partir de métodos que aprueban en Europa, Estados Unidos, Chile, y Australia, competirá en el mercado mundial por su calidad, tanto como por la aprobación ambiental de países desarrollados para los métodos de fabricación. *
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