Calendario
1982.- La dictadura no quiere que la prensa moleste, que los espectáculos públicos se transformen en solapadas críticas, que un tono de voz en una radio sugiera alguna doble intención. En el caso de diarios y semanarios la exigencia llega a la entrega antes de su distribución de ejemplares de dichas publicaciones. Es ya cosa común que no se devuelvan los ejemplares, evitando su salida en tiempo o recién lo hagan días después, ya envejecida la información. Este 22 de enero los censores resuelven clausurar por ocho ediciones a «La Democracia». El semanario blanco era de los más perseguidos porque allí se corría el riesgo de ir adelante con fe. Había salido a la calle, a encontrarse con sus compradores lectores apenas una decena de veces. Las otras, había sufrido la clausura. No era la primera, entonces, ni será la última vez. Posteriormente estuvo prohibida su impresión por varios meses.
1931.-Nace Miguel Angel Battegazzore, plástico, investigador del arte, con becas en España, Portugal, Alemania, Italia. Pintor, grabador, diseñador de monedas, muralista al que usted ve casi todos los días con su obra en la pared lateral sobre Magallanes, en la esquina con Colonia en el edificio de la Dirección Nacional de Bomberos. Docente en la Escuela Nacional de Bellas Artes en el Instituto de Profesores Artigas y en la Escuela de Cine del Uruguay de Cinemateca.
1990.- Este 22 de enero moría Alberto Candeau, actor, director teatral de los grandes, grandes, de nuestro teatro. Un físico tremendo, un vozarrón impresionante, el manejo de su decir dominaron a cada espectador. Hizo cine en la época del mudo, cuando apenas tenía 19 años, con «El pequeño héroe del Arroyo de Oro». Aquella historia del niño que salva a su hermana de la locura mortal de un pariente. Luego insistió con «Ladrón de Suelos» y su presencia fue requerida por Fernando Ayala para el papel de un caudillo venido a menos en «El Jefe» e hizo una segunda película en la vecina orilla, de terror erótico, «Placer sangriento» de Miguel Vieyra. Participó asimismo en ciclos de teleteatros y radioteatros nacionales.
Pero su labor destacada siempre estuvo vinculada a las tablas desde «Barranca abajo», «Galileo Galilei», «Procesado 1040″ y un trabajo riguroso como director. Claro que ningún uruguayo demócrata puede olvidar que fue la voz de la Proclama del Obelisco, en 1983, cuando medio millón de uruguayos le escuchó culminar su llamado con el exaltado «Â¡Compatriotas!: proclamemos bien alto y todos juntos, para que nuestro grito rasgue el firmamento y resuene de un confín a otro del terruño, de modo que ningún sordo de esos que no quiere oír diga que no lo escuchó. ¡Viva la patria!, ¡Viva la libertad! ¡Viva la República! ¡Viva la democracia!». Y fue tan grande el ¡Viva!, que todos oyeron .
«Sólo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres. Así la poesía no habrá cantado en vano», dicho por Pablo Neruda.
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