La columna de Sherlock
Chifflet, el sujeto, el ejemplo y el predicado
-Sobre la renuncia a su banca del diputado Guillermo Chifflet se han gastado ríos de tinta. Hay quienes comprenden perfectamente lo hecho por el ex legislador y hay mucha gente que estima que se equivocó, que no se adaptó a las necesidades de una bancada de gobierno.
-No me está diciendo nada nuevo… Es evidente que la polémica abarcó a todos los sectores, que mucha gente sintió muy hondo lo ocurrido. Algunos se sintieron interpretados por Chifflet y otros para nada… Pero todos, unos y otros, no dejan de reconocer que el veterano político es un tipo coherente en su pensamiento y en su acción.
-Eso, por supuesto. ¿Sabe lo último que hizo?
-Ni idea tengo. Estará supongo, como prometio, militando en los comités de base o en algún núcleo de su partido.
-Eso lo doy por descontado. Le hablo de otra cosa que demuestra que Chifflet es un tipo coherente con su pensamiento y que en algunos aspectos tiene una manera de actuar que debería ser imitada por más de uno.
-¿Qué quiere decir?
-Usted sabe que cuando un legislador se retira tiene derecho a un subsidio importante, una especie de «seguro de paro» que, en mi opinión, por su monto y tiempo de vigencia, es un escándalo.
-Claro, es un año… Si pero a Chifflet, como estaba de antes de la modificación de la ley, le correspondían tres años. Y con un monto…
-¿Cuál es el monto?
-66 mil pesos mensuales.
-¡Mi Dios! Un monto bastante distinto al que cobran los demás trabajadores cuando pasan a esa condición. 66 mil pesos mensuales… ¡qué barbaridad! Y hay quienes no lo consideran un privilegio.
-Bueno, pero ese es otro tema. Lo importante que debemos destacar que Chifflet rechazó ese subsidio, que podría cobrar por tres años, y se acoge a la jubilación que es de alrededor de 22 mil pesos. ¡Hay diferencia! ¿verdad?
-¡Ninguna! Chifflet demuestra que sigue igual que siempre.
– En eso tiene razón.
Un ministro buscado por la prensa se endulza con «Yo Yo»
–Ayer, sin duda, una de los personajes excluyentes fue el ministro de Relaciones Exteriores, Reinaldo Gargano que, tuvo un árduo trabajo con los problemas provocados por los activistas de Greenpeace en Fray Bentos.
-Claro… Parece que la del martes fue una jornada muy intensa para el Canciller que, obviamente, tiene sobre si una responsabilidad que no lo arredra.
-Por eso ayer antes del mediodía en las redacciones se ordenó buscar a Gargano, el que no aparecía. No estaba en su casa, a la que se llamó reiteradamente, tampoco en el Palacio Santos, ni en el Edificio Libertad. Los periodistas querían conocer su opinión sobre lo que estaba ocurriendo y, por supuesto, sus previsiones para las próximas semanas. ¿Habrá un increcendo de acciones o se buscará aplacar la absurda campaña encabezada por el gobernador de Entre Ríos y apuntalada por el propio gobierno del país vecino:
-¿Dónde estará Gargano?, era la pregunta reiterada entre la gente de prensa que seguía en blanco buscando al canciller.
-Luego, surgió una punta a la información. Gargano está a la vuelta de su casa, dijo una periodista nerviosa y también orgullosa por tener «la justa»
-¿Y, la tuvo?
-Claro, el canciller estaba en un almacén comprando un «Yo Yo», porque el hombre por más que es serio y siempre maneja un gesto adusto es también muy goloso.
-Ya veo.
Sendic y una denuncia que sorprende a los sorprendidos
-¿Vio la denuncia que realizó el ex líder del 26 de Marzo Raúl Sendic?, le decía a Sherlock un destacado militante de izquierda que en una mesa del Café Brasileño entre frase y frase tomaba café.
-¿Denuncia?
-Deslizó en una declaración que la ocupación de los cañeros de UTAA a un predio del Instituto de Colonización en la zona de Bella Unión, estaba siendo dirigida desde un apartamento de Punta Carretas.
-¡Sorprendente! ¿Qué quiso decir el ahora director de Ancap?
-No se sabe muy bien, pero a alguna gente le cayó muy mal esa afirmación que se parece a algunas que se realizaban en el pasado, cuando se le atribuían a otras movilizaciones obreras intenciones poco claras. Además, ¡qué lo diga Sendic!
-¿Por qué? En este país hay libertad de expresión y todos tienen derecho a decir lo que les plazca.
-Por supuesto, pero Sendic hasta hace algunos meses fue el máximo dirigente del Movimiento 26 de Marzo, uno de los grupos a los que se le atribuye protagonismo en la acción de los cañeros. Afirmar que esa acción se está manejando desde un apartamento de Punta Carretas, es como sostener que se trata de una movilización armada y los ocupantes son partiquinos y sus reclamos son una fantochada.
-¿Y usted que cree?
-Que en esa zona hay una miseria crónica, que el subconsumo, la marginación y el hambre son características que no se pueden desconocer. Y que es un lugar en el que todos debemos utilizar toda nuestra inteligencia para encontrar caminos para superar esa situación. ¿Recuerda los testimonios que el propio gobierno tuvo en el barrio Las Láminas? Parece que allí más de un secretario de Estado lagrimeó ante una situación imposible de describir y, por supuesto, peor de admitir.
-Donde se verifican los índices de desnutrición más altos del país.
-Entonces, cómo no comprender que la gente se movilice. Que los trabajadores inicien un reclamo para lograr trabajo que es la única solución válida.
-Por eso, sorprende, realmente lo que dijo Sendic.
-Alguien que borra con el codo lo que siempre escribió con la mano.
-Usted lo dijo, pero entienda que esa afirmación polémica tiene un fuerte ingrediente político. Quiere hacer astillas del árbol caído. ¿No le parece?
– Usted lo ha dicho.
Cóctel «molotov» contra un Scania en Gualeguaychú
-¡Está confirmado!
-¿Está seguro?
-Por supuesto… Cuando el martes se levantaba el piquete en Gualeguaychú que cortó el tránsito a Uruguay por un buen rato, «alguien» le tiró un coctel «molotov» a un camión que venía hacia Uruguay.
-¿Un cóctel «molotov»?
-Como lo escucha. Ello, evidencia un cambio en el estilo de la protesta. Ahora se ha comenzado a utilizar la violencia, que es lo peor.
-¿Tiene más datos?
-Por supuesto. El camión es un Scania modelo 2005 de la empresa argentina Hosffman, matrícula DERF502, que viajaba hacia Uruguay, con mercadería de distinto tipo.
-¿Y?
-Qué lo sorprendente que este hecho, que ocurrió en la zona de Gualeguaychú, en pleno Entre Ríos, fue acallada. Se mantuvo un silencio prácticamente sepulcral sobre lo que es un cambio abrupto en el perfil del conflicto. Porque, una cosa es la protesta pacífica y otra es el comienzo de una escalada de violencia. Y un cóctel «molotov» es eso, cambia la cualidad del conflicto.
-Y, ¿qué hacen las autoridades argentinas?
-Por el momento todo es silencio.
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