Después de los primeros seis meses de gestión

Salto: el 51% aprueba la gestión departamental

La amplia mayoría de los entrevistados dice que en líneas generales «aprueba» la gestión del gobierno municipal, esto lo hace el 51% de los entrevistados. Los que desaprueban la gestión son el 17% de los ciudadanos, y los que la califican como «regular» son el 28% de los entrevistados. Observemos que los entrevistados que no opinaron o que no respondieron fueron el 4%, una cantidad relativamente pequeña si la comparamos con otras observadas para otro tipo de evaluaciones.

Si realizamos un rápido repaso desde que en mayo de este año se realizaran las elecciones municipales que por primera vez colocaron como intendente de Salto a un integrante del FA-EP-NM, existe una serie de acontecimientos que marcan la gestión y que de alguna forma pueden estar pautando la actual evaluación. Desde el proceso originado en la llamada «casa de la transición» se dejó en claro que la conformación del equipo de gobierno no correría por los carriles que en los últimos años se venía haciendo.

Se podrá discutir si al interior de la fuerza política del actual intendente la decisión fue acertada o no, pero de lo que no quedan dudas es de que a través del nombramiento de varios cargos honorarios, así como del mensaje claro y contundente acerca de la situación económica y financiera del municipio, la opinión pública se vio pautada por una serie de temas que no estaban en la agenda departamental. Hasta antes de la asunción del actual intendente nadie pensaba en cargos honorarios para áreas clave de la Intendencia, tampoco nadie pensaba que el déficit era del nivel señalado por el Tribunal de Cuentas, ni que las «irregularidades» en otras áreas, como la última adjudicación de horas entre los funcionarios municipales se pudieran constituir en temas centrales del gobierno departamental. Sin embargo lentamente estos temas fueron ocupando cada vez más lugar en la agenda política departamental.

Un gobierno que en los primeros tres meses de gestión tuvo una crítica en algunos casos declarada, en otros incipiente y subliminal de parte de algunos medios de comunicación, que veían de forma casi atónita como el actual gobierno municipal pasaba a «gasto cero» en el rubro publicidad. Sin embargo para tranquilidad de muchos, esto fue algo momentáneo, y si bien con niveles de gasto muy inferiores al del gobierno anterior, la administración Fonticiella dejó tranquilos a muchos cuando primero realizó un atisbo de campaña de comunicación sobre el tránsito, para después implementar el nuevo sistema de «regularización de adeudos».

Sin embargo los medios no fueron los únicos obstáculos en estos primeros meses, reiteradamente se han dado voces de alerta desde el interior de la propia fuerza política del intendente, sin embargo cuando observamos la tabla de datos presentada en esta investigación encontramos un panorama de aprobación muy contundente entre aquellos que dicen haber votado al FA-EP-NM en las elecciones municipales de mayo. La conclusión es clara, el malestar con el actual intendente, si existe, es entre un grupo de dirigentes que por diferentes razones mantendrán discrepancias, pero en todo caso no es la situación de la masa de electores de dicha fuerza política.

Como podemos observar en dicha tabla, los ciudadanos más críticos de la gestión son los votantes de mayo del Partido Colorado, los mismos desaprueban la gestión en un orden del 44%, mientras que la mayoría de los votantes del P. Nacional en mayo se inclina por calificar a la gestión como de «regular» con algo más del 47% de las menciones. Existe un buen número de personas que no brinda la información sobre a qué partido votó en las elecciones de mayo, podemos presumir que buena parte de ellos se hayan inclinado por alguno de los partidos tradicionales y que manifiestan un alto nivel de aprobación hacia el actual gobierno.

Como es común señalar en estos casos, sólo basta recordar la experiencia de gobiernos anteriores para saber que los altos índices de aprobación actual no aseguran nada más que eso: la aprobación actual. Ahora el nuevo gobierno departamental tiene la oportunidad de desarrollar un presupuesto que rija su acción en los más de cuatro años que vienen por delante, así como de realizar cambios (o no) en el organigrama de gestión del gobierno, y también en los nombres de los actores designados. Después que pase la siesta tradicional de los uruguayos y de los salteños, seguramente tengamos un gobierno con presupuesto propio y quizás con algunos cambios, aunque algo nos dice que estos no serán demasiados, ni demasiado sorprendentes. *

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