El ex presidente de Brasil Sarney reveló que en los años 80 Argentina quería la bomba atómica
El ex presidente brasileño José Sarney reveló que Argentina quería una bomba atómica en los 80, cuando construía la actualmente polémica central nuclear Atocha II.
El abandono de la construcción de la central atómica pudo tener relación con el desmantelamiento de los planes atómicos militares argentinos, simultáneos con el abandono brasileño de sus propios proyectos de bomba.
El objetivo militarista de la política nuclear argentina fue confirmado por el ex presidente brasileño José Sarney, que en un artículo reciente revela las tratativas con su par Raúl Alfonsín para desmantelar conjuntamente los planes atómicos militares de los dos países.
Los planes nucleares brasileños de esa época ya han sido revelados públicamente por alguno de sus propios impulsores.
En un artículo titulado Veinte años de democracia, publicado en la revista «Diplomacia, Estrategia y Política», Sarney hace un balance de su gobierno, que sucedió al de la dictadura.
Una de las líneas estratégicas que impulsó para consolidar la democracia, fue un cambio en la histórica relación de rivalidad con Argentina, heredada de la colonia.
«Nuestros primeros pasos fueron los de desmontar los puntos de conflicto entre nuestros países. El primero de ellos era la desconfianza en el área nuclear. «en realidad los militares argentinos querían hacer la bomba atómica y los militares brasileños tenían el mismo sueño», escribe. Argentina acababa de perder la guerra de Malvinas.
Alfonsín «me invitó a visitar la usina atómica de Pilcaniyeu. No para que fuera solo, sino acompañado de todos nuestros técnicos nucleares para conocer lo que se estaba haciendo allí. Ello era inédito en el mundo. Cuando mencioné este hecho en mi discurso en las Naciones Unidas las reacciones fueron de espanto o de incredulidad. Pero fue eso lo que efectivamente ocurrió en Suramérica», agrega.
«Para retribuir este gesto, invité al presidente Alfonsín a visitar la usina de la Marina en Aramar, en donde nosotros brasileños estábamos, secretamente, desarrollando un proceso de centrifugación por el cual iríamos a enriquecer el uranio. La placa de conmemoración hasta el día de hoy está allá: ‘Esta Usina fue inaugurada por el presidente de Argentina, Raúl Alfonsín’. En aquel entonces –destaca–, ya no había dudas que las dificultades entre nuestros dos países en ese campo habían desaparecido».
Sarney menciona este episodio como parte de la necesidad de consolidar a Brasil en el mundo. Alfonsín probablemente tuviera aún menos interés en la bomba atómica. La Comisión de Energía Atómica argentina ya había consumido un 13% de la enorme deuda externa argentina al final de la dictadura. *
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