Cañeros ocuparon 36 hectáreas de Colonización en Bella Unión
El Consejo de Ministros del Poder Ejecutivo tratará hoy en su primera sesión del año la situación creada por los ocupantes de Bella Unión, y evaluar la posibilidad de iniciar los trámites legales correspondientes para pedir a la Justicia Civil el desalojo de las 36 hectáreas ocupadas.
El miércoles, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca estaría en condiciones de fijar una fecha para concretar la absorción de Calnu por parte de Alnur SA, una instancia que pretendía aprovechar para anunciar medidas de incentivo para la producción de caña de azúcar.
La ocupación de ayer tendría por objetivo polarizar el debate dentro del gobierno respecto a la aplicación de una política de tierras más igualitaria que contemplara la pérdida de rentabilidad del campo y la consiguiente migración de población del interior rural a las ciudades.
Un vocero del Poder Ejecutivo negó tener todo conocimiento previo de la ocupación concretada a las 5:30 horas de ayer por un total de 50 delegados de sus respectivas 50 familias, específicamente elegidas en asambleas para comenzar la ocupación por tiempo indeterminado.
«Es una medida que intenta ser seguida después por un proceso de negociación», comentó ayer el ingeniero agrónomo Ernesto Agazzi, subsecretario del MGAP, quien se dijo «sorprendido» por la medida, y además desmintió que los ocupantes hayan intentado negociar antes.
Los ocupantes aseguraron lo contrario. «Agotamos todas las instancias de diálogo», dijeron en un comunicado. Ya «hablamos con el ministro», José Mujica, ya «hablamos» con el presidente de Colonización, Gonzalo Gaggero, y también conversaron con «otros organismos del gobierno».
«Fuimos bien escuchados», admitieron los ocupantes. «Pero sólo hemos recibido promesas incumplidas», acusaron. «No es difícil entender que nuestra paciencia ha quedado colmada», comentaron, «si sumamos a esto la situación insostenible por la que estamos atravesando» ahora.
Una ocupación ya muy «conversada»
Sin embargo, LA REPUBLICA pudo saber que la ocupación de las 36 hectáreas de la fracción de la Colonia España del INC, ubicada sobre la entrada vecinal que conduce al complejo industrial de Calnu, estaba en boca de todos los vecinos de Bella Unión desde «hace unos días».
«Alguna gente del 26 de Marzo y de la Corriente de Izquierda venía agitando desde hace unos días y todos los vimos por Bella Unión», dijo una fuente del Movimiento de Participación Popular. «El articulador en Montevideo es ‘el flaco’ Rodríguez Belletti», agregó el informante.
Luis Washington Rodríguez Belletti es uno de los dirigentes históricos del Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros (MLN – T). Nada habría tenido que ver con la ocupación Julio Marenales, otro dirigente histórico, que ha marcado perfil propio frente al ex grupo guerrillero.
Según la fuente, la idea de ocupar tierras de Colonización había sido «conversada» el año pasado. Inclusive, habría sido cuestionada por el ministro José Mujica, ya el pasado 9 de junio, cuando el presidente Tabaré Vázquez celebrara un Consejo de Ministros en Bella Unión.
Diversos sectores de ultraizquierda expresaron a lo largo de 2005 su malestar con el actual gobierno del Frente Amplio que dejó de lado el problema de la tenencia de la tierra para priorizar la búsqueda de los desaparecidos de la dictadura, y la atención de la emergencia social.
Ayer, el doctor Helios Sarthou, uno de los principales referentes de la Corriente de Izquierda, dedicó su audición radial de los domingos al tema de la tenencia de la tierra. La emisora CX 36 Radio Centenario, que responde al 26 de Marzo, entrevistó el viernes a varios cañeros.
Durante la jornada, los ocupantes desmalezaron el predio y erigieron viviendas precarias con techos de nailon. Un productor de la zona les donó dos vacas lecheras para alimento de los niños. Las familias que están implicadas pretenden construir un modelo alternativo de vida. Ocuparon militantes de la Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas (UTAA), del Sindicato de Obreros de Calnu (SOCA), de la Asociación de Pequeños Agricultores y Asalariados Rurales de Bella Unión (Apparbu), y de la Unión Nacional de Trabajadores Azucareros.
«Nuestras ideas las bebimos en el Reglamento de Tierras de Artigas, que vio la luz en el año 1815 hace casi doscientos años… y en las enseñanzas dejadas por ese formidable luchador por la tierra y contra la pobreza que se llamó Raúl Sendic, hijo adoptivo de Bella Unión donde dio sus principales luchas», dijeron a la opinión pública.
El naciente movimiento tiene una casilla de correo electrónico para recibir mensajes ([email protected]) y mantiene una página en internet (//caxtierra.blogia.com) donde ha recibido múltiples adhesiones de militantes, tanto desde Uruguay como del extranjero.
Además abrieron una Caja de Ahorros en el Banco República Oriental del Uruguay (BROU), la 3/3301-5, para recaudar aportes económicos que les permitan sostener una ocupación de tierras que se presenta a sí misma como un ejemplo a seguir por otros trabajadores del azúcar.
Campo en litigio en la entrada de Calnu
La fracción del INC aún está nombre de Conrado Villalba, un colono que abandonó la tierra y está a la espera del desalojo judicial, a pesar que ya reside en otro lugar. El predio estuvo dedicado a la producción de caña y al mantenimiento de invernáculos. Todo quedó en la ruina.
Los ocupantes pretenden que Colonización les adjudique la fracción para construir un modelo «solidario» de vida «sin patrón y sin amo», y así poder «demostrar cómo se puede producir más y mejor» por fuera del sistema capitalista, según explicaron en un comunicado de prensa.
«Formaremos un emprendimiento productivo solidario», anunciaron, al afirmar: «Queremos hacer una verdadera experiencia de trabajo solidario: en ella no existirá la explotación del hombre por el hombre.
Todos trabajaremos para todos y para cada uno. En estas hectáreas que hemos ocupado brotará la semilla de una nueva vida para todos».
«Promesas incumplidas»
Fuentes del nuevo movimiento recordaron a LA REPUBLICA que el INC prometió crear «una cooperativa» de productores cañeros en Bella Unión, una iniciativa nunca implementada, y denunciaron «promesas incumplidas» del gobierno que atrasó los créditos para la zafra 2005.
En su comunicado revelaron que quedan tres mil hectáreas de caña plantada cuando había nueve mil; la zafra de siete meses se redujo a dos; quedan 124 productores de los 450 que habían; y que cayeron en más de un 50% los salarios de los obreros industriales y agrícolas.
La desocupación en Bella Unión superó el 80%, agregó el comunicado. «La pobreza hace estragos», «el hambre atenaza los estómagos», se «mueren niños de hambre: el más horrendo de todos los crímenes cometidos por el capitalismo. Sólo la tierra puede salvarnos», indicó.
«¿Es acaso delito luchar por defender el primer derecho del hombre, de la mujer, que es el sagrado derecho a la vida?», se preguntaron los ocupantes. «En posesión de la tierra podemos trabajar todos los días, comer, levantar nuestras casas confortables, atender la salud y el bienestar de nuestras familias, educar bien a nuestros hijos», dijeron.
«Los votamos con una gran esperanza», reprocharon los ocupantes en unos párrafos dirigidos a los «señores gobernantes» para indagarlos: «¿Hasta cuándo tendremos que esperar? ¿Cuándo se van a acordar de nosotros los de abajo?» y «rechazamos limosnas, queremos trabajo».
«Hasta ahora en Bella Unión», reprocharon, «se han vis
to beneficiados los mismos que siempre estuvieron colgados de la teta del gobierno, sangrando al pueblo que trabaja y lucha». Y después se interrogaron: ¿Hasta cuándo?» tolerar una situación igual que gobiernos anteriores.
Y en una clara referencia al gobierno actual afirmaron que: «El país productivo, del cual ustedes tanto nos han hablado, será posible si -entre otras cosas- expropian las cientos de miles de hectáreas improductivas, que son productivas, y se las quitan a especuladores y explotadores y las ponen al servicio de los hombres y las mujeres que quieran trabajarlas».
Si el gobierno entrega tierras «no habrá una ocupación más»
El nuevo movimiento conformado por militantes de tres sindicatos y dos sectores partidarios de ultraizquierda reclamó al Poder Ejecutivo una reforma agraria que expropie los latifundios improductivos y los campos que son adquiridos por especuladores financieros «parásitos».
«Los de arriba y los de no tan arriba, los de derecha y muchos no tan de derecha», polemizó el comunicado difundido por correo electrónico, «nos miran de reojo y no se comprometen demasiado aconsejándonos que marchemos más despacio». Ellos «son temerosos: su gran miedo es que nuestro ejemplo de lucha prenda en los trabajadores explotados del país… y si las tierras no se entregan, los hombres y las mujeres que desean trabajar, las ocupen…», afirmaron. A continuación opinaron que «si se cumple con todo lo prometido, no hay que temer. Si el gobierno quita las tierras de manos de los parásitos, si las entrega a los trabajadores junto con herramientas, créditos, semillas, asesoramiento… no habrá una ocupación más». *
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