Hay dos bibliotecas en el FA sobre si hay que convocar a un Congreso
«Rechazamos el actual proyecto ALCA y los eventuales acuerdos bilaterales de comercio con Estados Unidos concebidos en ese marco, en tanto no resultan favorables a nuestros objetivos de consolidación de país productivo», se lee en la resolución.
Para los asambleístas que defienden el acuerdo con Estados Unidos, esa posibilidad no es rechazada por el Congreso, en tanto sostiene que se deben rechazar aquellos acuerdos que se hagan en el «marco» del proyecto y de la propuesta del ALCA. En este caso el tratado de libre comercio que se firmaría con Estados Unidos, sería por fuera del ALCA y por ello no hay una resolución expresa sobre tratados de libre comercio con otros países (se acaba de establecer uno con México y posiblemente otro con China).
El otro punto de vista lleva a una interpretación distinta. Los emepepistas y otros sectores del FA argumentan que ante el fracaso del ALCA, Estados Unidos puede estar promoviendo acuerdos bilaterales que contengan los mismos objetivos que tuvo el ALCA en su propuesta inicial. Por eso habría que llamar a un nuevo congreso, debido a que la intencionalidad política de la primera potencia mundial puede llegar a ser la misma.
El texto del Congreso «Héctor Rodríguez»
En la página 28 de la publicación del Congreso «Héctor Rodríguez», que definió el programa de gobierno, en el espacio titulado «Area Libre Comercio de las Américas (ALCA)» está expresado lo siguiente:
«Las dificultades para llegar a acordar el ALCA son demasiado importantes. En primer lugar la disparidad existente entre la economía de Estados Unidos y la del resto del hemisferio, así como la intención de éste de relacionarse por separado con cada uno de los países adheridos, sólo podrían atenuarse con recursos de compensación que no parecen posibles o viables hoy en día.
En segundo lugar, el ALCA no es desde luego un proyecto de integración, ni siquiera típicamente un acuerdo de libre comercio, sino un conjunto de normas relativas a inversiones, uso de la tierra, servicios y política industrial, que permiten el mantenimiento de los subsidios a la agricultura y que establece pocas reglas reales sobre el comercio.
Se trata de un instrumento que dispone un espacio de libre circulación de capitales y de recursos norteamericanos, asegurando el «tratado nacional» a los mismos en cada país integrante de la zona y que deriva al ámbito de la OMC la consideración y el tratamiento de las medias proteccionistas que impuso Estados Unidos.
Por lo tanto rechazamos el actual proyecto ALCA y los eventuales acuerdos bilaterales de comercio con Estados Unidos concebidos en ese marco, en tanto no resultan favorables a nuestros objetivos de consolidación de país productivo». *
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