La columna de Sherlock
Los gastos reservados en Cancillería que no son tan…
-Parece que alguna gente se sorprendió por la información de Sherlock sobre que el ministro Gargano nunca ha utilizado la partida de gastos reservados. Ni un peso, ni un dólar de esos recursos que para nuestro medio son cuantiosos, han sido utilizados.
-Y bueno… Es correcto que ese dinero se utilice, si es necesario, en tareas específicas y no en otras, como refuerzos de viáticos o para relaciones públicas, en las que esas partidas no tienen sentido.
-¿Cómo es eso?
-Claro. Es absurdo que un ministro, por ejemplo, utilice ese dinero –del que no tiene que rendir cuentas– para hacerse acompañar en alguna misión oficial por su mujer. O pagar otras cosas, como gastos en restaurantes de lujos, invitaciones a personajes –que en ocasiones hay que hacer, cuando se requiere por razones de importancia — u otros gastos innominados. Como el ministro no tiene por qué rendir ninguna factura, ¿se imagina la dispendiosidad que se abre con ese rubro?
-¿Y?
-Por eso sorprendió la información publicada hace algunos días en la Columna de Sherlock, de que Gargano no había nunca utilizado el dinero del rubro «gastos reservados».
-No los utilizó ¿y?
-Bueno, que ahora existe más información sobre este punto.
-¿Más información?
-Claro. Y son datos fehacientes.
-¿Cuales son?
-Que entre 1999 hasta 2005, concretamente al 28 de febrero del año pasado, antes que asumiera Gargano, el monto ejecutado fue de pesos 1.595.211, y en dólares, U$S 130.722.
-¿Fue durante la gestión de Didier Opertti?
-Usted lo ha dicho. *
Hoy las prohibiciones, ¿para que sirven?
-¿Vio lo que dijo el ministro de Economía, Danilo Astori, sobre la prohibición del ingreso de funcionarios al Estado?
-La que rige desde 1991 y, según palabras del ministro, desde ese año solo ha servido para ser violada. Para establecer contratos de obra, contratos de función pública, becarios, pasantes y, nosotros agregamos, cumplir funciones por medio de tercerización de servicios, de empresas que han tenido la característica de violar toda la legislación de la seguridad social, etc.
-Y, ¿qué se hace ahora? Pues tras cada una de esas malas designaciones, de esos ingresos por la ventana, hay personas de carne y hueso que, mal o bien, viven de su trabajo y que sufren las contingencias de situaciones de todo tipo. El privilegio de muchos contratos de obra y servicio o la explotación inicua de empresas que tenían a los trabajadores en negro, como en un período, a los ascensoristas del propio Palacio Legislativo o, a los limpiadores – ¡increíble! del Banco de Previsión Social.
-¿Se imagina la distorsión que todo eso creó?
-Y algo más complejo. Cómo contemplar en la futura Reforma del Estado tantas anomalías, desaciertos, acomodos, estafas, transgresiones, etc. Un verdadero caos que debe ser solucionado para que la función pública sea una tarea correcta, adecuada y necesaria, bien remunerada y sin distorsiones como las que se han dado.
-Tarea difícil.
-Pero no imposible, especialmente si se plantea una legislación mínima, de pocos artículos, que sea práctica y que no provoque más distorsiones.
-Igualando para arriba.
-Por supuesto, pero cuando «arriba» no sea un privilegio desmedido. ¿Se imagina si se quisiera llevar a los pasantes al nivel de algunos sueldos de funcionarios o de gerentes que creen que es correcto tener estipendios a niveles internacionales, cuando el nivel salarial del país es muy otro?
-¿Y qué van a hacer entonces?
-La Oficina del Servicio Civil está estudiando el asunto. Y como usted entenderá está encontrando situaciones de enorme injusticia, parecidas a las de la de los Casinos Municipales
-¿Qué quiere decir?
-Que en los Casinos Municipales hay 250 funcionarios mientras que en los otros no pasan de treinta. ¿Cómo no iban a dar pérdida? Y en UTE, el número de gerentes no tiene nada que ver con la magnitud de la empresa, ni con su facturación, ni con nada. Y los sueldos tampoco. Y en Antel, y en Ancap… Y ni hablar de los bancos estatales. Es un reguero de inadecuaciones con la realidad. El país iba por un lado y era considerado como un país pobre del tercer mundo, y algunos funcionarios creían vivir en uno del primer mundo. ¿Recuerda los sueldos que en su momento se le fijaron a los directores del todavía estatal Banco Comercial?
-¿Y todo eso se tendrá en cuenta?
-De lo contrario, de qué Reforma del Estado estaríamos hablando.
-Tiene razón. *
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