La columna de Sherlock
* Gargano, los viáticos y sus gastos reservados
-Los funcionarios de Relaciones Exteriores están sorprendidos por la actitud no habitual del actual titular de la cartera.
-De Reinaldo Gargano, supongo.
-Claro. Es que tiene una forma de actuar que no es habitual en esa tan importante secretaría de Estado. Con esto no quiero decir que anteriores ministros cometieran faltas éticas ni de ningún otro tipo.
-Esto se entiende, pero usted todavía no ha dicho nada.
-Bueno, tiene razón. Es que tengo algunos datos que verdaderamente sorprenden. Gargano, de los 18.271 dólares que lleva adjudicados en razón de sus innumerables tareas en el exterior, las que son continuas y de singular importancia, devolvió en el período que va desde su asunción el 1º de marzo de 2005 hasta el 31 de diciembre del mismo año que pasó, la suma de 7.527 dólares, nada menos que el 41%.
-Es que Gargano es un tipo austero. ¿No le parece?
-Claro que sí. ¿Recuerda cuando hubo comentarios, también positivos, entre periodistas porque Polo, digo el canciller, en París, mientras algunas señoras acompañantes se iban a hacer ver –utilizando viáticos que pagamos entre todos– a importantes restaurantes, él se contentaba con una «baguette» y un buen «paté de campaña»?
-Bueno, eso habla, además, del buen gusto del ministro, porque ese platillo popular francés es, además de barato, aquilatado y buscado por todos los visitantes de la ciudad luz. En este momento se me está haciendo agua la boca. ¡Increíble!
-Pero hay más detalles de una conducta…
-¿Cuál?
-Que desde lo que va de su gestión Gargano no ha utilizado ni un solo dólar de los famosos «gastos reservados» a que tiene derecho.
-Otra muestra de austeridad.
-Quizás… o, también, de querer hacer las cosas lo mejor posible por el bien del país. ¿No le parece?
-Esa suya es una visión compartible.
* Rocha, el turismo y la carencia de cajeros
-¿Cómo hizo para llegar en su viejo «fitito» al Chuy?
-Son cosas de la mecánica. Pero eso no es lo importante. Pude realizar el periplo informativo y saqué algunas conclusiones valiosas. Por ejemplo, que pese a los esfuerzos que sigue haciendo el intendente de Rocha, don Artigas Barrios, hay carencias esenciales que limitan a la gente. Por ejemplo la limitación en el cajero automático que hay en el Chuy para una cantidad de tarjetas. Por ejemplo no tienen cabida las del banco Acac (Credit Agricole), ni de entidades extranjeras, etc., etc. Argentinos, brasileños, franceses y uruguayos quedaban sin recursos en el Chuy porque no hay forma de obtener fondos de los cajeros. En algunos casos en Montevideo que operan habitualmente en Montevideo por intermedio de Bancomat, en el Chuy, esas cuentas un año y otro y otro más- no son aceptadas. Un verdadero desastre.
-¿Y qué hay que hacer?
-La gente deambula, pide plata prestada, se va hacia Montevideo, porque en un lugar de comprar, como el Chuy, no hay dónde obtener el dinero de uno, porque los cajeros no están organizados. Una verdadera carencia a tener en cuenta.
-¿Entonces?
-El año próximo para ir a Punta del Diablo, o Valizas, o Aguas Dulces, hay que llevar el dinero cocido en un dobladillo o metido en un tubo en algún lugar inconfesable. ¿Recuerda Pigmalion?
-¡No es para tanto! En las vacaciones hay que perdonar carencias.
-Claro, pero es tonto para los que son receptores de turistas no organizar todos los mecanismos para que la gente tenga fondos para gastar. ¿No le parece?
-Por supuesto.
* Las emociones, el Corto, la vida y este año nuevo
-¿Leyó el saludo del Corto con motivo de fin de año, ese saludo a los quince milímetros de vida que están en el vientre de su nuera, Mariana?
-Claro, fue una de las emociones de este fin de año. Debo decir que soy también un sobreviviente de este tan largo 2005, cuatro bypass mediante, que sigue luchando por los sueños colectivos… y personales. No sabe usted cómo me identifico con el sentido saludo del querido compañero.
-¿Le pasó también a usted? Una especie de baño de emoción.
-Y qué le parece. Lo de Buscaglia no son letras que dibujan palabras. Son sentimientos que además reflejan ideas y muestran, por supuesto, a un tipo que es importante en su humanidad y en la humanidad. Y esto lo digo mucho más acá de lo que significa como periodista, director teatral, humorista, etc.
-Parece que le llegó en serio.
-A fondo… Cuando dice con total crudeza, que «más allá del cáncer y la solidaridad, de Chifflet y de los sapos crudos, del buen pulso de Tabaré y de los temblequeos de los que «no sé lo que quiero pero lo quiero ya», más allá de los sueños que se empiezan a cumplir y de los que los que aún se ven borrosos. Más allá de todo, yo para despedir el año y brindar por el quien viene, elijo aquellos pequeñísimos quince milímetros deseosos de vida».
-El nuevo nieto del Corto. ¿Verdad?
-Salud Corto. Te acompaño por un año verdaderamente nuevo. ¡Todos lo hacemos!
* Chifflet, Viglietti y una lectura de la realidad
El Teatro Solís estaba repleto de un enfervorizado público, admirador, gustador del emblemático juglar y, en algunos casos, solamente amante de la buena música. Se trataba, claro está, de otro concierto del incomparable Daniel Viglietti que se caracteriza por llenar las salas, logrando luego de tantos años de su música impagable renovar éxitos y nostalgias.
-¿Sabe lo que ocurrió en el último concierto?
-No tengo idea, yo estoy más bien con La vela puerca o con Los ratones paranoicos, también me gustan Jaime y algo de Rada.
-Usted, más bien, está en la luna. Le estoy contando de lo ocurrido no del tipo de concierto, además Viglietti es un poco de todo eso que me nombra y mucho más. Su arte que es incomparable, su trayectoria personal. Un artista ejemplar y un hombre íntegro.
-No se enoje y cuente. ¡Por favor!
-Claro. El otro día, en la platea, estaba el ex diputado Guillermo Chifflet, el que renunció a su banca, acompañado de su esposa, la actriz Julia Amoretti.
-¿Y?
-Que cuando Viglietti iba por la cuarta canción hizo un alto, y dijo que allí, en la platea estaba un hombre «que había renunciado para no tener que renunciar», y a continuación mencionó a Chifflet.
-¿Y?
-Que en ese momento se prendieron las luces y la gente de pie ovacionó al ex diputado. Fue un hecho emocionante, que le llegó hasta a los más duros y que hizo reflexionar a más de uno. No fue un aplauso aislado, sino unánime, general, multitudinario, de todos los que estaban en la sala. Un hecho que sirve para reflexionar.
-¿En qué sentido?
-Es que para interpretar lo ocurrido con Chifflet hay que analizar, como ya lo está haciendo mucha gente, cuál es el denominador común de la militancia frenteamplista. Si esa gente auténticamente de izquierda, la que siempre se opuso a la participación en las maniobras Unitas, la que apoya desde hace cuarenta años a la revolución cubana, no es un denominador común dentro del Frente Amplio. Uno se debe preguntar si esa gente se siente representada o no por Chifflet.
¿Qué le parece a usted?
-Y, qué quiere que le diga.
-Que si es así, si los Chifflet son muchos, es todo un denominador común, como se demostró ese día en el Solís. ¿Valía la pena llegar a lo que se llegó?
-Yo qué sé…
-Y luego decidir que no se participa más en esas maniobras.
-Y, qué quiere que le diga…
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