Presunta huida de Cordero dejó al descubierto "fallas" del Consulado uruguayo en Livramento
La presunta huida a Paraguay de Cordero ante la posibilidad cierta de que Brasil hiciera valer el llamado «régimen de control delibatorio» (en portugués), por el cual hubiera sido detenido de inmediato y permanecido en esa situación el tiempo que el Supremo Tribunal Federal demorara en expedirse, terminó de cerrar un abanico de sospechas sobre el Consulado uruguayo.
A medida que el tiempo pasa, se han acumulado elementos suficientes como para suponer que existió responsabilidad del cónsul uruguayo en Santana do Livramento, Ignacio Capandeguy, no solamente en la posibilidad de eludir las requisitorias judiciales desde Uruguay y Argentina, sino también en permitirle vivir en el Brasil y hasta conferirle autorización para retirar de un banco de plaza una importantísima suma de dinero.
Las gestiones iniciadas por Cordero, tendientes a conseguir la legalización de un poder en favor de su cuñado, Simón Moreira Monteiro se iniciaron, de acuerdo a lo manifestado por Capandeguy a este corresponsal en nota publicada el 10/02/05, en el mes de enero.
Luego, al tramitar el certificado de existencia, para solicitar residencia definitiva en Brasil, dejando en claro el cónsul, que hasta el momento no había recibido ninguna documentación donde constara una requisitoria judicial en contra de Cordero.
Y más adelante, con su intención de que se le aceptara su pedido de refugio, por la «inusitada situación que le tocaba vivir en su propio país». A estos efectos, Cordero fue citado a prestar declaración ante la sede de la Policía Federal en Livramento el día 28 de febrero, la que fue postergada por 15 días a solicitud del propio militar, argumentando problemas de salud.
El día 19 de febrero, a través del fax 496/05/MDG/S.Q. dirigido al «Consulado de Distrito en Santana do Livramento», enviado por Interpol Montevideo, en atención al «Sr. Cónsul de Distrito Manuel Ignacio Capandeguy Perera», firmado por el encargado de Asuntos Internacionales de Interpol Miguel A. De Gaspari, se solicita la «detención preventiva con fines de extradición de Cordero Piacentini, Manuel Juan», de acuerdo a lo solicitado por el juez en lo Penal de 7º Turno, Pedro Hackembruch Peña. En el texto se solicita al cónsul «tenga la amabilidad de comunicarnos inmediatamente cualquier novedad que surja al respecto de este caso». Según algunas fuentes diplomáticas, habrían existido varios contactos telefónicos entre el cónsul y el propio Capandeguy. Según estas fuentes, el cónsul «le habría dado una semana a Cordero para solucionar sus problemas de documentación. Con la solicitud de detención en su poder, y en conocimiento en todo momento del lugar donde se hospedaba Cordero, se llegó a la instancia de la declaración del mismo ante la sede de la Policía Federal, luego de lo cual, por lo menos para los medios de prensa, se «perdió el rastro» del represor, haciéndose correr el rumor de que estaría viviendo en San Pablo, a pesar de que se presumía que el mismo habría alquilado una chacra en las afueras de Livramento. En estos momentos, y de acuerdo a informaciones que obran en nuestro poder, el ex militar, ante su comprometida situación, habría huido hacia el Paraguay, amparado en los contactos que posee en aquel país, militares paraguayos y argentinos que participaron de operaciones antisubversivas en la tristemente célebre Automotora Orletti, y que fueran reconocidos en sus declaraciones por varios de los detenidos. *
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