Reclamó a las FFAA que cumplan su deber: "Decir toda la verdad y los nombres de la gente que dejó de ser gente"

Cuesta: "En este país no hubo una guerra"

Cuesta y Valentina Chávez, hija del militante comunista desaparecidos durante la dictadura Ubagésner Chávez Sosa, fueron entrevistadas ayer en el programa Primera Voz de 1410 AM LIBRE que conduce la periodista Sonia Breccia.

Bertolotti, dijo Cuesta, «sigue insistiendo con que en este país hubo una guerra, nosotros le hemos dicho hasta el cansancio que los que cayeron y están desaparecidos no estuvieron en ninguna guerra, ni tuvieron un arma en la mano, ninguno». «Para mí, los que ejecutaron no son personas, son cruza con algo, pero con algo muy malo, porque nadie puede hacer lo que ellos hicieron», agregó.

Más adelante, afirmó que Bertolotti debería decir si la tortura es «buena» y sentenció que las Fuerzas Armadas «no merecen ser respetadas hasta que cumplan con su deber: decir toda la verdad y decir los nombres de la gente que dejó de ser gente en determinado momento». «En este país no hubo una guerra; cuando hay una guerra no se dice que tiene que haber torturas a muerte como hubo acá. Que reconozcan de una buena vez lo que hicieron», sentenció. «Realmente son desgraciadas las palabras del comandante Bertolotti», dijo Cuesta.

Por su parte, Valentina Chávez, sostuvo que no se explica cómo el país sigue bajo esta «impunidad» porque «hay responsables» de los hechos ocurridos y «siguen hablando porque tienen boca».

Ambas reconocieron los esfuerzos del gobierno de Tabaré Vázquez por avanzar en el esclarecimiento de la situación de los detenidos desaparecidos, lo que calificaron como un «paso adelante en la verdad que queremos». «Este Poder Ejecutivo nos ha dado mucho más que lo que nos dieron los restantes durante más de veinte años; a los gobiernos de Sanguinetti y Lacalle me niego a llamarles democracia, recién empezamos a respirar un aire de democracia con Batlle», dijo Cuesta. Respecto a las excavaciones, Chávez manifestó que cuando se encontró el cuerpo en la chacra de Pando -aún sin identificar- «lo único que sentí es querer correr y abrazarlo, para taparlo y que no sea más violentado de lo que había sido». Cuesta, en tanto, recordó que la primera vez que estuvo en el Batallón Nº 13 y alguien le señaló un galpón pintado de blanco y le dijo «ese era el 300 Carlos, quedé mirándolo sin saber qué hacer». «Al mirarlo, di vuelta la cara y miré los sauces que están ahí y dije, ¿cuántos habrán debajo de las raíces de esos sauces?». *

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